¿Porqué los hinchas de Estudiantes se desvelan por enfrentar a Belgrano?
Para el mundo del León el enfrentamiento del Sábado en el Antonio Candini ante el Pirata es un clásico especial. ¿Cuáles son los orígenes de ese sentimiento? ¿Porqué no pasa lo mismo con Talleres o con Instituto?
Ayer, dos pibes de unos 8 o 9 años aproximadamente iban caminando por la sede de Estudiantes hacía la zona del estacionamiento. Uno de ellos lanzó una pregunta, que su acompañante no supo responder. “¿Por qué para nosotros es un clásico jugar contra Belgrano?”, interrogó el muchacho y la cuestión quedó flotando en el aire sin una resolución.
¿Por qué es el Pirata el que desvela a los simpatizantes del León y no lo es Talleres o Instituto? ¿Dónde y cuando nació ese sentimiento tan especial entre los dos Celestes cordobeses? “La rivalidad con Belgrano se hizo especial a finales de los ‘70 y creció en la década de los ’80, aunque con los cordobeses empezó antes”, comenta Marcelo López Tobares, simpatizante hasta la médula de Estudiantes y uno de los principales referentes a la hora de hablar de la historia del León. “Por un lado, a finales de los ‘40 Estudiantes empieza con el anhelo de ir a jugar a Córdoba. Desde ese momento se buscaba ir a enfrentar a los equipos capitalinos, porque se creía que el Club podía aspirar a competir con esos clubes”, explica.
Las expectativas expansionistas siempre latentes del León, encontraron el contexto perfecto unos años más tarde y es allí donde el club de barrio Alberdi se mete en la historia del Celeste riocuartense. En el Regional de 1975, Talleres e Instituto ya se habían ido a jugar el Metropolitano, dejando al Pirata y a Racing de Nueva Italia como los máximos referentes de La Docta. “La hinchada de Estudiantes tenía una amistad con los de la Academia, por eso, en ese primer momento, quedó Belgrano como el equipo a vencer. Después, una vez que se empezaron a enfrentar, se fue forjando la rivalidad. Se cruzaron varias veces en esos años y siempre con mucho en juego”, señala López Tobares, haciendo referencia a los duelos oficiales que se produjeron durante una década.
“Eran verdaderas “batallas” futbolísticas. Lo jugábamos con el cuchillo entre los dientes y para nosotros eran clásicos”, describe Edgardo Funes, ex jugador de Estudiantes, sobre los encuentros ante el Pirata. El delantero fue autor de uno de los goles en la final del Provincial 1983, en la que el León derrotó a Belgrano y se clasificó al Nacional. “Para uno que creció en el club, jugar contra esos rivales era muy especial”, recuerda Funes.
En ese contexto, el duelo entre la B y la E fue creciendo cada vez más, colocándose en un sitio distinto al que podía generar encontrarse con los otros grandes de La Docta. “No es que no hubiésemos enfrentado a Talleres o a Instituto, porqué jugamos contra ellos alguna vez, pero es difícil de explicar el porqué de ese sentimiento de rivalidad deportiva que hubo siempre con Belgrano”, comenta Funes.
“Para la gente de Río Cuarto siempre fue especial jugar con Belgrano, porqué se hizo tradicional enfrentarlo, algo que no pasó con Talleres o Instituto”, señala Ricardo Acevedo, otro de los referentes de Estudiantes de la década del ´80. El Indio, nacido en Justiniano Posse, llegó a Río Cuarto luego de jugar en Instituto y cuenta que, si bien para él no era algo nuevo jugar contra Belgrano, en la ciudad se vivía todo de manera muy especial. “La gente se ponía muy ansiosa y tenía mucha expectativa. Se trataba de una institución importante en lo futbolístico y el hincha eso lo atesora mucho”, remarca el ex zaguero.
Entre el ´75 y el ’85, el León y el Pirata disputaron duelos trascendentales, que dejaron anécdotas para todos los gustos. “Yo recuerdo mucho la semifinal del Provincial de 1981. Estudiantes gana acá en Río Cuarto 5 a 1, con un partidazo de Omar Carranza, que borró de la cancha a la Pepona (José) Reinaldi. En la vuelta, Belgrano ganó 5 a 1 y terminó pasando por penales”, rememora López Tobares sobre una serie, en la que fue protagonista el actual DT interino de Belgrano, Julio Constantín.
El arquero titular de Belgrano, Guillermo Bosio, salió lesionado a poco de iniciado el partido de ida y fue un joven Constantín el que tuvo que reemplazarlo. Le hicieron cinco goles en la ida, pero se rehízo siendo la figura en la definición por penales.
Un recuerdo mucho más grato para la gente del Celeste es la ya mencionada final del ´83. Contra viento y marea, el equipo dirigido por Miguel Ponce se clasificó para el Nacional ganando 3 a 1 en el Chateau.
