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Talleres y su “aventura”

El equipo cordobés cerró una seguidilla de cuatro partidos con óptimos resultados. Ahora ya está en Brasil donde mañana intentará continuar en la Copa Libertadores
 
Lo que escribimos hoy puede ser desmentido con hechos mañana. Así en la vida como en el fútbol. Y en esto de la redonda, el mejor de esta semana puede pasar a ser discutido la otra y así irá la vida futbolera por siempre y por suerte.

Para no ir más allá de mis narices, hace poco, en el arranque de este año de Superliga, me atreví a decir que River estaba jugando mal y había perdido tres cotejos en el Monumental dejando posibilidades de pelear el campeonato. 

Era la verdad. A la vuelta de la esquina River ganó todo, y contra Vélez y Racing, con una autoridad notable. Esto en pocos días. Lo malo y lo bueno.

La Selección Sub-20 comenzó y terminó con dudas en su juego el Sudamericano en Chile, pero clasificó ganándole a los que había que ganarles en el hexagonal final, aunque no ganara el título.

En la mirada primaria de las jornadas de inicio, esas dudas eran más que importantes y la clasificación a las finales no estaba asegurada para nada.

Bastó que algunas individualidades se acomodaran y, también, en pocos días de villanos a héroes, los pibes, con la derrota final que dejó al existismo periodístico sin saber muy bien si aplaudir llegar al mundial de Polonia o lamentarse por perder con Brasil y que Ecuador fuera el campeón.

Viene Talleres

Hoy le toca a Talleres. Fiesta inolvidable del miércoles pasado en el Kempes ante el San Pablo. Revancha inminente en Brasil, mañana.

El equipo de Vojvoda, ha mostrado una cara limpia, saludable e interesante en el 2019. Está hecha la comparación, en este mismo sitio con Belgrano, que si bien empató ante Boca, parece que tendrá que esforzarse al máximo para quedarse en Primera.

Talleres, sin deslumbrar, empató en Avellaneda frente a Independiente, le ganó con autoridad a Banfield y superó a San Pablo en un cotejo en que la descripción pasa por dos golazos y una actuación colectiva interesante.

Después, llegó el fin de semana y con suplentes igualó en Tucumán frente a un Atlético que puso todo y no pudo vencerlo.

Es decir, aquello de un River mal y de repente bien, o lo del Sub-20, como ejemplos del hoy y el mañana, de la espontaneidad que el fútbol tiene, de la irregularidad que vive en sí mismo, le da a uno la necesidad de aplaudir o abuchear un presente, aunque sea efímero, sabiendo que ello puede trocar en algo diferente en horas. Y se corre el riesgo de ser extremista en uno y otro caso. Es lo que hay. Las excepciones de grandes escuadras, que casi siempre hacen todo bien y ganan, están fuera de este sistema, de este juego entre periodistas y los momentos de un equipo o jugadores.

Hoy, Talleres está bien. Una institución bien manejada, alineada, sin estar pegada a los poderes del fútbol y del país y con un equipo que después de resbalar un poco en el semestre final del 2018, trata de emular a aquel tan eficiente de Kudelka.

Siempre con "nuestro" Guido Herrera como bastión y el Cholo Guiñazú (otro nuestro) con la veteranía inédita, con los años encima sin que se noten, y con el caudillo bajo el brazo. 

Palacios volvió. Era necesario. Byron Moreno es capaz de sacar un conejo de la galera (el gol ante Belgrano en el amistoso lo demuestra) y sacrificarse por el equipo. Cubas está mejor, más cerca del que fue en Boca. Juan Ramírez y Tomás Pochettino (autores de los goles en la ida ante el San Pablo) son pie fino y cuando no la tienen, se ofrecen para que se la den. Acierto del técnico de poner a Tenaglia en la zaga central junto a Komar y Leonardo Godoy, un todo terreno, que es un cuatro, un ocho o un siete, según la jugada.

¿Una máquina, Talleres? Para nada. Sólo que está bien. En esta semana, bastante bien. Sin abrir paraguas, no cambiará el análisis de este 12 de febrero si entre el 13 y el 17 no le va bien contra San Pablo y Huracán, sus próximos rivales.

Se agrega que hay un plantel digno en cantidad y calidad. Los que jugaron en Tucumán lo demostraron. "Antiguos" como Caranta y Gandolfi, y pibes en Soñora, Bersano o Juárez.

Astros alineados

La semana anterior terminó con astros alineados para la T. Pero el fútbol y sus calendarios no dan tregua y lo que es pan para hoy puede ser hambre para mañana, en definición tan vieja que sirve para decir "cualquiera gana o pierde con cualquiera".

Mañana será un día T. Si pasa al San Pablo, se vendrá otro play off contra chilenos o colombianos, y allí sí, de ganar, entrará en la zona de grupos en la que está River Plate.

Una gran aventura copera, la del Tallarín, la del Matador. La que, por lo que se vio en el Kempes, la semana pasada, es tomada muy en serio por todos los que lograron que el Albiazul vuelva al lugar debido y si se convirtiera en desventura, no habrá reproches.



Osvaldo Alfredo Wehbe