Sólo un refugio ante el temporal
*Por Agustín Hurtado
Caminar por las calles de Río Cuarto durante una de esas tormentas veraniegas en las que cae agua a baldazos suele ser una experiencia en la que no se tiene respiro. Ni hablar si uno transita por intersecciones como la de Maipú y Rioja o la de Constitución y Moreno, que se convierten en brazos del río en cuestión de minutos. En esos días, no hay mayor alivio para el transeúnte que esos zaguanes de casas y edificios que son utilizados como refugio, para campear, aunque sea por unos minutos, el temporal.
El triunfo de ayer ante Qatar fue uno de esos sobretechos para la selección. En medio de un momento complejo, en el que no encontraba respuestas, apareció una victoria que la salvó de ser arrastrada por el agua.
El paraguas se lo alcanzó el defensor de Qatar, que no tuvo mejor idea que hacer todo al revés y ponerle en el pecho la pelota a Lautaro Martínez. Después, Colombia contribuyó prestándole un piloto, poniéndose rápido en ventaja y el gol de Agüero fue ese último paso que se da para meterse abajo del techo.
Eso sí, la tormenta no paró. Argentina volvió a entregar poco. Ni siquiera la posibilidad de haberse sacado rápido la presión le permitió desplegar una idea de juego en ofensiva. Encima, un medio campo predispuesto al juego ofreció mucho espacio a sus espaldas, que los asiáticos aprovecharon para complicar a una defensa que no está para nada asentada.
Pasado este descanso, habrá que salir otra vez a enfrentar la tormenta. Será el viernes ante la bien trabajada Venezuela de Dudamel, que (VAR mediante) no ha perdido en el torneo y hasta se las ingenió para sacarle un punto a Brasil.
Venezuela es la contracara de Argentina en cuestiones estructurales. Mientras que la Vinotinto tiene un proyecto, con un entrenador que llegó en 2016 pero que viene trabajando con este grupo de jugadores desde sus tiempos en el seleccionado juvenil, la Albiceleste va partido a partido como puede.
Para poner un ejemplo, mientras que Dudamel tiene una base titular inamovible, Scaloni ha variado nombres y esquemas en una especie de “prueba y error”.
Una victoria para Messi y compañía podrá llegar a través de algún cambió anímico por el triunfo conseguido o a través de una acción individual, pero parece optimista pensar que será a través de una buena actuación colectiva (y es eso, en definitiva, de lo que se trata el fútbol). El último antecedente entre ambos fue para Venezuela por 3 a 1 en Madrid en marzo.
Argentina encontró ayer un respiro ante tanto temporal. El panorama sigue igual de nublado y resulta difícil predecir si en esta Copa América se verá el sol en el horizonte.
Agustín Hurtado
El triunfo de ayer ante Qatar fue uno de esos sobretechos para la selección. En medio de un momento complejo, en el que no encontraba respuestas, apareció una victoria que la salvó de ser arrastrada por el agua.
El paraguas se lo alcanzó el defensor de Qatar, que no tuvo mejor idea que hacer todo al revés y ponerle en el pecho la pelota a Lautaro Martínez. Después, Colombia contribuyó prestándole un piloto, poniéndose rápido en ventaja y el gol de Agüero fue ese último paso que se da para meterse abajo del techo.
Eso sí, la tormenta no paró. Argentina volvió a entregar poco. Ni siquiera la posibilidad de haberse sacado rápido la presión le permitió desplegar una idea de juego en ofensiva. Encima, un medio campo predispuesto al juego ofreció mucho espacio a sus espaldas, que los asiáticos aprovecharon para complicar a una defensa que no está para nada asentada.
Pasado este descanso, habrá que salir otra vez a enfrentar la tormenta. Será el viernes ante la bien trabajada Venezuela de Dudamel, que (VAR mediante) no ha perdido en el torneo y hasta se las ingenió para sacarle un punto a Brasil.
Venezuela es la contracara de Argentina en cuestiones estructurales. Mientras que la Vinotinto tiene un proyecto, con un entrenador que llegó en 2016 pero que viene trabajando con este grupo de jugadores desde sus tiempos en el seleccionado juvenil, la Albiceleste va partido a partido como puede.
Para poner un ejemplo, mientras que Dudamel tiene una base titular inamovible, Scaloni ha variado nombres y esquemas en una especie de “prueba y error”.
Una victoria para Messi y compañía podrá llegar a través de algún cambió anímico por el triunfo conseguido o a través de una acción individual, pero parece optimista pensar que será a través de una buena actuación colectiva (y es eso, en definitiva, de lo que se trata el fútbol). El último antecedente entre ambos fue para Venezuela por 3 a 1 en Madrid en marzo.
Argentina encontró ayer un respiro ante tanto temporal. El panorama sigue igual de nublado y resulta difícil predecir si en esta Copa América se verá el sol en el horizonte.
Agustín Hurtado