“Eran partidos muy especiales. La gente que movía Belgrano era mucha y no solo copaban la cancha, sino que se juntaban en El Mogote y hacían destrozos, se metían al campo de juego sin problemas. Era un cóctel de cosas que generó en la hinchada de Estudiantes cosas muy especiales”, comenta López Tobares respecto de aquellos años. “Yo lo que recuerdo es lo duro que eran los centrales. Medían casi dos metros todos y te daban sin problemas”, dice sonriendo Funes, en una anécdota que produce dolor en el cuerpo con solo escucharla.
El cierre de ese ciclo fue en 1985, cuando la Asociación Cordobesa de Fútbol designó al Pirata para ocupar la plaza en el primer Nacional B. “Recuerdo que en esa época salió en El Gráfico una nota con el presidente de Belgrano en la que decía algo así como que era un alivió no cruzarse más con Estudiantes. Al último, Belgrano también terminó viendo al Celeste como su rival”, explica López Tobares.
El último duelo oficial fue el 18 de enero de 1985 y Belgrano ganó 3 a 1 con goles de Raúl de la Cruz Chaparro, Miguel Ludueña y Ángel Blasón para los capitalinos y el Chicho Ángel Campagna para el León. El 5 de enero de ese año, empataron 0 a 0 en lo que fue el último duelo oficial en Río Cuarto.
“Va a ser muy lindo ver a Estudiantes jugar otra vez contra Belgrano, sobre todo para los hinchas”, remarca Acevedo. Por su parte, Funes señala que los jugadores deben estar viviendo momentos muy especiales y que tendrán una gran chance el sábado. “No siempre se tiene la suerte de estar en este tipo de partidos”, resalta el Nene.
Dicen que las identidades se forjan a fuerza de experiencias y mientras más intensas son estas, más importantes son las marcas que dejan. Así, fueron ese cúmulo de partidos, agrupados en muy pocos años (si se tiene en cuenta que son dos instituciones centenarias) los que hicieron surgir en el hincha del Celeste ese sentimiento tan especial hacia Belgrano. Los descalabros organizativos del fútbol argentino los juntaron solo durante diez años y eso bastó.
“Más allá de los recuerdos, está va a ser una instancia nueva. Si bien se recupera algo muy lindo para Estudiantes, el contexto y las circunstancias son distintas. Tenés generaciones que solo saben de esos duelos por lo que han leído y le han contado. Ellos ahora van a poder verlo en vivo y en directo y expresar sus propias sensaciones. Es el inicio de otro ciclo, que siempre va a tener algo de lo que pasó, pero que, para muchos hinchas, es algo desconocido”, señala López Tobares. Entre ellos estarán los dos pibes que ayer iban caminando por el club y seguramente encontrarán su propia respuesta a la pregunta “¿Por qué para nosotros es un clásico jugar contra Belgrano?” .
Agustín Hurtado
¿Por qué es el Pirata el que desvela a los simpatizantes del León y no lo es Talleres o Instituto? ¿Dónde y cuando nació ese sentimiento tan especial entre los dos Celestes cordobeses? “La rivalidad con Belgrano se hizo especial a finales de los ‘70 y creció en la década de los ’80, aunque con los cordobeses empezó antes”, comenta Marcelo López Tobares, simpatizante hasta la médula de Estudiantes y uno de los principales referentes a la hora de hablar de la historia del León. “Por un lado, a finales de los ‘40 Estudiantes empieza con el anhelo de ir a jugar a Córdoba. Desde ese momento se buscaba ir a enfrentar a los equipos capitalinos, porque se creía que el Club podía aspirar a competir con esos clubes”, explica.
Las expectativas expansionistas siempre latentes del León, encontraron el contexto perfecto unos años más tarde y es allí donde el club de barrio Alberdi se mete en la historia del Celeste riocuartense. En el Regional de 1975, Talleres e Instituto ya se habían ido a jugar el Metropolitano, dejando al Pirata y a Racing de Nueva Italia como los máximos referentes de La Docta. “La hinchada de Estudiantes tenía una amistad con los de la Academia, por eso, en ese primer momento, quedó Belgrano como el equipo a vencer. Después, una vez que se empezaron a enfrentar, se fue forjando la rivalidad. Se cruzaron varias veces en esos años y siempre con mucho en juego”, señala López Tobares, haciendo referencia a los duelos oficiales que se produjeron durante una década.
“Eran verdaderas “batallas” futbolísticas. Lo jugábamos con el cuchillo entre los dientes y para nosotros eran clásicos”, describe Edgardo Funes, ex jugador de Estudiantes, sobre los encuentros ante el Pirata. El delantero fue autor de uno de los goles en la final del Provincial 1983, en la que el León derrotó a Belgrano y se clasificó al Nacional. “Para uno que creció en el club, jugar contra esos rivales era muy especial”, recuerda Funes.
