"¡Tucumán querido!"
Entre el clásico de mañana en el Libertadores de América y el gran cotejo en la Bombonera de Boca y Cruzeiro, se interpone, esta noche, la presentación de Atlético Tucumán frente a Gremio
La Copa Libertadores inicia hoy su etapa final. Los equipos argentinos palo y palo de un lado; salvo Boca, que anda por otra llave.
Estudiantes quedó fuera en octavos por penales y Racing fue eyectado claramente por River. Para el Millonario, la tenida será otra vez, en clásico argentino, ahora ante Independiente, Rey de Copas. Boca recibirá, también mañana, al Cruzeiro, para algunos (no para mí), el más fuerte de los equipos que no son de nuestro país, en esta edición de la Copa.
El choque entre rojos y millos aparece como muy interesante, en la puerta de la cancha o antes de encender el televisor o la radio, para seguirlo. Siempre ellos han protagonizado los encuentros más "finos" de la historia del balompié nacional. Pensé, en su momento, que Racing sería más duro para River, más aún con el resultado del primer partido, pero no fue así. Y pienso que Independiente será un escollo muy dificultoso para los de Gallardo. No es candidato River así porque sí, es una llave pareja, a no equivocarse. Habrá que ver si al Millonario le sigue funcionando la fórmula "copera" de su técnico, que da la impresión se especializa en estas lides.
Boca frente al rival contra el cual consiguió en 1977 su primera Copa Libertadores, con aquel ya legendario penal atajado por Gatti a Vanderley, deberá demostrarse que es el más poderoso de todos los que juegan esta Copa, con la plantilla en mano. Boca es el que más y mejores jugadores tiene. Pero no cierra esa ecuación en la cancha. Ha ganado los últimos torneos nacionales, casi por inercia y su funcionamiento colectivo dista mucho de ser el que se corresponda con el caudal que posee en la lista de muchachos a disposición de Barros Schelotto.
Será, esta semana, para Boca, a partir de los resultados, la gloria o el drama que se cuentan habitualmente, sobre el cuadro que más "vende" en la Argentina. Partido de ida por la Copa y el superclásico ante River por el Torneo de AFA.
Entre el clásico de mañana en el Libertadores de América y el gran cotejo en la Bombonera de Boca y Cruzeiro, se interpone, esta noche, la presentación de Atlético Tucumán frente a Gremio. El casi "milagro" tucumano del Ruso Zielinski y sus muchachos, frente al actual campeón de América. Y esta noche, con el Estadio José Fierro, rebalsado de hinchas del Decano, la intención será seguir caminando en la cornisa de una aventura maravillosa.
Me declaro ilusionado (de eso se trata, de un deseo) de que Atlético Tucumán sea capaz de desatar un cuento de ficción en la Copa. Algo así, como la inesperada e increíble victoria del más débil ante los poderosos. Una de David y Goliat, digamos.
Hoy jugará en su reducto ante el campeón. Un equipo que sabe de enfrentar multitudes adversas, pero que no es el mismo que le ganó la última final a Lanús. Con un técnico pícaro y extravertido, el Gremio sacó por muy poco a otro conjunto modesto desde lo futbolístico, pero con corazón grande como Estudiantes. Y recién lo logró por penales.
Tiene en el veterano Maicon su capitán, al argentino Kannemann como bandera y a Luan, en el juego, a sus referentes. Enfrente "nuestro" Atlético opondrá algo de juego y mucha épica. Zielinski logró, que, a la salida de algunos jugadores llegaran otros que mezclaron su experiencia a la juventud y pertenencia de los que quedaron. Junto a la Pulga Rodríguez (viene de hacerle tres goles a Tigre), se apuntan Mercier, Mattos y Noir como nombres con historia en estas lides, más los conocidos de siempre: Lucchetti, Acosta, Barbona, Aliendro y Toledo, entre otros.
¡Sería tan lindo que Atlético siguiera adelante! Para cotejarlo con los argentinos que queden. Boca, River o Independiente. Para sentir que entre las urgencias amatorias exageradas, para mi gusto, de Boca y River por la Libertadores, los deseos del Rojo de seguir siendo el Rey y algunos brasileños y chilenos dando vueltas; en la cuna de la Independencia se levante a la faz del fútbol un pequeño gigante llamado Atlético Tucumán.
