Deportes | fútbol |

Todos somos Boca y River

En una final en la que el equipo de Marcelo Gallardo iba en busca del bicampeonato, a medida que las fuerzas físicas de los jugadores millonarios fueron mermando y los cambios realizados por el "Muñeco" no resultaron lo esperado, Flamengo alzó la Copa

Sin drama. Con mucha bronca, seguro, con la tristeza lógica de perder de esa manera.

River cayó en tres minutos ante el Flamengo, que había sido neutralizado y dominado en el primer tiempo y que había arrimado en el segundo, a medida que las fuerzas físicas de los jugadores de Gallardo fueron mermando y los cambios realizados por el "Muñeco" no resultaron lo esperado. Fácil es decir que uno no hubiera sacado de la cancha a Borré y a Nacho Fernández y no hubiera dejado a De La Cruz, (de gran primer tiempo) y Suárez (de flojo cotejo). Que "un Ponzio" hubiera resultado imprescindible para los últimos minutos. Pero el cansancio de los que salieron, más la poca prestación de los que entraron, resultaron letales, ya, con el resultado puesto.

Antes del empate, Flamengo había tenido un par de chances claras y River desaprovechó algunas contras por la mala resolución de Lucas Pratto, curiosamente desatento y poco efectivo, tanto que de un balón perdido por él, de manera inexplicable, llegó el empate de Gabriel. Mano de nocaut, y River sin reaccionar siquiera para aguantar un par de minutos para llegar al tiempo suplementario.

Pero sin drama. Y la lectura es la misma que venimos describiendo en este sitio de Puntal desde hace mucho tiempo. Para River lo importante es Boca y viceversa.

El año pasado, el Millo perdió en el Mundial de Clubes, sin poder llegar a jugar la final contra el Real Madrid, ante un ignoto equipo árabe, el Al Ain de Emiratos, por penales y pareció no preocuparle demasiado. Ya le había ganado a Boca en Madrid, en la final de la Libertadores. Y ahora, con un resultado doloroso, por cómo se dio, River lo sintió, mas uno cree que de costado, una sonrisa lo sigue acompañando por haber llegado al Flamengo dejando en el camino a Boca en la Bombonera.

Esto que suena casi ridículo es la marca en el orillo de nuestro clásico mayor y tal vez de todos los clásicos en el mundo: "Festejo más tus derrotas que mis triunfos".

River Plate tiene por delante la Copa Argentina ante los santiagueños del "Sapito" Coleoni y está a tiro en la Superliga. Pero la ropa de "vencedor de Boca" no se la va sacar hasta que suceda lo contrario, como en otros tiempos. Gallardo suma elogios y méritos desde hace años, por el juego de su equipo, pero fundamentalmente por sus victorias ante el Xeneize.

Fue superior al Flamengo. Con un primer tiempo notable y también fue curiosa su merma física y futbolística en el segundo, sin ser avasallado por el rival.

Es fútbol. Puro fútbol. Y en las declaraciones de Enzo Pérez y de un internacional de la categoría de Filipe Luis está la verdad del choque copero. "Son finales y partidos con dos equipos muy parejos. Encontramos el gol por un robo en el campo nuestro y después ellos encontraron el gol por errores nuestros. Pero como dijimos antes, cualquiera de los dos se lo merecía por el gran campeonato que hicieron y nos queda seguir trabajando, seguir en busca de nuevos objetivos y felicitar a Flamengo", dijo el volante millonario. "Intentamos en todo momento. River es el rival más complicado que se puede tener en Sudamérica. Nuestro partido fue muy malo porque el campo estaba muy seco", decía el defensor brasileño y agregó de manera reflexiva y categórica: "Quizá se pueda decir que el final fue injusto, pero las finales son así, se definen por detalles. Nos ha costado pero el destino quiso que nos quedáramos con la gloria. Soy el hombre más feliz."

Todo eso para repasar a unos días vista, esa final increíble jugada en Lima. En donde cayó un equipo que viene haciendo casi todo bien a nivel internacional pero no en el fútbol cotidiano, en el que le cuesta ganar. Esto es, River siempre ha sido en estos tiempos un equipo "normal". Nada del otro mundo. Juega bien y le ha ganado a Boca los partidos necesarios. Eso le elevó la calificación de sus propios hinchas y de los extraños a esa pasión.

En el marco de esta polarización mediática pronunciada entre Boca y River, la semana está marcada por la derrota de River, que para llegar a la final, sacó a Boca. Y para Boca, que festeja la situación, sin ponerse colorado, es el pasaporte a las elecciones en el club, en las que, por si fuera poco, se metió Juan Román Riquelme.

River fue subcampeón de América. Y está claro que ello no alcanza. Se es primero o nada, según la manera de vivir el fútbol en muchos sitios.

¿Culpables? El fútbol, siempre los encuentra. El principal fue Flamengo, que no jugó bien, pero siempre puede concretar por poderío propio. Y si bien lo empató a falta de un minuto, pudo haberlo hecho mucho antes. Los cambios de Gallardo, con el resultado puesto pueden ser responsables, también. 

En fin. Todo por este bendito juego, del cual uno desea nos despojemos de algún modo del Boca-River y lo demás no existe. Será un aire fresco recuperar el protagonismo de los otros, aunque no "vendan" tanto. Y así el fútbol será de y por todos.



Osvaldo A. Wehbe