Patricio Hernández jugaba muy bien
Por Osvaldo Alfredo Wehbe
Un jugador exquisito. Eso fue Patricio Hernández. Un técnico que no pudo plasmar, probablemente, aquello que ofreció entre mediados de los setenta y 1993 cuando jugó sus últimos partidos en Instituto.
Nació el 16 de agosto de 1956, en San Nicolás de los Arroyos y muy joven debutó en Estudiantes de La Plata. Volante creativo, zurdo, con gran criterio y gran pegada. Fue el 29 de septiembre de 1974. En la fecha 11 del Nacional. En la casa del Pincha, empataron 1 a 1 ante Banfield. Carlos Salvador Bilardo era el técnico del equipo. Tenía 18 años, un mes y 13 días. Estudiantes fue con Pezzano; Pagnanini, Rocca, Togneri y Medina; Suárez (Patricio Hernández), Manceda y Pachamé; Aguilar, Bedogni (Figueroa) y Milano. El gol de Estudiantes lo marcó Aguilar y Lanza hizo el del Taladro. En Banfield atajaba un tal Ricardo La Volpe.
Como agregado a la información de su debut, Patricio entró por Oscar Suárez, el mismo que tiempo después, jugando para Temperley en una gira por África, contrajo paludismo y murió a la vuelta, en febrero de 1976.
El primer gol de Hernández en Primera de Estudiantes se lo marcó a Atlanta el 18 de abril del 76. El arquero bohemio era Reggi y ese día el Pincha ganó 5 a 0. Jugaron para el León también dos jugadores que pasarían por Estudiantes de Río Cuarto: Horacio Rodríguez y el Rulo Santecchia, que hizo uno de los goles.
Patricio jugó hasta el 82 en Estudiantes y se fue justo antes del título que logra el Pincha con Bilardo de técnico. Pasó al Torino de Italia. Le contó al colega Diego Borinski en El Gráfico unos años atrás: "Tenía 25 años, había debutado hacía 7, Estudiantes siempre peleaba por no descender, y yo buscaba una experiencia en Europa. Encima, jugar en el Estadio Comunal, donde había brillado Sívori... Jamás me arrepentí, fue una de las etapas más felices de mi vida y una elección propia. Conocí al Papa, jugué en los mejores estadios del mundo, nació mi hija, fueron condimentos que me hicieron crecer como persona". "Según las cifras del Torino, mi venta se hizo en 1.200.000 dólares y con eso Bilardo compró 14 jugadores. Carlos me llamaba seguido a Italia y me decía: "¿Podés acelerar para que en vez que los pagos sean a 60 días la plata llegue antes?". No podía hacer nada. Carlos siempre fue muy claro conmigo: "Si querés irte, andate y hacemos un equipazo, pero si te querés quedar, encantado", comentó en su momento.
Hernández es de la tierra de Enrique Omar Sívori y su devoción hacia él fue manifestada siempre. Hincha de Estudiantes como su papá, mencionó en la misma nota su cariño por algunos jugadores: "Tenía varios ídolos, todos zurdos como yo. Si estaba muy cansado y me ponía atrás, era Madero; en los días en que tenía muchísima energía, corría en el medio como Pachamé, y cuando estaba fino y quería hacerme el habilidoso, era Juan Ramón Verón. Y después, otro gran referente era Chiquín Sívori, el gran ídolo de San Nicolás. Mi padre era amigo de él y yo lo veía jugar y en algún punto trataba de hacerlo parecido: un diez que buscaba mucho el gol". Obsérvese la confianza de llamarlo Chiquín a Sívori. Es que así le decían al Cabezón (crack de todos los tiempos) en su San Nicolás.
El entrenador de la selección César Menotti incluyó a Hernández en la lista de jugadores para la Copa Mundial de Fútbol de 1982, siendo el suplente de Diego Maradona. Sin embargo, a pesar de ocupar el banco de relevos en varios encuentros no jugó ningún partido en el campeonato mundial.
