Números. El 0. El 17. El 7 y el 8. Se pueden usar de títulos para desarrollar luego cuestiones del fútbol nacional.
Diecisiete matemáticos de la Universidad fueron convocados para hacer el fixture de la Superliga. Algo que Mario Palacio, nuestro entrañable y querido colega, lo hacía con un lápiz y una hoja de papel en un rato libre de su laburo en el colegio. ¡Diecisiete! Y hay fixture. Algunas quejas. Supuestos favorecidos. Muchos perjudicados. Y un tema crucial para la prensa y las instituciones de Buenos Aires: ¿quién viaja menos?
¿A dónde viajan? ¿A Japón? ¿A Venezuela? No. La Superliga se juega toda en el mismo país. Pero para ellos Paraná es "afuera". Mendoza, Córdoba, Tucumán y todos los sitios en donde hay que viajar lo son.
A pocos se les ocurrió hacer el mismo análisis de lo que debe recorrer uno de los del "interior". Cada quince días "afuera". Pero no. Los viajes que cuentan son los que salen desde Aeroparque hacia algún lado. Porque además no es que viajan en bondi o en auto. Lo hacen en avión. Jóvenes futbolistas que por lo general están entre algodones, y más si juegan en equipos "grandes".
Otra cosa. El día antes de que los diecisiete científicos lograran sacar el fixture ya se sabía contra quién debutaría Boca, por ejemplo.
Siguiendo con los números, al 0 se lo relaciona directamente con el 8 y el 7. Goleadas de Independiente y River a Central Ballester y a Central Norte.
Resultados de aquellos primeros nacionales, cuando los conjuntos chacareros no tenían más competencia que la de su Liga y se veían sorprendidos por entrenamiento y profesionalismo de los directamente afiliados a la AFA.
No se daba siempre. Igual que ahora, que hay de todo. Alguna tremenda goleada. Banfield 13 a 1 a Puerto Comercial de Ingeniero White o River, 10 a 1 a Huracán de San Rafael, ambas en el 74. Pero hubo varias buenas victorias de los de tierra adentro ante los grandes, tanto de local como visitante.
La cuestión de estos últimos resultados en la Copa Argentina es que pueden marcar algunas tendencias feas. Que serían irreversibles si son como uno piensa. Los equipos que jugaban los federales C y B ya no compiten demasiado. Están parados hace tiempo. Y eso se va ir marcando cada vez más, categorizando al fútbol por la competencia misma.
Si todas las Ligas tuvieran el nivel de la de Río Cuarto, tal vez la cosa sería distinta. El nuestro es un campeonato que nada le envidia a un Federal C y me atrevo a decir, en muchos casos, al B. Pero para la mayor parte del país la pérdida de ese escalón entre ligas y federales ahondará en juego, entrenamiento y presupuesto, las diferencias con los clubes de arriba.
El caso de Central Ballester es distinto. Es un equipo de la D. Del último escalón del fútbol porteño. Y, si bien el ascenso capitalino contiene guerreros en cancha, si se topan con este Independiente están al horno.
Por ello, y más allá de la Copa Argentina, que a veces es una muestra de cómo están los cuadros y las categorías, las ligas tendrán que ser la plataforma hacia mejores competencias. Algo ilusorio si los repartos de la AFA para el interior ni siquiera son repartos.
Finalmente, la Superliga vuelve a perfilarse como despareja en el momento de pintar las cartas. Boca por sobre todos. Refuerzos como para jugar una Liga de Europa. River, sin mover el mercado, con su buena base anterior; e Independiente, otro comprador compulsivo. Los tres de la pelea, en principio.
Bastante atrás aparecen los otros, incluidos los cordobeses, que jugaron su clásico. Y si bien fue festejo celeste, los saldos del amistoso mostraron un Talleres más débil del que terminó la temporada pasada y a Belgrano, limitado, aunque al menos vio lo mejor de Matías Suarez desde su vuelta al club.
Números. Los que preceden explicaciones futboleras u otras. Números que hacen reír o llorar.
Osvaldo Alfredo Wehbe
¿A dónde viajan? ¿A Japón? ¿A Venezuela? No. La Superliga se juega toda en el mismo país. Pero para ellos Paraná es "afuera". Mendoza, Córdoba, Tucumán y todos los sitios en donde hay que viajar lo son.
A pocos se les ocurrió hacer el mismo análisis de lo que debe recorrer uno de los del "interior". Cada quince días "afuera". Pero no. Los viajes que cuentan son los que salen desde Aeroparque hacia algún lado. Porque además no es que viajan en bondi o en auto. Lo hacen en avión. Jóvenes futbolistas que por lo general están entre algodones, y más si juegan en equipos "grandes".
Otra cosa. El día antes de que los diecisiete científicos lograran sacar el fixture ya se sabía contra quién debutaría Boca, por ejemplo.
Siguiendo con los números, al 0 se lo relaciona directamente con el 8 y el 7. Goleadas de Independiente y River a Central Ballester y a Central Norte.
Resultados de aquellos primeros nacionales, cuando los conjuntos chacareros no tenían más competencia que la de su Liga y se veían sorprendidos por entrenamiento y profesionalismo de los directamente afiliados a la AFA.
No se daba siempre. Igual que ahora, que hay de todo. Alguna tremenda goleada. Banfield 13 a 1 a Puerto Comercial de Ingeniero White o River, 10 a 1 a Huracán de San Rafael, ambas en el 74. Pero hubo varias buenas victorias de los de tierra adentro ante los grandes, tanto de local como visitante.
La cuestión de estos últimos resultados en la Copa Argentina es que pueden marcar algunas tendencias feas. Que serían irreversibles si son como uno piensa. Los equipos que jugaban los federales C y B ya no compiten demasiado. Están parados hace tiempo. Y eso se va ir marcando cada vez más, categorizando al fútbol por la competencia misma.
Si todas las Ligas tuvieran el nivel de la de Río Cuarto, tal vez la cosa sería distinta. El nuestro es un campeonato que nada le envidia a un Federal C y me atrevo a decir, en muchos casos, al B. Pero para la mayor parte del país la pérdida de ese escalón entre ligas y federales ahondará en juego, entrenamiento y presupuesto, las diferencias con los clubes de arriba.
El caso de Central Ballester es distinto. Es un equipo de la D. Del último escalón del fútbol porteño. Y, si bien el ascenso capitalino contiene guerreros en cancha, si se topan con este Independiente están al horno.
Por ello, y más allá de la Copa Argentina, que a veces es una muestra de cómo están los cuadros y las categorías, las ligas tendrán que ser la plataforma hacia mejores competencias. Algo ilusorio si los repartos de la AFA para el interior ni siquiera son repartos.
Finalmente, la Superliga vuelve a perfilarse como despareja en el momento de pintar las cartas. Boca por sobre todos. Refuerzos como para jugar una Liga de Europa. River, sin mover el mercado, con su buena base anterior; e Independiente, otro comprador compulsivo. Los tres de la pelea, en principio.
Bastante atrás aparecen los otros, incluidos los cordobeses, que jugaron su clásico. Y si bien fue festejo celeste, los saldos del amistoso mostraron un Talleres más débil del que terminó la temporada pasada y a Belgrano, limitado, aunque al menos vio lo mejor de Matías Suarez desde su vuelta al club.
Números. Los que preceden explicaciones futboleras u otras. Números que hacen reír o llorar.
Osvaldo Alfredo Wehbe

