Poquito respeto, mucho Racing
La Academia goleó en La Plata al Gimnasia de Troglio y Comba y está arriba de la tabla de un buen torneo
Boca y River paralizaron al país. Duró demasiado el efecto. Desde el sábado cuando no se jugó por la lluvia hasta el domingo cuando el empate los mandó hacia el 24 para saber quién será el dueño de América.
No se disfrazaron. Ninguno. River fue el orden esperado, aún con ausencias (hasta de su técnico) y Boca un promotor de espasmos ofensivos, llenos de gol.
En medio de esa quietud, se debe hacer justicia con la Superliga.
Una creación paralela a la AFA, con la cual no comulgo y tengo grandes reparos, fundamentalmente por la codificación televisiva de los partidos, con la desorganización y con la sensación de que la conduce un club (Boca Juniors) y no todos como debería ser. Con injerencia del poder político nacional, además.
A pesar de ello, y al estar involucrados Boca y River en la final de la Copa y no esforzarse demasiado en proteger al torneo local, la Superliga sufrió un avasallamiento "físico y moral" evidente.
Lo padecieron colateralmente los torneos de Ascenso y las Ligas, acomodándose como se pueda a horarios entre el sábado y domingo.
El atropello "físico" es el de cambiar horarios, mudar partidos para el lunes y suspender fechas enteras. El "moral" es el menosprecio por el otro, por el presunto par, que no es tal, para la mirada de los dos más grandes.
El brazo ejecutor fue la Conmebol que puso sin consultar (a Boca y River seguramente sí, por más que lo nieguen) las finales en fin de semana, pasándose por cualquier parte las fechas de los campeonatos.
La lluvia casi les arruina la fiesta que en la cancha terminó por darse, con un encuentro con goles y entretenido.
Fox no protestó tanto respecto a los cotejos de la Superliga que debía televisar. Es que era el propietario del clásico, al estar en el marco de la Libertadores. TNT se plantó y programó con la Superliga sus partidos del domingo. Los sostuvo. Y jugaron. Y ganaron Independiente y Racing, e igualaron Banfield y Lanús.
Es tanto el disparate y el poco control del negocio que el Boca-River se vio por cable común y a Belgrano en Avellaneda y los otros sólo se los podía ver por Premium.
Expresado el panorama de un fin de semana que estará entrelazado al del 24, con la final de la Copa y en el que habrá jornada de Superliga, es necesario acotar que este finde que viene no habrá Superliga, por los dos encuentros de Argentina con México en fecha Fifa, viernes y martes, en Córdoba y Mendoza. Bueno, no habrá, pero sí habrá, porque se jugarán algunos partidos que han quedado sueltos por distintas causas. Por ejemplo, Boca y Patronato jugarán este sábado, por la fecha 13, que es la que se va a jugar recién el otro fin de semana. Y el domingo lo harán Defensa y Justicia - Estudiantes (quedan 64 minutos) y San Lorenzo - Atlético Tucumán, de las fechas 6 y 7, respectivamente. También el domingo se jugará en Córdoba una de las semifinales de la Copa Argentina entre Central y Temperley (hay que ver si aguanta el piso del Kempes, al cual se lo vio mal en Talleres-Aldosivi, y ahora con dos partidos en vista). La otra será el 28 en Mar del Plata cuando choquen Gimnasia y River.
¿Todo un cambalache, verdad? Eso es la Superliga, más allá de la imposición de la Conmebol.
Pero la justicia con el campeonato de AFA se debe hacer escribiendo algo sobre el puntero Racing. Que goleó en La Plata al Gimnasia de Troglio y Comba y está arriba de la tabla de un buen torneo.
Cuando a la Academia le va medianamente bien, su técnico, el Chacho Coudet, no se sube a la moto o a la montaña rusa y entonces, el equipo tampoco. Y luego piensa, entonces juega y tiene material para hacerlo.
Con Lisandro López como bandera, luego de alguna duda sobre su continuidad en el fútbol, a comienzo de temporada. Con Centurión, puro potrero si se dedica únicamente a jugar y Fernández y Cristaldo, llegando al gol, uno desde el medio, el otro en el área rival.
Racing está primero por mérito propio. Es irregular como muchos, pero tiene contenido, tiene fervor y a falta de un plan astuto, antepone una verticalidad que se da jugando a veces de contragolpe, como contra el Lobo.
Tendrá de "enemigos" a Independiente, Huracán, Defensa y Atlético Tucumán, en la primera mirada a la tabla. Y una vez que termine la Copa, habrá que ver hasta dónde se enchufan Boca y River.
Pero por ahora manda bien la Academia. En una Superliga sumida en la puja de intereses de la televisión, de la AFA y la Conmebol.
Boca y River ya jugaron la mitad de la final. Casi se los lleva puestos un vendaval de lluvia. Como al campeonato. Que lo pasaron por arriba aquellos que creen que existen solamente xeneizes y millonarios.