En ese contexto, el duelo entre la B y la E fue creciendo cada vez más, colocándose en un sitio distinto al que podía generar encontrarse con los otros grandes de La Docta. “No es que no hubiésemos enfrentado a Talleres o a Instituto, porqué jugamos contra ellos alguna vez, pero es difícil de explicar el porqué de ese sentimiento de rivalidad deportiva que hubo siempre con Belgrano”, comenta Funes.
“Para la gente de Río Cuarto siempre fue especial jugar con Belgrano, porqué se hizo tradicional enfrentarlo, algo que no pasó con Talleres o Instituto”, señala Ricardo Acevedo, otro de los referentes de Estudiantes de la década del ´80. El Indio, nacido en Justiniano Posse, llegó a Río Cuarto luego de jugar en Instituto y cuenta que, si bien para él no era algo nuevo jugar contra Belgrano, en la ciudad se vivía todo de manera muy especial. “La gente se ponía muy ansiosa y tenía mucha expectativa. Se trataba de una institución importante en lo futbolístico y el hincha eso lo atesora mucho”, remarca el ex zaguero.
Entre el ´75 y el ’85, el León y el Pirata disputaron duelos trascendentales, que dejaron anécdotas para todos los gustos. “Yo recuerdo mucho la semifinal del Provincial de 1981. Estudiantes gana acá en Río Cuarto 5 a 1, con un partidazo de Omar Carranza, que borró de la cancha a la Pepona (José) Reinaldi. En la vuelta, Belgrano ganó 5 a 1 y terminó pasando por penales”, rememora López Tobares sobre una serie, en la que fue protagonista el actual DT interino de Belgrano, Julio Constantín.
El arquero titular de Belgrano, Guillermo Bosio, salió lesionado a poco de iniciado el partido de ida y fue un joven Constantín el que tuvo que reemplazarlo. Le hicieron cinco goles en la ida, pero se rehízo siendo la figura en la definición por penales.
Un recuerdo mucho más grato para la gente del Celeste es la ya mencionada final del ´83. Contra viento y marea, el equipo dirigido por Miguel Ponce se clasificó para el Nacional ganando 3 a 1 en el Chateau.
“Eran partidos muy especiales. La gente que movía Belgrano era mucha y no solo copaban la cancha, sino que se juntaban en El Mogote y hacían destrozos, se metían al campo de juego sin problemas. Era un cóctel de cosas que generó en la hinchada de Estudiantes cosas muy especiales”, comenta López Tobares respecto de aquellos años. “Yo lo que recuerdo es lo duro que eran los centrales. Medían casi dos metros todos y te daban sin problemas”, dice sonriendo Funes, en una anécdota que produce dolor en el cuerpo con solo escucharla.
El cierre de ese ciclo fue en 1985, cuando la Asociación Cordobesa de Fútbol designó al Pirata para ocupar la plaza en el primer Nacional B. “Recuerdo que en esa época salió en El Gráfico una nota con el presidente de Belgrano en la que decía algo así como que era un alivió no cruzarse más con Estudiantes. Al último, Belgrano también terminó viendo al Celeste como su rival”, explica López Tobares.
El último duelo oficial fue el 18 de enero de 1985 y Belgrano ganó 3 a 1 con goles de Raúl de la Cruz Chaparro, Miguel Ludueña y Ángel Blasón para los capitalinos y el Chicho Ángel Campagna para el León. El 5 de enero de ese año, empataron 0 a 0 en lo que fue el último duelo oficial en Río Cuarto.
“Va a ser muy lindo ver a Estudiantes jugar otra vez contra Belgrano, sobre todo para los hinchas”, remarca Acevedo. Por su parte, Funes señala que los jugadores deben estar viviendo momentos muy especiales y que tendrán una gran chance el sábado. “No siempre se tiene la suerte de estar en este tipo de partidos”, resalta el Nene.
Dicen que las identidades se forjan a fuerza de experiencias y mientras más intensas son estas, más importantes son las marcas que dejan. Así, fueron ese cúmulo de partidos, agrupados en muy pocos años (si se tiene en cuenta que son dos instituciones centenarias) los que hicieron surgir en el hincha del Celeste ese sentimiento tan especial hacia Belgrano. Los descalabros organizativos del fútbol argentino los juntaron solo durante diez años y eso bastó.
“Más allá de los recuerdos, está va a ser una instancia nueva. Si bien se recupera algo muy lindo para Estudiantes, el contexto y las circunstancias son distintas. Tenés generaciones que solo saben de esos duelos por lo que han leído y le han contado. Ellos ahora van a poder verlo en vivo y en directo y expresar sus propias sensaciones. Es el inicio de otro ciclo, que siempre va a tener algo de lo que pasó, pero que, para muchos hinchas, es algo desconocido”, señala López Tobares. Entre ellos estarán los dos pibes que ayer iban caminando por el club y seguramente encontrarán su propia respuesta a la pregunta “¿Por qué para nosotros es un clásico jugar contra Belgrano?” .
Agustín Hurtado