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¿Por qué no Estudiantes?

El Celeste tendrá una gran oportunidad. Jugar en el Kempes sería lo ideal

Jugar contra Boca es especial. Para River o para el que sea. Jugar contra Boca en una competencia oficial, es seguramente, para un jugador, una oportunidad única y un desafío de esos que no se empardan

Estudiantes de acá, volverá a jugar contra Boca por los porotos. Aquel Nacional 85, el último de los que jugó el “celeste”, la postrera imagen de un equipo local jugando en primera, los vio empatar en la Avenida España en febrero y el recuerdo de los que estuvimos será imborrable. Nunca, aun sumando amistosos, que no han sido demasiados Estudiantes pudo vencer a Boca. Aquella tarde estival, Boca no pudo con el León (después en la segunda rueda le haría 7 en Huracán).

Boca vino con Alfredo Di Stéfano de entrenador quién se paseaba con gesto adusto en el Hotel Ópera, la noche anterior al partido, no siendo muy locuaz con la prensa local que lo abordaba. Por allí, en los pasillos o en la vereda de la calle 25 de mayo, andaban el Chino Tapia y el Vasco Olarticoechea, que habían llegado al xeneize en el “trueque” por Ruggeri y Gareca. El arquero Balerio destacaba por su físico. El “Murciélago” Graciani era requerido por los hinchas, lo mismo que Passucci y Hrabina. No imaginábamos que al año siguiente Tapia, Olarticoechea y el Tata Brown que era el más gentil con los medios, serían campeones del mundo en México.

La cancha rebalsó. Gol de Crema para Estudiantes, empate en jugada rara por su definición, (pareció de un jugador local en contra), y el arbitraje del gigante Juan Bava.

Los medios de Buenos Aires en las cabinas, relatando el partido, y la gente de Boca de la ciudad y región, que si bien sabían no tenían un cuadrazo, si sentían que los que estaba allí eran “su” Boca.

El sorteo de la Copa Argentina dijo que se juntarán otra vez. En tiempos muchísimo más mediáticos. Con Boca en la lengua de todos. Con Alfaro en el banco y muchas figuras. Con la sensación de sus hinchas locales, de pensar: “mirá si encima, perdemos con estos”.

Restará conocerse lo más importante: ¿Dónde?.

Será vital la predisposición de Boca para que se juegue lo más cerca de acá. Nada (salvo los acuerdos con determinadas canchas en esta modalidad de Copa Argentina), impediría que se juegue en el Candini. Pero, se sabe, Boca llena acá y allá y mientras más lugar hay, mejor.

El Kempes sería lo ideal. Y allí cara a cara. Como aquella vez de la Alianza de Moldes ante Independiente. Y, entonces: ¿Por qué no Estudiantes?”.



Osvaldo Alfredo Wehbe.