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Toro dio un paso al frente y es el único líder del Apertura

El equipo de Jorge Zalazar derrotó 3 a 1 a Juventud Unida en el duelo de punteros y quedó solo en lo más alto. Núñez (2) y Ramírez Riascos marcaron los goles del local, mientras que Campo descontó para el visitante
 
Toro de Coronel Moldes derrotó a Juventud Unida y quedó sólo en la cima del Torneo Apertura. El conjunto dirigido por Jorge Zalazar venció 3 a 1 al Tricolor en el duelo de punteros que se disputó ayer en el Coliseo. Sebastián Núñez fue la figura de la cancha, convirtió dos goles, uno de ellos de tiro libre y manejó los hilos de un equipo que ganó con claridad. Ariel Ramírez Riascos marcó el restante gol del Azulgrana y Emanuel Campo descontó para los de Jorge Grassi. 

El partido se planteaba como una especia de final. Ambos equipos llegaban con 26 unidades en la cima de la tabla, siendo los más regulares del certamen. 

De los dos, el que mejor supo cómo jugar esa final fue el local. El Azulgrana tomó la iniciativa desde el comienzo y marcó el ritmo del encuentro. Lo hizo a través de la gran tarea de su mitad de cancha. Núñez fue el maestro de orquesta. A su alrededor se movieron con mucha dinámica Flores Sirolesi, Mugnaini, Lamba y Gordillo. 

Lo primero que hizo Toro fue sacar de registro a Juventud. Lo ahogó con la presión y le robó la pelota. El medio campo visitante nunca jugó cómodo.

A partir de allí, el conjunto de Zalazar desplegó todas sus armas. Atacaba rápido y encontraba los espacios en la defensa del visitante, que marcaba en línea.

Si bien tardó en encontrar precisión en el último pase, una vez que lo hizo, lastimó de manera casi permanente. La apertura del marcador llegó a los 19 minutos. Ramírez Riascos -que complicó toda la tarde a la zaga de Juventud- se conectó en la mitad de la cancha con Núñez. El Pequi habilitó a Lamba, que se fue por izquierda y le cedió el balón a Flores Sirolesi. El mediocampista se mandó al área, gambeteó entre tres y tiró el centro al punto del penal. Ramírez arrastró las marcas y Núñez apareció libre para vencer a Mancinelli.

El gol le dio más ímpetu al local, que empezó a dominar con mayor autoridad. Pudo haberse ido con más ventaja al descanso, pero Mancinelli le ahogó el grito a Ramírez en un mano a mano y le tapó con las piernas un bombazo a Gordillo, cuando este había entrado sólo por derecha. El ex Atenas, mandó por arriba del travesaño otro mano  a mano. 

Juventud vio pasar esa primera mitad. No tuvo respuestas, ni antes, ni después del gol. La única herramienta que encontró fueron los desbordes de Flordelmundo, pero ninguno terminó en una chance clara. Tuvo una sola llegada clara. Saportiti envío una pelota al área, Aranda la bajó al medio y, de manera difícil de explicar, Titarelli remató por arriba, cuando tenía todo para fusilar al bueno de Sebastián Airaudo. 

Como habrá sido de malo el primer tiempo de la Juve, que Jorge Grassi mandó a calentar a Guillermo Tambussi y Leandro Martínez cuando iban 25 minutos. Signo de que el entrenador no estaba conforme con lo que hacia su equipo.

Ambos jugadores ingresaron antes de que comenzara el complemento. Pero más allá de un comienzo auspicioso, la búsqueda del visitante duró diez minutos. 

El antídoto para la reacción de Juventud fue el pie derecho de Núñez. Tiro libre en la puerta del área, el Pequi acomodó la pelota y metió un precioso derechazo que superó la barrera y se clavó en el  ángulo de Mancinelli, que voló sólo para hacer más espectacular la imagen. 

Ese golazo tuvo un doble efecto. Fue un baldazo de agua helada para el visitante y  un pulso eléctrico para el local. La tranquilidad de los dos goles de ventaja soltó al Azulgrana, como cuando a un toro le abren la tranquera para que corra por la “pampa” sin ningún complejo. 

Juventud fue sin ideas para adelante, pero lo único que generó fueron más espacios para los contraataques de los moldenses. Amplias estancias, que Ramírez y compañía explotaron a su antojo.

Juventud pudo haber descontado rápido, pero a instancias de su asistente, Ramiro Siravegna anuló  el gol, por una supuesta posición adelantada. La pelota llegó al área   de Toro, Rivera cabeceó de pique al suelo, Airaudo despejo y en el rebote, dos hombres de Juventud y uno del local introdujeron el balón al arco. Pero esto no valía, porque el juez de línea marcó offside de los jugadores que fueron a buscar el rebote, en una jugadamuy fina. 

Cuando sólo Mancinelli evitaba la goleada, apareció un acontecimiento inesperado. Emanuel Campo tomó la pelota afuera del área y sacó un buen remate con la cara interna de su pie derecho. El balón viajó para incrustarse contra el palo de un Airaudo que quedó parado y sin respuestas. 

De repente, Juventud encontró un poco de luz, una hendija en la puerta que significaba la defensa de Toro. Estuvo a punto de abrirla y conseguir el empate, con una chance muy clara de Tambussi, pero el marplatense llegó muy exigido y casi sin ángulo cruzó mucho su remate. 

La respuesta de Toro fue un contragolpe certero, que encontró a Ramírez Riascos desparramando a Mancinelli y tocando al arco vacío  para liquidar el pleito. Esa fue la última acción del juego. El local se llevó tres puntos vitales en la pelea por el título. Esos mismos que le sacó ayer a su rival. 

La próxima fecha viajará a Adelia María para confirmar su liderazgo y mantener la ventaja sobre sus perseguidores. Ayer dio una muestra clara de cuáles son sus fundamentos para pelear por el título.

Por su parte, Juventud Unida dio un paso atrás. Mostro muchos problemas en ambos costados y se vio superado en un encuentro que tenía ribetes emocionales particulares. Ahora, quedó tercero y deberá rehabilitarse ante Banda Norte en el estadio Los Teros, para no bajarse de la pelea.