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Nicolás Ferreyra, de casi jugar para Maradona a ser campeón en Bolivia

El defensor riocuartense surgido en Estudiantes retornó a la ciudad luego de casi un año, período en el cual estuvo cerca de fichar para el Dinamo Brest de Belarús cuando el “Diez” era dirigente y ganó un título con el Bolívar

En el mundo del fútbol hay todo tipo de historias. Algunas transitan siempre dentro de un mismo escenario, sin demasiados sobresaltos, otras tienen vueltas sorprendentes y cambios de rumbo que obligan a sus protagonistas a adaptarse constantemente. Dentro de las últimas, está la del riocuartense Nicolás Ferreyra.

Surgido en Estudiantes, hoy el defensor, de 26 años, disfruta del título obtenido en este primer semestre en Bolivia con el Bolívar de La Paz. “Hacía once meses que no estaba en la Argentina. El fútbol tiene estas cosas, a veces uno tiene  que salir a buscar las oportunidades”, señala Ferreyra, mientras cuenta su periplo del último tiempo, que lo llevó de estar a un paso de jugar para el equipo bielorruso de Maradona a ser campeón en el país del altiplano.

“Cuando Maradona estaba en Belarús, un representante se contactó con Rocío Oliva (encargada en ese momento de reclutar a los jugadores que iban a formar parte del plantel) y yo estuve muy cerca de firmar”, relata el riocuartense. Después, Maradona tuvo problemas con su documentación y su mandato como presidente de fútbol del Dinamo Brest duró muy poco. Mientras el “Diez” empezaba su “aventura” con Dorados de Sinaloa, el riocuartense Ferreyra buscaba club en Europa. “Yo había viajado para hacer la ciudadanía y estando allá, surge la posibilidad de ir a jugar al Salerno en Italia. Pero también hubo problemas y terminé arreglando con el Cuneo”, indica el surgido en Estudiantes. 

La estadía en el club de la Serie C de Italia le dejó varias cuestiones al riocuartense, pese a que la salida no fue la mejor. “En lo futbolístico me quedó la impresión de que se trabaja de manera muy distinta a lo que se hace acá. Se preocupan mucho más por lo táctico, que por lo técnico”, describe Ferreyra y destaca que la mayoría de los equipos juega con línea de tres defensores, lo que le permitió aprender bastante sobre ese sistema. “Creo que lo que más me gustó fue el clima que se forma entre los argentinos que están allá. Funciona todo como si fuéramos una familia”, remarca.

A principios de año, el Bolívar se interesó por el riocuartense y lo fue a buscar. La opción era muy buena porque, entre otras cosas, implicaba jugar la Copa Libertadores. “Lamentablemente, el equipo italiano no me liberó a tiempo y no pudo llegar a jugar la Copa. Tuvimos que recurrir a la Fifa para que  mandaran el pase”, cuenta el riocuartense y explica que eso también lo privó de poder disputar todo el torneo Apertura boliviano.

“Más allá de haber empezado a jugar tarde, tuve la suerte de poder adaptarme bien a la altura. Eso creo que me permitió ganarme un lugar”, comenta el riocuartense y agrega que, haciendo de local en La Paz, se nota mucho el desgaste que generan en los equipos del llano, los 3.625 metros sobre el nivel del mar en los que está enclavada la ciudad. “Es un fútbol muy complejo. Tenés muchas condiciones externas que influyen. Hay lugares donde tenés una humedad muy grande o el frío de Potosí”, remarca. 

Ferreyra comenzó su carrera en Estudiantes y a los 16 años pasó a Belgrano de Córdoba. Pese a haber estado afuera del país, el defensor  siguió paso a paso el camino del equipo de Marcelo Vázquez hacia el ascenso al Nacional B. “Cuando no tenía que jugar miraba los partidos por internet, cuando jugaba de visitante. La verdad me puse muy contento por todo lo que implica para el club haber llegado a la B Nacional”, declara el central. 

Respecto del futuro, Ferreyra señala que todavía tiene contrato con el Bolívar y que, de no surgir nada, seguirá allí en La Paz la próxima temporada. “Por ahora seguiré sumando experiencia allá. No me he enterado de que haya ofertas. Por ahora estoy descansando un poco y disfrutando de la familia, que hacía bastante que no la veía”,  indica el riocuartense.



Agustín Hurtado