“Siempre fui 5, pero cuando llegué a Ferro me pusieron de 3. De pibe me defendía, pero mi físico iba creciendo. Jugué de titular cuando ascendimos en el 70. Sin embargo, comí banco tres años y cada vez que entraba, los punteros me la tiraban larga y no los agarraba más. Los hinchas no me podían ni ver. En ese 73 se terminaba mi contrato, yo me había casado, tenía un pibe recién nacido, mi situación económica era un desastre y sabía que me iban a dejar libre. Como no tenía un peso, iba a largar el fútbol. Me llama Leyden, por entonces presidente, a mi casa y me dice: ‘Cacho, usted sabe que seguir acá es muy difícil. Pero también conocemos su situación familiar. Así que le vamos a prorrogar el contrato un año más, para que pueda ir tirando, y en ese tiempo fíjese que puede hacer…’. Yo estaba loco de contento. Al poco tiempo asumió Carlos Cavagnaro, me puso de 5, la rompí, jugué tres partidos con la selección y me vendieron a España. Leyden me dijo que si tenía una oferta para volver, también lo escuchara a él. Cuando vino Boca a buscarme a España, lo llamé. Me dijo que no podía ni acercarse a la cifra, que estaba todo bien. Pero yo me acordé de lo que pasó en el 73. Y aunque resigné plata y fama, elegí Ferro. ¿Cómo iba a hacer para dormir si faltaba a mi palabra?”.
Con esas declaraciones de Gerónimo Saccardi publicadas en El Gráfico, en el rincón “figurita difícil” en el 2010, nota del colega Mauro Gurevich; usted ya entendería lo que era el Cacho Saccardi, uno de los símbolos de Ferro Carril Oeste, en toda su historia. Gerónimo Saccardi nació el 1° de octubre de 1949, en el barrio de Pompeya de la Capital Federal. Entre los 13 y 14 años fue presentado en Ferro por José Scalise, quien lo había visto jugar en el club Crisol.
Lamentablemente, Saccardi se fue muy joven. Murió el 4 de mayo del 2002, a los 52 años, mientras jugaba al tenis.
Ingresó a ese hermoso reducto de Caballito, en 1969, y debutó en Primera el 27 de junio del 71, en el Metropolitano que ganaría Independiente. Fue Ferro 0 Boca 1, gol de Aníbal Tarabini para el Xeneize. Su primer Ferro fue con Martínez; Ortiz y De Filippo (Saccardi); Peláez, Tartaglia y Etcheverry; R.Pérez, Moreno, Vidal, J.Domínguez (Micó) y Salomone. Boca ganó con Sánchez; Meléndez y Marzolini; Suñé, Cabrera y A. Pérez; Galetti (Coch), A. Romero, Curioni, Potente y Tarabini. Arbitró Juan Carlos Casayouz y se vendieron 12.653 entradas.
Tuvo dos etapas en Ferro, desde su debut hasta el 75, cuando partió al Hércules de Alicante, y en su vuelta, desde el 79 al 83. Jugó con la casaca verde, 358 partidos, marcando 44 goles. El primero en el Metro 72 a Huracán, el 17 de septiembre por la fecha 32. Empataron dos a dos. Los goles de Oeste los hicieron él y Lorea, Avallay y Brindisi para el Globo. El arquero de Huracán era Roganti y en ese partido jugó para los de Patricios, el “Bocadito” Quiroga.
Uno recuerda que se asociaba a Cacho Saccardi con el Goma Vidal, en una dupla de amigos llenos de anécdotas y picardías futboleras.
Hay momentos en su primera etapa en Ferro, mientras se asentaba en Primera, después de cierta resistencia de la gente, como él manifestaba; que son inolvidables. Uno de ellos es un gol de palomita a Central en Rosario. Ferro vestido de naranja. El partido se jugó el 30 de noviembre de 1974 en cancha de Ñuls. Los goles de Ferro fueron de Héctor Arregui, Norberto Eiras y Gerónimo Saccardi; para Central anotó los dos goles el Matador Kempes, era el Nacional 74, que ganó el San Lorenzo de Zubeldía.
Se fue a Alicante y jugó para el Hércules 106 partidos.
