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Otros millonarios en Emiratos

River Plate debutará ante el local Al Ain de Emiratos Árabes Unidos con el impulso del triunfo histórico ante Boca en la final de la Copa Libertadores en Madrid
 
Hoy debuta River Plate en el Mundial de Clubes. Una competencia que conocimos allá lejos en el tiempo como la Intercontinental, que se jugaba entre los campeones de América y Europa en partidos ida y vuelta, con posibilidades de jugar un tercero, cerca del lugar de la revancha si había necesidad de definirlo en esa instancia.

Y muchas fueron las veces, desde la primera, en 1960, en que se distorsionó la manera de disputarla por la negativa de los europeos campeones a participar de una copa que parecía no interesarles demasiado.

Ya está absolutamente en sepia la primera edición que jugaron el Real Madrid y Peñarol en ese 60, con victoria española. También la primera vez de un equipo argentino, Independiente, que cayó ante el Inter en tercer partido. Y, por cierto, queda en el gran recuerdo la primera ganada por un equipo nacional, Racing, ante el Celtic, en tercera instancia, en Montevideo, con el gol del Chango Cárdenas.

Estudiantes de La Plata, Independiente y Boca Juniors alzaron el trofeo, hasta que todo se mudó a un partido en Japón y el negocio fue redondo para todos. Ya los del Viejo Continente no se negaron a jugar. Billetera mató galán.

Y desde 1980 hasta el 2004 fue así. Un encuentro a todo o nada en alguna ciudad nipona. Otra vez Independiente, River Plate, Vélez Sarsfield y Boca Juniors la ganaron. Y llegó entonces el negocio más grande: el Mundial de Clubes. Y nunca la ganamos. Los equipos argentinos, digo.

La última vez de un sudamericano fue la del Corinthians ante el Chelsea en el 2012.

Curioso rival el que le toca a River hoy. El local, el Al Ain de Emiratos Árabes, que ya ganó dos encuentros, ante el Wellington neozelandés tras remontar un 0-3 y vencer por penales y categóricamente a los tunecinos del Espérance Tunis por tres a cero.

Los árabes vienen jugando en plena competencia y River no le va en zaga, ya que la final de la Libertadores está cerca en el tiempo.

¿Puede un equipo de Emiratos vencer a uno argentino? Respuesta negativa desde la lógica primaria y mucho más un par de décadas atrás. Pero el fútbol ha evolucionado en los que menos tienen y se arriman. Y más en un solo partido, lo que puede convertir el choque en un batacazo.

No es abrir el paraguas. Los emiratíes no son japoneses, por ejemplo. La evolución del fútbol nipón impone respeto y, por eso, que el Kashima haya eliminado a las Chivas de Guadalajara no sorprende. ¿Acaso Japón no le ganó a Colombia en el último Mundial? Además casi le gana a Bélgica en octavos. Es decir, el Kashima pareciera dar la talla para mojarle la oreja al Real Madrid, en semifinales, mañana. Un Madrid que, como pocas veces en los últimos años, está más a la altura de la Tierra que del Cielo inalcanzable para el resto de los mortales.

River no deberá confiarse. Los locales son eso, locales en esa cancha. Tienen un técnico que ha demostrado haber inculcado a los suyos cierto rigor táctico y corren como si enfrente hubiese un oasis en el desierto.

Zoran Mamic es su técnico. Un croata que curiosamente se cruzó con Marcelo Gallardo en el Mundial 98. Fue el 26 de junio. Ese día, en Bordeux, el Muñeco fue titular y Mamic estuvo en el banco croata. Argentina ganó uno a cero con gol de Mauricio Pineda.

Por el Al Ain pasaron Ignacio Scocco y José Sand. Ambos respondieron con goles. Nacho estuvo en 2010-2011, jugó 26 partidos y marcó 11 goles. El Pepe, entre el 2009 y 2011, jugó 49 y la metió en 44 ocasiones.

Cuando Sand se fue, llegó el ahora jugador de River que intentará llegar a jugar la final del 22, si River pasa.

El Al Ain, al que se le llama el "Real Madrid" de su tierra, fue fundado en 1968, por lo que anda por jóvenes 50 años.

Una de sus figuras es Caio Fernandes, brasileño que nunca jugó en su país y se inició en Japón, justamente en el Kashima.

Así es la cosa, River. Cuando jamás se apagarán las luces del choque ante Boca en el Bernabéu, llega esta "yapa". Poder llegar a la final del Mundial de Clubes. Y, a lo mejor, hacerlo ante el Real Madrid del Indiecito Solari.

Todo comenzará a definirse en horas de la siesta. Con el partido televisado para pocos, como la Superliga. Con derechos de más de 2.500 dólares cobrados a las radios para relatarlo, aún, en un servicio vía televisión.

Esa "angurria capitalista" que desde un tiempo a esta parte volvió para quedarse como en aquellos noventa, cuando el deporte  más popular dejó de ser de fácil acceso y los goles del viernes recién se veían el domingo por la noche.

Veremos si River pisa fuerte y se instala en el sábado 22, cuando cerca de la Nochebuena se juegue la final del mundo de clubes.

Un negocio millonario. ¿Una alegría millonaria?



Osvaldo Alfredo Wehbe