Su debut en el combinado nacional se produjo el 12 de septiembre de 1979 en Berlín, en un amistoso ante Alemania Federal, derrota dos a uno ante 45 mil personas.
El equipo fue con Vidallé; Ocaño, Van Tuyne, Passarella y Bujedo; Gáspari, Gallego y Patricio Hernández; Coscia (Castro), Fortunato (Ramón Díaz) y Roberto Díaz (Carlos López). El gol lo hizo el Pepe Castro. Jugó entre el 79 y el 82, 10 partidos con la nacional.
Una curiosidad: en aquella Copa del Mundo del 82, en la que integró el plantel, Argentina utilizó números correlativos con el orden alfabético de los apellidos. A Patricio le correspondía la camiseta número 10. Finalmente, esa camiseta la usó Maradona y Hernández la 18 que le correspondía a Diego.
Hernández jugó dos temporadas en el Torino, para pasar luego al Ascoli. En la Serie A italiana, disputó 83 partidos y convirtió 17 goles.
En 1986 Hernández retornó a Argentina para jugar en Instituto (10 partidos) y luego pasó a River. En Núñez disputó 34 partidos y señaló 12 goles. Con la banda roja obtuvo la Copa Libertadores e Intercontinental 1986. En 1987 se mudó a Argentinos Juniors, donde jugó dos temporadas y anotó 17 veces.
En 1988 se fue a México a jugar en el Club Deportivo Cruz Azul, donde tuvo un gran año al marcar 29 goles en 37 partidos. Volvió a Argentinos Juniors en 1990, jugó 31 encuentros y metió 7 goles. Firma para Huracán para jugar la temporada 92-93 y luego en Instituto, club en el que se retiró como jugador en 1993, con 37 años.
En su carrera como futbolista, Patricio Hernández disputó 473 partidos y marcó 144 goles. Jugó en cinco equipos argentinos: Estudiantes, Instituto, River Plate, Argentinos Juniors y Huracán. Los cinco tienen rojo y blanco en sus colores.
Arrancaría su carrera como técnico. Dirigió a San Telmo, en el Ascenso; Argentinos Juniors (92), Gimnasia y Tiro de Salta (93), Lanús (94/95), Banfield (97 y 2007), Estudiantes (98/99, con 56 partidos dirigidos, 16 ganados, 20 empatados y 20 perdidos), Nueva Chicago (2003, con 14 partidos dirigidos, 2 ganados, 3 empatados y 9 perdidos), y otros equipos sudamericanos, como el Barcelona de Ecuador (96), Deportivo Saprissa de Costa Rica (2001/2002) y a los mexicanos Puebla FC (2000) y Santos Laguna (95). Fue DT del Club Atlético San Miguel, al que ascendió desde la Primera D Argentina a la Primera C (2013).
Hay lindos recuerdos del propio Patricio sobre su carrera. Por ejemplo que compartió habitación con Maradona durante el Mundial 82: "Una increíble se dio antes del partido contra Hungría del 82. Diego se levantó a la madrugada y fue al baño, y suele pasar que cuando uno hace eso, el compañero también se levanta a la misma hora y va al baño. Ahí en la mesita de luz teníamos la caja de alfajores, el mate, y recuerdo que había una moneda de una peseta. Una moneda grande y pesada. Diego fue al baño, después fui yo y cuando volví, Diego agarró la peseta y empezó a hacer jueguito, ¡descalzo! Una moneda que dolía, eh, y empezó tic, tic, tic, hizo 4 o 5 jueguitos, la moneda iba siempre derechita, después la dejó en la mesita de luz. "Uy, Patri, mañana la rompo", me dijo. Yo apagué la luz y los ojos me quedaron como dos de oro, pensaba si lo que había visto era verdad o lo había soñado. Tardé en dormirme. Al otro día Diego metió sus primeros dos goles en mundiales y ganamos 4-1 con una actuación espectacular de él". Esto que contaba a Borinsky en El Gráfico en 2014 y muchas cosas más hablan de una carrera realmente linda de un muy buen jugador.
