Fue en los años sesenta cuando se comenzaron a escuchar cánticos en las tribunas que rompían el molde de aquellos inocentes y simples que las gradas argentinas contenían.
“¡La gente no come por ver a Walter Gómez!”, “¡Yo te daré …una cosa que empieza con B...Boyé!”, eran algunos de los que referían a un jugador en especial, a un crack de esos que recibían el afecto de la afición.
“¡Y ya lo vé… es el equipo de José…!”, y Juan José Pizutti conseguía el cariño de la hinchada de la Academia en el 66. Apenas un tiempo después, Estudiantes empezó a romper el hechizo de los grandes. El Pincha ganó el primer Metropolitano de la historia, el de 1967.
Ya desde finales de 1962, había debutado en Primera Juan Ramón Verón. “La Bruja Verón”.
En la última fecha de ese torneo, Boca se consagró campeón de local ante Estudiantes. Siete días atrás le había ganado a River, la tarde de los penales: el de Delem (atajado por Roma) y el de Valentím (convertido a Carrizo). Estudiantes terminaría penúltimo en el campeonato, teniendo como consuelo a Quilmes, que finalizó en el final de la tabla. Los cerveceros y Ferro Carril Oeste descendieron con el sistema de promedios.
En esa jornada de la consagración xeneize, con 18 años, debutó la Bruja Verón en Estudiantes de La Plata. Ganó Boca cuatro a cero con dos tantos de Valentím y uno de Menéndez y Pueblas. El Pincha cayó con Oleynicki; Gutiérrez y Cheves; Castillo, Espeloa y Albrecht; Horster, Rulli, Koroch, Eduardo Flores y Verón. Flores y Verón asomaban con cara de niños como representantes de lo que sería el equipo de Zubeldía años después.
Y curiosamente, acompañaron a Verón en su debut Rulli y Albrecht, con quienes tendría enormes choques, cuando estos jugaron luego para Racing y San Lorenzo, respectivamente.
Juan Ramón Verón nació el 17 de marzo de 1944. Está en los 75 y los lleva cerca de Estudiantes y de su hijo, Juan Sebastián, presidente del club pincharrata. Una exquisita semilla que germinó como el gran jugador que Sebastián fue. La Brujita nació en marzo del 75 cuando “papá Bruja” estaba por cumplir 31 años y jugaba un clásico contra Gimnasia por el Metropolitano, en su vuelta al club, luego de su paso por el Panathinaikos de Grecia.
Mientras Sebastián nacía, Estudiantes empataba con el Tripero, tres a tres en un gran partido.
Era como que el fútbol platense acompañó el nacimiento del hijo del crack. Dos de Benito y uno de la Bruja para el Albirrojo; Echauri y dos de Della Savia para Gimnasia ante 20.000 personas y el arbitraje de Iturralde.
Volviendo a la carrera de Juan Ramón Verón, digamos que su primer gol se lo hizo a Righi de Banfield en derrota tres a dos el 25 de abril del 65. Ya era un Estudiantes interesante en nombres y con la presencia de Don Osvaldo. Esa tarde fue con Poletti; Miguel Ángel López y Barale; Castillo, Madero y Cheves; Bilardo, Santiago, Conigliaro, Flores y Verón. La Bruja marcó los dos goles.
Y en las tribunas ese canto dirigido, personalizado, se escuchaba con emoción y reconocimiento: “¡Si ve una bruja montada en una escoba…ese es Verón que está de moda!”.
La Bruja volaba, gambeteaba, asustaba y metía goles.
Y en 67 el comienzo de la gloria. El 3 de agosto, Estudiantes le ganó a Platense un increíble partido, por la semifinal del Metro, 4 a 3. Perdía tres a uno y con un hombre menos lo dio vuelta, en la cancha de Boca. Conigliaro, la Bruja, Bilardo y Madero, de penal, le dieron el pase a la final, que sería ante Racing, que le ganaba a Independiente dos a cero, con sendos tantos del Toro Raffo, en la otra semifinal.
Era el gran equipo de José que sería ese año campeón del mundo ante el Celtic. Y el 6 de agosto, Estudiantes lo goleó tres a cero en el Gasómetro, con goles de Madero, Verón y Ribaudo. La Bruja y el Pincha ponían proa a una campaña internacional extraordinaria.
Llegarían la historias coperas. La primera Libertadores ante el Palmeiras, con goles suyos en los tres partidos. En el 2 a 1 en Argentina, en el 1-3 en San Pablo y en la gran final 2-0 en el Centenario. Y el gol ante el Manchester United, para el título del mundo en Old Trafford. Todo eso y mucho más es la Bruja Verón para Estudiantes.
