El pelo enrulado de Alberto César Tarantini marcó una época. Su carrera fue especial. Su fútbol, distinguido. Su “rebeldía”, realmente saludable.
Cuando hoy, los más pibes lo ven con el pelo corto comentando fútbol, salvo que un mayor les cuente, no imaginan todo el fuego sagrado que hubo en la vida dentro y fuera de la cancha del “Conejo” Tarantini, su exposición mediática, más allá de la redonda, y su capacidad para transformarse sin miedo alguno en el sucesor de Silvio Marzolini en Boca.
Tarantini debutó con 18 años en la Primera de Boca, en el Metropolitano que ganó Huracán. Nació el 3 de diciembre de 1955 y el 8 de julio de 1973 jugó en La Boca en un Boca 2 Rosario Central 0 por la vigésima fecha del campeonato.
Se había retirado Marzolini y el puesto de marcador lateral izquierdo lo venía ocupando Armando Ovide. Y el “Beto” Tarantini debutó del otro lado, de cuatro. El equipo que le ganó al Canalla, con sendos goles de Enzo Ferrero de penal, fue con Vidallé; Tarantini, Mouzo, Rogel y Ovide; Peracca (Benítez), Pachamé y Potente; Letanú, Curioni y Ferrero. Arbitraje de Barreiro y 19.283 entradas vendidas.
Un buen Central con Biasutto; Jorge González, Pascuttini, Daniel Killer y Burgos; Aimar, Landucci y Colman; Lamberti (Carril), Cabral y Giribet (Solari).
Jugó hasta 1977 164 partidos en Boca. El último, curiosamente ante Central, el 27 de noviembre de 1977. Boca 1 Rosario Central 0, gol de Álvarez
En medio, una historia de triunfos y campeonatos junto al Toto Lorenzo de técnico, que llegó hasta la Copa Libertadores del 77 contra el Cruzeiro.
En la vida de Tarantini hay fútbol inglés y francés, hay Talleres y hay River. Y por supuesto, mucha selección argentina. Debutó en el equipo nacional en 1974. El 22 de abril, antes del Mundial de Alemania Occidental, con el equipo ya clasificado y ya sin Enrique Omar Sívori de DT. Vladislao Cap lo convocó para un amistoso ante Rumania en Vélez, que ganamos dos a uno con tantos de Houseman y Kempes. El equipo fue con Santoro; Glaría, Togneri, Sá y Tarantini; Brindisi, Telch, Squeo y Chazarreta; Balbuena y Kempes. Entró Houseman por Chazarreta. Sin embargo, no fue al mundial. Contó que lloró mucho cuando Cap los bajó a él y a Bertoni de la lista.
El éxito comenzó en el Torneo de Esperanzas de Toulon en 1975, primer título con la Nacional del Flaco Menotti. Un plantel riquísimo que dio luego campeones del mundo en mayores, Gallego, Passarella, Valencia y Tarantini formaron parte del equipo campeón mundial del 78, mientras que Trobbiani, Passarella y Valdano integraron el plantel campeón en México 1986.
La formación en la final de Toulon fue: Ricardo Ferrero; Van Tuyne, José Luis Pavoni, Passarella y Tarantini; Trobbiani, Gallego (Armando Quinteros) y Valencia; Jorge Salas (Forgués), Valdano y Rubén Giordano.
Lo del 78 archiconocido. Con Fillol; Olguín, Galván y Passarella en la zaga. Y su único gol en la selección, aquel ante Perú. En 64 partidos.
Un enfrentamiento tremendo con Alberto Armando lo hizo un exiliado del fútbol, al quedar libre de Boca. Armando que era un peso pesado no se lo perdonó jamás. En el Xeneize jugó dos años sin contrato por el “choque” con el presidente del club, y este hizo lo posible para que Tarantini no jugara para la selección, incluso: “Armando habló con los presidentes de todos los clubes y me prohibieron. Firmaron un pacto de caballeros para no contratarme a fines del 77, así que fui el primer jugador sin club que integraba una selección en un Mundial. Por suerte, Menotti me bancó a muerte, me convocó a pesar de no tener club y habló con Cantilo, el presidente de la AFA, para poder tenerme en el plantel”, contó alguna vez en El Gráfico. Después del Mundial 78 se fue al Barcelona y no pudo jugar porque se redujo el cupo de extranjeros y entonces decidió por el Birmingham de Inglaterra, en donde estuvo hasta el 79. A la vuelta, para desairar el pacto de los equipos de AFA por no contratarlo, firmó en Talleres: “Era un equipazo, ¡mamita! Ludueña, Valencia, Bocanelli, Bravo, Ocaño, Oviedo, Alderete y con uno de los mejores dirigentes que conocí: Amadeo Nuccetelli. Era un tipo que sabía de fútbol, que no invadía y si tenía que decirte cosas te las decía de frente. Les dio mucho al fútbol de Córdoba y al argentino, porque muchos después le copiaron lo bueno. Merecía un cargo importante en la AFA”, declaró a la misma revista.