Tío del jugador de rugby Juan Martín Hernández y la excampeona olímpica en hockey María Paz Hernández, Patricio pasó por las canchas y todos nos fijamos en él. Y lo aplaudimos.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Nació el 16 de agosto de 1956, en San Nicolás de los Arroyos y muy joven debutó en Estudiantes de La Plata. Volante creativo, zurdo, con gran criterio y gran pegada. Fue el 29 de septiembre de 1974. En la fecha 11 del Nacional. En la casa del Pincha, empataron 1 a 1 ante Banfield. Carlos Salvador Bilardo era el técnico del equipo. Tenía 18 años, un mes y 13 días. Estudiantes fue con Pezzano; Pagnanini, Rocca, Togneri y Medina; Suárez (Patricio Hernández), Manceda y Pachamé; Aguilar, Bedogni (Figueroa) y Milano. El gol de Estudiantes lo marcó Aguilar y Lanza hizo el del Taladro. En Banfield atajaba un tal Ricardo La Volpe.
Como agregado a la información de su debut, Patricio entró por Oscar Suárez, el mismo que tiempo después, jugando para Temperley en una gira por África, contrajo paludismo y murió a la vuelta, en febrero de 1976.
El primer gol de Hernández en Primera de Estudiantes se lo marcó a Atlanta el 18 de abril del 76. El arquero bohemio era Reggi y ese día el Pincha ganó 5 a 0. Jugaron para el León también dos jugadores que pasarían por Estudiantes de Río Cuarto: Horacio Rodríguez y el Rulo Santecchia, que hizo uno de los goles.
Patricio jugó hasta el 82 en Estudiantes y se fue justo antes del título que logra el Pincha con Bilardo de técnico. Pasó al Torino de Italia. Le contó al colega Diego Borinski en El Gráfico unos años atrás: "Tenía 25 años, había debutado hacía 7, Estudiantes siempre peleaba por no descender, y yo buscaba una experiencia en Europa. Encima, jugar en el Estadio Comunal, donde había brillado Sívori... Jamás me arrepentí, fue una de las etapas más felices de mi vida y una elección propia. Conocí al Papa, jugué en los mejores estadios del mundo, nació mi hija, fueron condimentos que me hicieron crecer como persona". "Según las cifras del Torino, mi venta se hizo en 1.200.000 dólares y con eso Bilardo compró 14 jugadores. Carlos me llamaba seguido a Italia y me decía: "¿Podés acelerar para que en vez que los pagos sean a 60 días la plata llegue antes?". No podía hacer nada. Carlos siempre fue muy claro conmigo: "Si querés irte, andate y hacemos un equipazo, pero si te querés quedar, encantado", comentó en su momento.
Hernández es de la tierra de Enrique Omar Sívori y su devoción hacia él fue manifestada siempre. Hincha de Estudiantes como su papá, mencionó en la misma nota su cariño por algunos jugadores: "Tenía varios ídolos, todos zurdos como yo. Si estaba muy cansado y me ponía atrás, era Madero; en los días en que tenía muchísima energía, corría en el medio como Pachamé, y cuando estaba fino y quería hacerme el habilidoso, era Juan Ramón Verón. Y después, otro gran referente era Chiquín Sívori, el gran ídolo de San Nicolás. Mi padre era amigo de él y yo lo veía jugar y en algún punto trataba de hacerlo parecido: un diez que buscaba mucho el gol". Obsérvese la confianza de llamarlo Chiquín a Sívori. Es que así le decían al Cabezón (crack de todos los tiempos) en su San Nicolás.
El entrenador de la selección César Menotti incluyó a Hernández en la lista de jugadores para la Copa Mundial de Fútbol de 1982, siendo el suplente de Diego Maradona. Sin embargo, a pesar de ocupar el banco de relevos en varios encuentros no jugó ningún partido en el campeonato mundial.
Su debut en el combinado nacional se produjo el 12 de septiembre de 1979 en Berlín, en un amistoso ante Alemania Federal, derrota dos a uno ante 45 mil personas.