Dos copas Libertadores más paras las vitrinas albirrojas y la selección para la Bruja. Jugó 4 partidos entre el 69 y el 71. Debutó el 9 de abril, en un amistoso cero a cero en Asunción frente a los locales. El DT era Humberto Maschio y la Nacional fue Andrada; Perfumo y Malbernat; Gallo, Basile y Madero; Pedro González, Cabrera (el de Boca), Salomone, Cocco y él.
Entre el 72 y el 74 jugó en el Panathinaikos de Grecia y marcó 22 goles. Y la vuelta a un gran Estudiantes en el 75, que terminó subcampeón del Nacional, detrás de River.
En ese Nacional, el Pincha debutó con un triunfo ante Gimnasia, un clásico dos a uno con dos tantos de Galetti y Rosl para el Lobo. Jugaron Pezzano; Pagnanini,Togneri,Tagliani y Frasoldatti; Reguera, Pachamé y Carlos López (Agresta); Galetti, Benito (Cabezas) y él.
Pasó luego por el Junior de Barranquilla y el Deportivo Cúcuta de Colombia.
Tuvo luego un tiempo histórico para el club, en Argentino de Quilmes, jugando el último clásico entre el Mate y el Cervecero, el 16 de agosto del 81, empate uno a uno, por el torneo de Primera B, en cancha de Independiente. Argentino formó con Moravec; Wacczinsky, Magallán, Chirdo y Casanueva; Brites, Zielinsky (el Ruso) y Gutiérrez; Toledo, Márquez y Juan Ramón Verón. El técnico Oscar Malbernat.
Y volvió a Estudiantes para jugar hasta el Nacional 81. El 22 de noviembre del 81 en Estudiantes 2 Atlético Tucumán 1, disputó su último partido. En Estudiantes, Verón jugó 324 partidos y convirtió 90 goles. En toda su carrera, estuvo presente en 544 encuentros oficiales y marcó 172 tantos, lo que le otorga un promedio de 0,32 goles por partido.
Después le llegó el turno al técnico, en Guatemala, por ejemplo.
Juan Ramón Verón, integrante de aquella tercera que mataba, y que desde Miguel Ignomiriello hasta Osvaldo Zubeldía llevaron al éxtasis al hincha pincharrata.
Por todo lo aquí narrado queda claro que habrá discusión a la hora de saber si es el papá de la Brujita o si Sebastián,es el hijo de la Bruja más bruja que se haya visto por La Plata. De cualquier manera siempre, el que gana es el fútbol.
Y ese canto…aquel canto: “¡Si ve una bruja montada en una escoba….!”.
“¡Y ya lo vé… es el equipo de José…!”, y Juan José Pizutti conseguía el cariño de la hinchada de la Academia en el 66. Apenas un tiempo después, Estudiantes empezó a romper el hechizo de los grandes. El Pincha ganó el primer Metropolitano de la historia, el de 1967.
Ya desde finales de 1962, había debutado en Primera Juan Ramón Verón. “La Bruja Verón”.
En la última fecha de ese torneo, Boca se consagró campeón de local ante Estudiantes. Siete días atrás le había ganado a River, la tarde de los penales: el de Delem (atajado por Roma) y el de Valentím (convertido a Carrizo). Estudiantes terminaría penúltimo en el campeonato, teniendo como consuelo a Quilmes, que finalizó en el final de la tabla. Los cerveceros y Ferro Carril Oeste descendieron con el sistema de promedios.
En esa jornada de la consagración xeneize, con 18 años, debutó la Bruja Verón en Estudiantes de La Plata. Ganó Boca cuatro a cero con dos tantos de Valentím y uno de Menéndez y Pueblas. El Pincha cayó con Oleynicki; Gutiérrez y Cheves; Castillo, Espeloa y Albrecht; Horster, Rulli, Koroch, Eduardo Flores y Verón. Flores y Verón asomaban con cara de niños como representantes de lo que sería el equipo de Zubeldía años después.
Y curiosamente, acompañaron a Verón en su debut Rulli y Albrecht, con quienes tendría enormes choques, cuando estos jugaron luego para Racing y San Lorenzo, respectivamente.
Juan Ramón Verón nació el 17 de marzo de 1944. Está en los 75 y los lleva cerca de Estudiantes y de su hijo, Juan Sebastián, presidente del club pincharrata. Una exquisita semilla que germinó como el gran jugador que Sebastián fue. La Brujita nació en marzo del 75 cuando “papá Bruja” estaba por cumplir 31 años y jugaba un clásico contra Gimnasia por el Metropolitano, en su vuelta al club, luego de su paso por el Panathinaikos de Grecia.
Mientras Sebastián nacía, Estudiantes empataba con el Tripero, tres a tres en un gran partido.