En una nota de 2013, en “EstadioDigital.es”, diario deportivo de Alicante, el periodista José Soler lo recuerda de esta manera: “José Rico Pérez sabía que Saccardi era la pieza que le faltaba a aquel Hércules de Arsenio Iglesias para terminar de consolidarse en Primera División. El argentino se implicó rápidamente en el proyecto blanquiazul y enseguida se ganó el cariño de la afición alicantina. Su corpulencia no le restó calidad técnica a su fútbol. Y su personalidad en la cancha le dio un plus a un equipo que giraba en torno a él, como en Ferro. Saccardi era como un tsunami sobre el césped que se llevaba todo lo que encontraba por su camino. Sus adversarios le temían, sus compañeros le adoraban, el fútbol le respetaba. Carmelo Héctor Giuliano, su inseparable amigo en el Hércules, sabía que delante de él tenía un seguro de vida. El volante de Caballito era el futbolista total”. Vaya elogio.
Después de su debut como técnico en la selección, en octubre del 74, César Menotti lo convocó para dos partidos de ese año, en noviembre, frente a Chile por la Copa Dittborn. El primero victoria dos a cero en Santiago y el segundo uno a uno en Vélez.
Fueron sus dos únicos encuentros con la Nacional, pero que marcaron el buen nivel de Cacho por entonces. Su primer partido en la Nacional fue con Sánchez; Pernía, Paolino, Rogel y Carrascosa; Trobbiani, “Fatiga” Russo, (Saccardi) y Bochini; Bertoni, Cordero (J.J.López) y Ferrero. Los goles los marcaron López y Ferrero.
A su regreso de Alicante se dio el gusto de ganar el Nacional 82 con Ferro, mientras se jugaba el Mundial de España. “En esta semana pasé varias noches sin poder dormir, pensando en todo lo que nos jugábamos en este partido. A lo mejor un hincha de Boca o de River no puede entender lo que esto significa para Ferro. Ya habíamos tenido dos oportunidades de ser campeones y esta era la definitiva, por eso, antes de salir a la cancha agarré a uno por uno de los muchachos y les dije que no podíamos fallar. Por suerte todo salió como esperábamos, ya somos campeones. Hace 17 años que estoy en el club y esta alegría es la más grande de mi vida...”. (Gerónimo Saccardi, el capitán, el afiche del campeón). Declaraciones después de la final ante Quilmes. Los goles de Juárez y Rocchia le daban la primera gran alegría al equipo del Viejo Timoteo.
El 22 de diciembre de 1983, dejó definitivamente el fútbol, por una lesión en la rodilla luego de un empate ante Huracán. Luego de varios años retornó, pero esta vez como director técnico; en septiembre de 1997, quedó solo frente al plantel de Ferro, tras el alejamiento de Oscar Garré, su compañero de dupla, y dirigió el equipo hasta 1999, y después pasó por Gimnasia y Esgrima de Jujuy y Estudiantes de Buenos Aires.
Admirador de Muhammad Alí y un gran lector, era un cabulero sensacional.
Hay un proyecto para ponerle su nombre al puente que pasa por las vías del ferrocarril Sarmiento, detrás de la cancha auxiliar de Ferro.
Cacho Saccardi. Un Cacho de fútbol. Bien verde. Bien de Ferro. Bien de los amigos.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Lamentablemente, Saccardi se fue muy joven. Murió el 4 de mayo del 2002, a los 52 años, mientras jugaba al tenis.
Ingresó a ese hermoso reducto de Caballito, en 1969, y debutó en Primera el 27 de junio del 71, en el Metropolitano que ganaría Independiente. Fue Ferro 0 Boca 1, gol de Aníbal Tarabini para el Xeneize. Su primer Ferro fue con Martínez; Ortiz y De Filippo (Saccardi); Peláez, Tartaglia y Etcheverry; R.Pérez, Moreno, Vidal, J.Domínguez (Micó) y Salomone. Boca ganó con Sánchez; Meléndez y Marzolini; Suñé, Cabrera y A. Pérez; Galetti (Coch), A. Romero, Curioni, Potente y Tarabini. Arbitró Juan Carlos Casayouz y se vendieron 12.653 entradas.
Tuvo dos etapas en Ferro, desde su debut hasta el 75, cuando partió al Hércules de Alicante, y en su vuelta, desde el 79 al 83. Jugó con la casaca verde, 358 partidos, marcando 44 goles. El primero en el Metro 72 a Huracán, el 17 de septiembre por la fecha 32. Empataron dos a dos. Los goles de Oeste los hicieron él y Lorea, Avallay y Brindisi para el Globo. El arquero de Huracán era Roganti y en ese partido jugó para los de Patricios, el “Bocadito” Quiroga.