El equipo fue con Vidallé; Ocaño, Van Tuyne, Passarella y Bujedo; Gáspari, Gallego y Patricio Hernández; Coscia (Castro), Fortunato (Ramón Díaz) y Roberto Díaz (Carlos López). El gol lo hizo el Pepe Castro. Jugó entre el 79 y el 82, 10 partidos con la nacional.
Una curiosidad: en aquella Copa del Mundo del 82, en la que integró el plantel, Argentina utilizó números correlativos con el orden alfabético de los apellidos. A Patricio le correspondía la camiseta número 10. Finalmente, esa camiseta la usó Maradona y Hernández la 18 que le correspondía a Diego.
Hernández jugó dos temporadas en el Torino, para pasar luego al Ascoli. En la Serie A italiana, disputó 83 partidos y convirtió 17 goles.
En 1986 Hernández retornó a Argentina para jugar en Instituto (10 partidos) y luego pasó a River. En Núñez disputó 34 partidos y señaló 12 goles. Con la banda roja obtuvo la Copa Libertadores e Intercontinental 1986. En 1987 se mudó a Argentinos Juniors, donde jugó dos temporadas y anotó 17 veces.
En 1988 se fue a México a jugar en el Club Deportivo Cruz Azul, donde tuvo un gran año al marcar 29 goles en 37 partidos. Volvió a Argentinos Juniors en 1990, jugó 31 encuentros y metió 7 goles. Firma para Huracán para jugar la temporada 92-93 y luego en Instituto, club en el que se retiró como jugador en 1993, con 37 años.
En su carrera como futbolista, Patricio Hernández disputó 473 partidos y marcó 144 goles. Jugó en cinco equipos argentinos: Estudiantes, Instituto, River Plate, Argentinos Juniors y Huracán. Los cinco tienen rojo y blanco en sus colores.
Arrancaría su carrera como técnico. Dirigió a San Telmo, en el Ascenso; Argentinos Juniors (92), Gimnasia y Tiro de Salta (93), Lanús (94/95), Banfield (97 y 2007), Estudiantes (98/99, con 56 partidos dirigidos, 16 ganados, 20 empatados y 20 perdidos), Nueva Chicago (2003, con 14 partidos dirigidos, 2 ganados, 3 empatados y 9 perdidos), y otros equipos sudamericanos, como el Barcelona de Ecuador (96), Deportivo Saprissa de Costa Rica (2001/2002) y a los mexicanos Puebla FC (2000) y Santos Laguna (95). Fue DT del Club Atlético San Miguel, al que ascendió desde la Primera D Argentina a la Primera C (2013).
Hay lindos recuerdos del propio Patricio sobre su carrera. Por ejemplo que compartió habitación con Maradona durante el Mundial 82: "Una increíble se dio antes del partido contra Hungría del 82. Diego se levantó a la madrugada y fue al baño, y suele pasar que cuando uno hace eso, el compañero también se levanta a la misma hora y va al baño. Ahí en la mesita de luz teníamos la caja de alfajores, el mate, y recuerdo que había una moneda de una peseta. Una moneda grande y pesada. Diego fue al baño, después fui yo y cuando volví, Diego agarró la peseta y empezó a hacer jueguito, ¡descalzo! Una moneda que dolía, eh, y empezó tic, tic, tic, hizo 4 o 5 jueguitos, la moneda iba siempre derechita, después la dejó en la mesita de luz. "Uy, Patri, mañana la rompo", me dijo. Yo apagué la luz y los ojos me quedaron como dos de oro, pensaba si lo que había visto era verdad o lo había soñado. Tardé en dormirme. Al otro día Diego metió sus primeros dos goles en mundiales y ganamos 4-1 con una actuación espectacular de él". Esto que contaba a Borinsky en El Gráfico en 2014 y muchas cosas más hablan de una carrera realmente linda de un muy buen jugador.
Tío del jugador de rugby Juan Martín Hernández y la excampeona olímpica en hockey María Paz Hernández, Patricio pasó por las canchas y todos nos fijamos en él. Y lo aplaudimos.
Osvaldo Alfredo Wehbe