Era como que el fútbol platense acompañó el nacimiento del hijo del crack. Dos de Benito y uno de la Bruja para el Albirrojo; Echauri y dos de Della Savia para Gimnasia ante 20.000 personas y el arbitraje de Iturralde.
Volviendo a la carrera de Juan Ramón Verón, digamos que su primer gol se lo hizo a Righi de Banfield en derrota tres a dos el 25 de abril del 65. Ya era un Estudiantes interesante en nombres y con la presencia de Don Osvaldo. Esa tarde fue con Poletti; Miguel Ángel López y Barale; Castillo, Madero y Cheves; Bilardo, Santiago, Conigliaro, Flores y Verón. La Bruja marcó los dos goles.
Y en las tribunas ese canto dirigido, personalizado, se escuchaba con emoción y reconocimiento: “¡Si ve una bruja montada en una escoba…ese es Verón que está de moda!”.
La Bruja volaba, gambeteaba, asustaba y metía goles.
Y en 67 el comienzo de la gloria. El 3 de agosto, Estudiantes le ganó a Platense un increíble partido, por la semifinal del Metro, 4 a 3. Perdía tres a uno y con un hombre menos lo dio vuelta, en la cancha de Boca. Conigliaro, la Bruja, Bilardo y Madero, de penal, le dieron el pase a la final, que sería ante Racing, que le ganaba a Independiente dos a cero, con sendos tantos del Toro Raffo, en la otra semifinal.
Era el gran equipo de José que sería ese año campeón del mundo ante el Celtic. Y el 6 de agosto, Estudiantes lo goleó tres a cero en el Gasómetro, con goles de Madero, Verón y Ribaudo. La Bruja y el Pincha ponían proa a una campaña internacional extraordinaria.
Llegarían la historias coperas. La primera Libertadores ante el Palmeiras, con goles suyos en los tres partidos. En el 2 a 1 en Argentina, en el 1-3 en San Pablo y en la gran final 2-0 en el Centenario. Y el gol ante el Manchester United, para el título del mundo en Old Trafford. Todo eso y mucho más es la Bruja Verón para Estudiantes.
Dos copas Libertadores más paras las vitrinas albirrojas y la selección para la Bruja. Jugó 4 partidos entre el 69 y el 71. Debutó el 9 de abril, en un amistoso cero a cero en Asunción frente a los locales. El DT era Humberto Maschio y la Nacional fue Andrada; Perfumo y Malbernat; Gallo, Basile y Madero; Pedro González, Cabrera (el de Boca), Salomone, Cocco y él.
Entre el 72 y el 74 jugó en el Panathinaikos de Grecia y marcó 22 goles. Y la vuelta a un gran Estudiantes en el 75, que terminó subcampeón del Nacional, detrás de River.
En ese Nacional, el Pincha debutó con un triunfo ante Gimnasia, un clásico dos a uno con dos tantos de Galetti y Rosl para el Lobo. Jugaron Pezzano; Pagnanini,Togneri,Tagliani y Frasoldatti; Reguera, Pachamé y Carlos López (Agresta); Galetti, Benito (Cabezas) y él.
Pasó luego por el Junior de Barranquilla y el Deportivo Cúcuta de Colombia.
Tuvo luego un tiempo histórico para el club, en Argentino de Quilmes, jugando el último clásico entre el Mate y el Cervecero, el 16 de agosto del 81, empate uno a uno, por el torneo de Primera B, en cancha de Independiente. Argentino formó con Moravec; Wacczinsky, Magallán, Chirdo y Casanueva; Brites, Zielinsky (el Ruso) y Gutiérrez; Toledo, Márquez y Juan Ramón Verón. El técnico Oscar Malbernat.
Y volvió a Estudiantes para jugar hasta el Nacional 81. El 22 de noviembre del 81 en Estudiantes 2 Atlético Tucumán 1, disputó su último partido. En Estudiantes, Verón jugó 324 partidos y convirtió 90 goles. En toda su carrera, estuvo presente en 544 encuentros oficiales y marcó 172 tantos, lo que le otorga un promedio de 0,32 goles por partido.
Después le llegó el turno al técnico, en Guatemala, por ejemplo.
Juan Ramón Verón, integrante de aquella tercera que mataba, y que desde Miguel Ignomiriello hasta Osvaldo Zubeldía llevaron al éxtasis al hincha pincharrata.
Por todo lo aquí narrado queda claro que habrá discusión a la hora de saber si es el papá de la Brujita o si Sebastián,es el hijo de la Bruja más bruja que se haya visto por La Plata. De cualquier manera siempre, el que gana es el fútbol.
Y ese canto…aquel canto: “¡Si ve una bruja montada en una escoba….!”.

