Para gritarlo con toda la furia: "Estudiantes al Nacional B"
En una tarde que quedará en la historia, el Celeste derrotó 2 a 0 a Sarmiento en un Antonio Candini repleto bajo la lluvia y se consagró campeón del Federal A. Los goles los marcaron Javier Ferreira e Ibrahim Hesar
“La hinchada está loca, quiere Nacional B”...cuantas veces se escuchó al hincha de Estudiantes cantar así, cuando le tocaba enfrentar a Argentino Peñarol, Sarmiento de Leones y demás. Era un grito de guerra que referenciaba a fantasmas del pasado y añoraba un futuro que era esquivo.
Ayer todo eso se terminó y aquello que era un sueño hoy es una realidad. Estudiantes ascendió a la B Nacional luego de vencer a Sarmiento de Resistencia por 2 a 0 y quedarse con el título del Federal A. Fue con goles de Javier Ferreira e Ibrahim Hesar, ante una multitud que copó el Candini a pesar de la copiosa lluvia que cayó durante toda la tarde.
Adrián Peralta, Bruno Sepúlveda, Alejandro Cabrera, Nicolás Foglia y compañía, se metieron en la historia grande de la institución de la avenida España. Una generación de hinchas del Celeste, que sabía de este tipo de hazañas solo por las fotos, ahora lo puede contar como una experiencia propia. “Yo estuve ahí ese día...” podrán contar dentro de unos años, las once mil almas que se dieron cita ayer en el Candini.
Platón solía decir que el alma de las personas se dividía en tres partes: el espíritu, la razón y el apetito. Esas tres aristas confluyeron en este Estudiantes que dirige Marcelo Vázquez.
El espíritu estuvo en esa armonía grupal que siempre mostró este conjunto. Esa madurez que le permitió sobreponerse a las malas noticias que tuvo en este trayecto, como las graves lesiones de Gonzalo Maffini, Gonzalo Parisi y Juan Reynoso, todos presentes ayer en los festejos.
La razón fue la que expuso en todo momento adentro de la cancha. Expresada está en su principal figura, Alejandro Cabrera. El Colorado tuvo ayer su consagración. Manejó los hilos de la mitad de la cancha como en todo el campeonato. En algunos partidos fue una especie de “tester de violencia” para los rivales, pero aguantó sin problemas y siempre respondió con juego.
El apetito también se vio adentro del rectángulo de juego. Ese que le permitió pelear por cada pelota y asfixiar a sus rivales en todo momento. Siempre fue por más este Estudiantes, no se conformó con la buena campaña del año pasado y encaró está con la mira puesta en el ascenso.
Ese conjunto se compuso también de individualidades importantes. El hijo de la casa, Adrián Peralta sostuvo la estructura desde el arco. Gastón Benavídez dejó surcos en el Candini de tanto transitar el andarivel derecho. Nicolás Foglia se ganó la titularidad corriendo desde atrás y hasta aportó siete goles para la causa. Vester se constituyó en un verdadero muro. Suárez aportó seguridad y categoría desde el fondo. Cainelli fue la llave para ganar muchos partidos. Zbrun es ese obrero incansable que siempre cumple; De Cabrera ya se dijo todo lo que había para decir; Beraldi jugó y metió como si estuviese jugando en el potrero al lado de su casa; Sepúlveda, que siempre te aporta clase, fue el goleador y Ferreira, llegó por la lesión de Parisi para convertirse en el centro delantero titular y convertir uno de los goles más importantes de la historia del Celeste.
Tampoco hay que olvidar se de nombres como los de Gastón Bottino y José Mancinelli. Dos históricos que volvieron y agigantaron aún más sus figuras en el firmamento del Celeste.
Del partido de ayer hay que decir que Estudiantes lo ganó bien, siendo superior a su rival, que se quedó con uno menos en el final del primer tiempo. Lo abrió con un penal de Ferreira, después de una infracción a la figura de la cancha, Benavídez- El propio lateral, mando un centro pasado para la definición acrobática de Hesar, que liquidó el encuentro a los 46 minutos del complemento.
Estudiantes ascendió a la B Nacional y fue un campeón con todas las letras. Fue el premio a un proyecto a la largo plazo, que comenzó hace más de tres años, con la llegada de Marcelo Vázquez y su equipo. No se puede obviar la tarea de la dirigencia, con Alicio Dagatti a la cabeza, que apostó a este proyecto y consiguió el objetivo que se había impuesto.