Con Talleres debutó en un amistoso frente a la selección de Bulgaria. Los búlgaros habían enfrentado a la selección argentina días antes y en la visita a Córdoba igualaron sin goles ante la T. Tarantini se volvió a poner la azul y blanca ante el Ajax de Holanda y oficialmente debutó el 2 de julio frente a Instituto. En su paso por la institución de Barrio Jardín, fue parte del plantel que llegó a cuartos de final en el Nacional 79 y fue campeón del Oficial de la Liga Cordobesa. Jugó 19 partidos oficiales y marcó un gol.
La formación albiazul de ese amistoso con los búlgaros fue con Guibaudo; Ocaño, Oviedo, Tarantini y Pavón; Ludueña, Cabrera y Valencia; Bocanelli, Reinaldi y Cherini. Jugó muy bien, de central, en Talleres.
Entre el 80 y el 83 jugó en River, en donde obtuvo títulos en el 80 y 81. El campeón nacional del 81 dirigido por Alfredo Di Stéfano formó en la final contra Ferro con: Fillol; Eduardo Saporiti, Tarantini, Passarella y Olarticoechea; Enzo Bulleri, Gallego y Emilio Commisso; Jorge Tévez, Kempes y José María Vieta.
En el Mundial 82 y ante la pregunta del colega Diego Borinsky sobre si llegaron relajados al Mundial de España respondió: “No, no se dio, el equipo no engranó, esa fue la verdad, no hubo otra cosa. A Diego, aparte, le pegaron desde el dedo meñique hasta la cabeza. Creo que si a Diego lo hubiesen cuidado como en el 86, la historia habría sido otra. Contra Italia, le pegó hasta Scirea, que no le pegaba a nadie. Sólo faltaba que le pegáramos nosotros y cartón lleno”.
Tiempos, luego, del fútbol francés. Bastiá y Toulouse. Y un final en Suiza en el St Gallen. Un intento como representante de jugadores, de los primeros del país.
Su “enfermedad” con las drogas. Su vida con una nueva pareja (Adriana), que, según él, lo sacó del infierno. Y este hoy, en el que se fue mezclando de a poco en los medios y soltándose a la hora de opinar. Los ojos con brillo cuando habla de Labruna, Lorenzo y Di Stéfano como técnicos, aunque elige a Menotti como el mejor que tuvo.
A “Cucurucho” Santamaría, como el rival que más lo complicó y a Nestor Scotta, como el delantero que más le pegó a él.
Para que los más pibes conozcan al “ruludo” Tarantini, carita de nene, ayer y hoy. Con rulos o pelo corto, habiendo pasado de todo en la vida. Un “rebelde” que hasta se rascó los testículos antes de darle la mano a Videla, que lo miró mal, en el vestuario argentino luego de ganarle a Perú en el 78.
Alberto César Tarantini. Toda una época.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Tarantini debutó con 18 años en la Primera de Boca, en el Metropolitano que ganó Huracán. Nació el 3 de diciembre de 1955 y el 8 de julio de 1973 jugó en La Boca en un Boca 2 Rosario Central 0 por la vigésima fecha del campeonato.
Se había retirado Marzolini y el puesto de marcador lateral izquierdo lo venía ocupando Armando Ovide. Y el “Beto” Tarantini debutó del otro lado, de cuatro. El equipo que le ganó al Canalla, con sendos goles de Enzo Ferrero de penal, fue con Vidallé; Tarantini, Mouzo, Rogel y Ovide; Peracca (Benítez), Pachamé y Potente; Letanú, Curioni y Ferrero. Arbitraje de Barreiro y 19.283 entradas vendidas.
Un buen Central con Biasutto; Jorge González, Pascuttini, Daniel Killer y Burgos; Aimar, Landucci y Colman; Lamberti (Carril), Cabral y Giribet (Solari).
Jugó hasta 1977 164 partidos en Boca. El último, curiosamente ante Central, el 27 de noviembre de 1977. Boca 1 Rosario Central 0, gol de Álvarez
En medio, una historia de triunfos y campeonatos junto al Toto Lorenzo de técnico, que llegó hasta la Copa Libertadores del 77 contra el Cruzeiro.
En la vida de Tarantini hay fútbol inglés y francés, hay Talleres y hay River. Y por supuesto, mucha selección argentina. Debutó en el equipo nacional en 1974. El 22 de abril, antes del Mundial de Alemania Occidental, con el equipo ya clasificado y ya sin Enrique Omar Sívori de DT. Vladislao Cap lo convocó para un amistoso ante Rumania en Vélez, que ganamos dos a uno con tantos de Houseman y Kempes. El equipo fue con Santoro; Glaría, Togneri, Sá y Tarantini; Brindisi, Telch, Squeo y Chazarreta; Balbuena y Kempes. Entró Houseman por Chazarreta. Sin embargo, no fue al mundial. Contó que lloró mucho cuando Cap los bajó a él y a Bertoni de la lista.