Uno recuerda que se asociaba a Cacho Saccardi con el Goma Vidal, en una dupla de amigos llenos de anécdotas y picardías futboleras.
Hay momentos en su primera etapa en Ferro, mientras se asentaba en Primera, después de cierta resistencia de la gente, como él manifestaba; que son inolvidables. Uno de ellos es un gol de palomita a Central en Rosario. Ferro vestido de naranja. El partido se jugó el 30 de noviembre de 1974 en cancha de Ñuls. Los goles de Ferro fueron de Héctor Arregui, Norberto Eiras y Gerónimo Saccardi; para Central anotó los dos goles el Matador Kempes, era el Nacional 74, que ganó el San Lorenzo de Zubeldía.
Se fue a Alicante y jugó para el Hércules 106 partidos.
En una nota de 2013, en “EstadioDigital.es”, diario deportivo de Alicante, el periodista José Soler lo recuerda de esta manera: “José Rico Pérez sabía que Saccardi era la pieza que le faltaba a aquel Hércules de Arsenio Iglesias para terminar de consolidarse en Primera División. El argentino se implicó rápidamente en el proyecto blanquiazul y enseguida se ganó el cariño de la afición alicantina. Su corpulencia no le restó calidad técnica a su fútbol. Y su personalidad en la cancha le dio un plus a un equipo que giraba en torno a él, como en Ferro. Saccardi era como un tsunami sobre el césped que se llevaba todo lo que encontraba por su camino. Sus adversarios le temían, sus compañeros le adoraban, el fútbol le respetaba. Carmelo Héctor Giuliano, su inseparable amigo en el Hércules, sabía que delante de él tenía un seguro de vida. El volante de Caballito era el futbolista total”. Vaya elogio.
Después de su debut como técnico en la selección, en octubre del 74, César Menotti lo convocó para dos partidos de ese año, en noviembre, frente a Chile por la Copa Dittborn. El primero victoria dos a cero en Santiago y el segundo uno a uno en Vélez.
Fueron sus dos únicos encuentros con la Nacional, pero que marcaron el buen nivel de Cacho por entonces. Su primer partido en la Nacional fue con Sánchez; Pernía, Paolino, Rogel y Carrascosa; Trobbiani, “Fatiga” Russo, (Saccardi) y Bochini; Bertoni, Cordero (J.J.López) y Ferrero. Los goles los marcaron López y Ferrero.
A su regreso de Alicante se dio el gusto de ganar el Nacional 82 con Ferro, mientras se jugaba el Mundial de España. “En esta semana pasé varias noches sin poder dormir, pensando en todo lo que nos jugábamos en este partido. A lo mejor un hincha de Boca o de River no puede entender lo que esto significa para Ferro. Ya habíamos tenido dos oportunidades de ser campeones y esta era la definitiva, por eso, antes de salir a la cancha agarré a uno por uno de los muchachos y les dije que no podíamos fallar. Por suerte todo salió como esperábamos, ya somos campeones. Hace 17 años que estoy en el club y esta alegría es la más grande de mi vida...”. (Gerónimo Saccardi, el capitán, el afiche del campeón). Declaraciones después de la final ante Quilmes. Los goles de Juárez y Rocchia le daban la primera gran alegría al equipo del Viejo Timoteo.
El 22 de diciembre de 1983, dejó definitivamente el fútbol, por una lesión en la rodilla luego de un empate ante Huracán. Luego de varios años retornó, pero esta vez como director técnico; en septiembre de 1997, quedó solo frente al plantel de Ferro, tras el alejamiento de Oscar Garré, su compañero de dupla, y dirigió el equipo hasta 1999, y después pasó por Gimnasia y Esgrima de Jujuy y Estudiantes de Buenos Aires.
Admirador de Muhammad Alí y un gran lector, era un cabulero sensacional.
Hay un proyecto para ponerle su nombre al puente que pasa por las vías del ferrocarril Sarmiento, detrás de la cancha auxiliar de Ferro.
Cacho Saccardi. Un Cacho de fútbol. Bien verde. Bien de Ferro. Bien de los amigos.
Osvaldo Alfredo Wehbe

