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Las manos benditas del Colorado

Con las atajadas de Alejandro Milloch, el Milrayitas consiguió sus primeros títulos en Primera al vencer a Ateneo Vecinos en la final del Apertura y en la anual a través de sendas definiciones por penales

Atlético Sampacho llevaba bastante tiempo intentando quedarse con un título en la Liga Regional, por eso dicen que un trasnochado hincha milrayita se hizo presente en el Santuario de la Virgen de La Consolata para ver si desde “arriba” le brindaban un guiño. De algún modo, al parecer el ruego surtió efecto y la ayuda llegó a través de las manos de un arquero Colorado que alternaba en el arco del elenco de Sampacho.

Alejandro Milloch fue el héroe de aquel brillante año 2013 que tuvo el equipo dirigido por Claudio Valentín. En el Apertura, el Colorado inició su zaga de atajadas clave al contenerle un penal al Luis Di Santo en el empate 1 a 1 en el clásico con Herlitzka, que le daría al Milrayita el pase a la final con Ateneo.

En la definición, Atlético ganó en el Bataller y Ateneo en el Mellano. Por eso, tuvieron que ir a los penales. Allí,  Milloch contuvo primero el disparo del delantero Ignacio Ten López para nivelar la serie dos a dos. En el último envío se estiró hacia su derecha para atajarle el disparo a Diego Vargas y desatar la alegría milrayita.

Después, el destino quiso que el duelo se repitiera en la final anual. Los dos partidos fueron muy cerrados y  terminaron igualados 0 a 0 y hubo que definir desde los 12 pasos. Otra vez, en el mismo escenario, el Colorado se hizo gigante y le tapó el remate a Maximiliano Ractoret. 

Luego, el portero del Tricolor Pablo Bonetto desvió su penal y Atlético se consagró en una definición de las más emótivas que tuvo la Liga. Se ejecutaron 20 lanzamientos y la serie terminó 8 a 7.

Más allá de las manos bendecidas del arquero, ese Atlético Sampacho contaba con otros valores. La dupla de ataque la formaban el experiementado Claudio Bustos y Braian Agüero, con sólo 20 años.  Ambos atacantes se combinaron para marcar 16 de los 31 goles que el Milrayitas señaló a lo largo de toda la campaña. 

El puntano marcó nueve conquistas, mientras que el joven sampachense aportó siete tantos, entre ambos produjeron más del 50 por ciento de la cosecha goleadora de Atlético Sampacho. 

La cuota de fútbol la ponía Diego Álvarez. El Piti había llegado desde Atenas y rápidamente se ganó su lugar en el equipo. 

Cuentan que desde que Atlético se consagró campeón, aquel hincha pedigüeño va todas las madrugadas a agradecerle a la virgen por haber consagrado a las manos del Colorado Milloch. 



Agustín Hurtado