El éxito comenzó en el Torneo de Esperanzas de Toulon en 1975, primer título con la Nacional del Flaco Menotti. Un plantel riquísimo que dio luego campeones del mundo en mayores, Gallego, Passarella, Valencia y Tarantini formaron parte del equipo campeón mundial del 78, mientras que Trobbiani, Passarella y Valdano integraron el plantel campeón en México 1986.
La formación en la final de Toulon fue: Ricardo Ferrero; Van Tuyne, José Luis Pavoni, Passarella y Tarantini; Trobbiani, Gallego (Armando Quinteros) y Valencia; Jorge Salas (Forgués), Valdano y Rubén Giordano.
Lo del 78 archiconocido. Con Fillol; Olguín, Galván y Passarella en la zaga. Y su único gol en la selección, aquel ante Perú. En 64 partidos.
Un enfrentamiento tremendo con Alberto Armando lo hizo un exiliado del fútbol, al quedar libre de Boca. Armando que era un peso pesado no se lo perdonó jamás. En el Xeneize jugó dos años sin contrato por el “choque” con el presidente del club, y este hizo lo posible para que Tarantini no jugara para la selección, incluso: “Armando habló con los presidentes de todos los clubes y me prohibieron. Firmaron un pacto de caballeros para no contratarme a fines del 77, así que fui el primer jugador sin club que integraba una selección en un Mundial. Por suerte, Menotti me bancó a muerte, me convocó a pesar de no tener club y habló con Cantilo, el presidente de la AFA, para poder tenerme en el plantel”, contó alguna vez en El Gráfico. Después del Mundial 78 se fue al Barcelona y no pudo jugar porque se redujo el cupo de extranjeros y entonces decidió por el Birmingham de Inglaterra, en donde estuvo hasta el 79. A la vuelta, para desairar el pacto de los equipos de AFA por no contratarlo, firmó en Talleres: “Era un equipazo, ¡mamita! Ludueña, Valencia, Bocanelli, Bravo, Ocaño, Oviedo, Alderete y con uno de los mejores dirigentes que conocí: Amadeo Nuccetelli. Era un tipo que sabía de fútbol, que no invadía y si tenía que decirte cosas te las decía de frente. Les dio mucho al fútbol de Córdoba y al argentino, porque muchos después le copiaron lo bueno. Merecía un cargo importante en la AFA”, declaró a la misma revista.
Con Talleres debutó en un amistoso frente a la selección de Bulgaria. Los búlgaros habían enfrentado a la selección argentina días antes y en la visita a Córdoba igualaron sin goles ante la T. Tarantini se volvió a poner la azul y blanca ante el Ajax de Holanda y oficialmente debutó el 2 de julio frente a Instituto. En su paso por la institución de Barrio Jardín, fue parte del plantel que llegó a cuartos de final en el Nacional 79 y fue campeón del Oficial de la Liga Cordobesa. Jugó 19 partidos oficiales y marcó un gol.
La formación albiazul de ese amistoso con los búlgaros fue con Guibaudo; Ocaño, Oviedo, Tarantini y Pavón; Ludueña, Cabrera y Valencia; Bocanelli, Reinaldi y Cherini. Jugó muy bien, de central, en Talleres.
Entre el 80 y el 83 jugó en River, en donde obtuvo títulos en el 80 y 81. El campeón nacional del 81 dirigido por Alfredo Di Stéfano formó en la final contra Ferro con: Fillol; Eduardo Saporiti, Tarantini, Passarella y Olarticoechea; Enzo Bulleri, Gallego y Emilio Commisso; Jorge Tévez, Kempes y José María Vieta.
En el Mundial 82 y ante la pregunta del colega Diego Borinsky sobre si llegaron relajados al Mundial de España respondió: “No, no se dio, el equipo no engranó, esa fue la verdad, no hubo otra cosa. A Diego, aparte, le pegaron desde el dedo meñique hasta la cabeza. Creo que si a Diego lo hubiesen cuidado como en el 86, la historia habría sido otra. Contra Italia, le pegó hasta Scirea, que no le pegaba a nadie. Sólo faltaba que le pegáramos nosotros y cartón lleno”.
Tiempos, luego, del fútbol francés. Bastiá y Toulouse. Y un final en Suiza en el St Gallen. Un intento como representante de jugadores, de los primeros del país.
Su “enfermedad” con las drogas. Su vida con una nueva pareja (Adriana), que, según él, lo sacó del infierno. Y este hoy, en el que se fue mezclando de a poco en los medios y soltándose a la hora de opinar. Los ojos con brillo cuando habla de Labruna, Lorenzo y Di Stéfano como técnicos, aunque elige a Menotti como el mejor que tuvo.
A “Cucurucho” Santamaría, como el rival que más lo complicó y a Nestor Scotta, como el delantero que más le pegó a él.
Para que los más pibes conozcan al “ruludo” Tarantini, carita de nene, ayer y hoy. Con rulos o pelo corto, habiendo pasado de todo en la vida. Un “rebelde” que hasta se rascó los testículos antes de darle la mano a Videla, que lo miró mal, en el vestuario argentino luego de ganarle a Perú en el 78.
Alberto César Tarantini. Toda una época.
Osvaldo Alfredo Wehbe
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