Aquel cartel que se vio en la primera práctica de la pretemporada que decía “Este año haremos historia”, no era sólo una cuestión motivacional, era un aviso de lo que estaba por venir.
Agustín Hurtado
Ayer todo eso se terminó y aquello que era un sueño hoy es una realidad. Estudiantes ascendió a la B Nacional luego de vencer a Sarmiento de Resistencia por 2 a 0 y quedarse con el título del Federal A. Fue con goles de Javier Ferreira e Ibrahim Hesar, ante una multitud que copó el Candini a pesar de la copiosa lluvia que cayó durante toda la tarde.
Adrián Peralta, Bruno Sepúlveda, Alejandro Cabrera, Nicolás Foglia y compañía, se metieron en la historia grande de la institución de la avenida España. Una generación de hinchas del Celeste, que sabía de este tipo de hazañas solo por las fotos, ahora lo puede contar como una experiencia propia. “Yo estuve ahí ese día...” podrán contar dentro de unos años, las once mil almas que se dieron cita ayer en el Candini.
Platón solía decir que el alma de las personas se dividía en tres partes: el espíritu, la razón y el apetito. Esas tres aristas confluyeron en este Estudiantes que dirige Marcelo Vázquez.
El espíritu estuvo en esa armonía grupal que siempre mostró este conjunto. Esa madurez que le permitió sobreponerse a las malas noticias que tuvo en este trayecto, como las graves lesiones de Gonzalo Maffini, Gonzalo Parisi y Juan Reynoso, todos presentes ayer en los festejos.
La razón fue la que expuso en todo momento adentro de la cancha. Expresada está en su principal figura, Alejandro Cabrera. El Colorado tuvo ayer su consagración. Manejó los hilos de la mitad de la cancha como en todo el campeonato. En algunos partidos fue una especie de “tester de violencia” para los rivales, pero aguantó sin problemas y siempre respondió con juego.
El apetito también se vio adentro del rectángulo de juego. Ese que le permitió pelear por cada pelota y asfixiar a sus rivales en todo momento. Siempre fue por más este Estudiantes, no se conformó con la buena campaña del año pasado y encaró está con la mira puesta en el ascenso.
Ese conjunto se compuso también de individualidades importantes. El hijo de la casa, Adrián Peralta sostuvo la estructura desde el arco. Gastón Benavídez dejó surcos en el Candini de tanto transitar el andarivel derecho. Nicolás Foglia se ganó la titularidad corriendo desde atrás y hasta aportó siete goles para la causa. Vester se constituyó en un verdadero muro. Suárez aportó seguridad y categoría desde el fondo. Cainelli fue la llave para ganar muchos partidos. Zbrun es ese obrero incansable que siempre cumple; De Cabrera ya se dijo todo lo que había para decir; Beraldi jugó y metió como si estuviese jugando en el potrero al lado de su casa; Sepúlveda, que siempre te aporta clase, fue el goleador y Ferreira, llegó por la lesión de Parisi para convertirse en el centro delantero titular y convertir uno de los goles más importantes de la historia del Celeste.
Tampoco hay que olvidar se de nombres como los de Gastón Bottino y José Mancinelli. Dos históricos que volvieron y agigantaron aún más sus figuras en el firmamento del Celeste.
Del partido de ayer hay que decir que Estudiantes lo ganó bien, siendo superior a su rival, que se quedó con uno menos en el final del primer tiempo. Lo abrió con un penal de Ferreira, después de una infracción a la figura de la cancha, Benavídez- El propio lateral, mando un centro pasado para la definición acrobática de Hesar, que liquidó el encuentro a los 46 minutos del complemento.
Estudiantes ascendió a la B Nacional y fue un campeón con todas las letras. Fue el premio a un proyecto a la largo plazo, que comenzó hace más de tres años, con la llegada de Marcelo Vázquez y su equipo. No se puede obviar la tarea de la dirigencia, con Alicio Dagatti a la cabeza, que apostó a este proyecto y consiguió el objetivo que se había impuesto.
Aquel cartel que se vio en la primera práctica de la pretemporada que decía “Este año haremos historia”, no era sólo una cuestión motivacional, era un aviso de lo que estaba por venir.
Agustín Hurtado