Capaz que sea así. Pero permítanme patalear un poco. No está mal un cacho de respeto por los demás.
Osvaldo Alfredo Wehbe
No se disfrazaron. Ninguno. River fue el orden esperado, aún con ausencias (hasta de su técnico) y Boca un promotor de espasmos ofensivos, llenos de gol.
En medio de esa quietud, se debe hacer justicia con la Superliga.
Una creación paralela a la AFA, con la cual no comulgo y tengo grandes reparos, fundamentalmente por la codificación televisiva de los partidos, con la desorganización y con la sensación de que la conduce un club (Boca Juniors) y no todos como debería ser. Con injerencia del poder político nacional, además.
A pesar de ello, y al estar involucrados Boca y River en la final de la Copa y no esforzarse demasiado en proteger al torneo local, la Superliga sufrió un avasallamiento "físico y moral" evidente.
Lo padecieron colateralmente los torneos de Ascenso y las Ligas, acomodándose como se pueda a horarios entre el sábado y domingo.
El atropello "físico" es el de cambiar horarios, mudar partidos para el lunes y suspender fechas enteras. El "moral" es el menosprecio por el otro, por el presunto par, que no es tal, para la mirada de los dos más grandes.
El brazo ejecutor fue la Conmebol que puso sin consultar (a Boca y River seguramente sí, por más que lo nieguen) las finales en fin de semana, pasándose por cualquier parte las fechas de los campeonatos.
La lluvia casi les arruina la fiesta que en la cancha terminó por darse, con un encuentro con goles y entretenido.
Fox no protestó tanto respecto a los cotejos de la Superliga que debía televisar. Es que era el propietario del clásico, al estar en el marco de la Libertadores. TNT se plantó y programó con la Superliga sus partidos del domingo. Los sostuvo. Y jugaron. Y ganaron Independiente y Racing, e igualaron Banfield y Lanús.
Es tanto el disparate y el poco control del negocio que el Boca-River se vio por cable común y a Belgrano en Avellaneda y los otros sólo se los podía ver por Premium.
Expresado el panorama de un fin de semana que estará entrelazado al del 24, con la final de la Copa y en el que habrá jornada de Superliga, es necesario acotar que este finde que viene no habrá Superliga, por los dos encuentros de Argentina con México en fecha Fifa, viernes y martes, en Córdoba y Mendoza. Bueno, no habrá, pero sí habrá, porque se jugarán algunos partidos que han quedado sueltos por distintas causas. Por ejemplo, Boca y Patronato jugarán este sábado, por la fecha 13, que es la que se va a jugar recién el otro fin de semana. Y el domingo lo harán Defensa y Justicia - Estudiantes (quedan 64 minutos) y San Lorenzo - Atlético Tucumán, de las fechas 6 y 7, respectivamente. También el domingo se jugará en Córdoba una de las semifinales de la Copa Argentina entre Central y Temperley (hay que ver si aguanta el piso del Kempes, al cual se lo vio mal en Talleres-Aldosivi, y ahora con dos partidos en vista). La otra será el 28 en Mar del Plata cuando choquen Gimnasia y River.
¿Todo un cambalache, verdad? Eso es la Superliga, más allá de la imposición de la Conmebol.
Pero la justicia con el campeonato de AFA se debe hacer escribiendo algo sobre el puntero Racing. Que goleó en La Plata al Gimnasia de Troglio y Comba y está arriba de la tabla de un buen torneo.
Cuando a la Academia le va medianamente bien, su técnico, el Chacho Coudet, no se sube a la moto o a la montaña rusa y entonces, el equipo tampoco. Y luego piensa, entonces juega y tiene material para hacerlo.
Con Lisandro López como bandera, luego de alguna duda sobre su continuidad en el fútbol, a comienzo de temporada. Con Centurión, puro potrero si se dedica únicamente a jugar y Fernández y Cristaldo, llegando al gol, uno desde el medio, el otro en el área rival.
Racing está primero por mérito propio. Es irregular como muchos, pero tiene contenido, tiene fervor y a falta de un plan astuto, antepone una verticalidad que se da jugando a veces de contragolpe, como contra el Lobo.
Tendrá de "enemigos" a Independiente, Huracán, Defensa y Atlético Tucumán, en la primera mirada a la tabla. Y una vez que termine la Copa, habrá que ver hasta dónde se enchufan Boca y River.
Pero por ahora manda bien la Academia. En una Superliga sumida en la puja de intereses de la televisión, de la AFA y la Conmebol.
Boca y River ya jugaron la mitad de la final. Casi se los lleva puestos un vendaval de lluvia. Como al campeonato. Que lo pasaron por arriba aquellos que creen que existen solamente xeneizes y millonarios.
Capaz que sea así. Pero permítanme patalear un poco. No está mal un cacho de respeto por los demás.
Osvaldo Alfredo Wehbe