Algo que, obviamente, por la Ciudadela tucumana, sería un horror; pero que, para muchos, daría una lección de: "No todo es la guita y el poder".
Casi utópico anhelo de un veterano que tiene ganas de ver algo distinto, entre tanto más de los mismos.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Estudiantes quedó fuera en octavos por penales y Racing fue eyectado claramente por River. Para el Millonario, la tenida será otra vez, en clásico argentino, ahora ante Independiente, Rey de Copas. Boca recibirá, también mañana, al Cruzeiro, para algunos (no para mí), el más fuerte de los equipos que no son de nuestro país, en esta edición de la Copa.
El choque entre rojos y millos aparece como muy interesante, en la puerta de la cancha o antes de encender el televisor o la radio, para seguirlo. Siempre ellos han protagonizado los encuentros más "finos" de la historia del balompié nacional. Pensé, en su momento, que Racing sería más duro para River, más aún con el resultado del primer partido, pero no fue así. Y pienso que Independiente será un escollo muy dificultoso para los de Gallardo. No es candidato River así porque sí, es una llave pareja, a no equivocarse. Habrá que ver si al Millonario le sigue funcionando la fórmula "copera" de su técnico, que da la impresión se especializa en estas lides.
Boca frente al rival contra el cual consiguió en 1977 su primera Copa Libertadores, con aquel ya legendario penal atajado por Gatti a Vanderley, deberá demostrarse que es el más poderoso de todos los que juegan esta Copa, con la plantilla en mano. Boca es el que más y mejores jugadores tiene. Pero no cierra esa ecuación en la cancha. Ha ganado los últimos torneos nacionales, casi por inercia y su funcionamiento colectivo dista mucho de ser el que se corresponda con el caudal que posee en la lista de muchachos a disposición de Barros Schelotto.
Será, esta semana, para Boca, a partir de los resultados, la gloria o el drama que se cuentan habitualmente, sobre el cuadro que más "vende" en la Argentina. Partido de ida por la Copa y el superclásico ante River por el Torneo de AFA.
Entre el clásico de mañana en el Libertadores de América y el gran cotejo en la Bombonera de Boca y Cruzeiro, se interpone, esta noche, la presentación de Atlético Tucumán frente a Gremio. El casi "milagro" tucumano del Ruso Zielinski y sus muchachos, frente al actual campeón de América. Y esta noche, con el Estadio José Fierro, rebalsado de hinchas del Decano, la intención será seguir caminando en la cornisa de una aventura maravillosa.
Me declaro ilusionado (de eso se trata, de un deseo) de que Atlético Tucumán sea capaz de desatar un cuento de ficción en la Copa. Algo así, como la inesperada e increíble victoria del más débil ante los poderosos. Una de David y Goliat, digamos.
Hoy jugará en su reducto ante el campeón. Un equipo que sabe de enfrentar multitudes adversas, pero que no es el mismo que le ganó la última final a Lanús. Con un técnico pícaro y extravertido, el Gremio sacó por muy poco a otro conjunto modesto desde lo futbolístico, pero con corazón grande como Estudiantes. Y recién lo logró por penales.
Tiene en el veterano Maicon su capitán, al argentino Kannemann como bandera y a Luan, en el juego, a sus referentes. Enfrente "nuestro" Atlético opondrá algo de juego y mucha épica. Zielinski logró, que, a la salida de algunos jugadores llegaran otros que mezclaron su experiencia a la juventud y pertenencia de los que quedaron. Junto a la Pulga Rodríguez (viene de hacerle tres goles a Tigre), se apuntan Mercier, Mattos y Noir como nombres con historia en estas lides, más los conocidos de siempre: Lucchetti, Acosta, Barbona, Aliendro y Toledo, entre otros.
¡Sería tan lindo que Atlético siguiera adelante! Para cotejarlo con los argentinos que queden. Boca, River o Independiente. Para sentir que entre las urgencias amatorias exageradas, para mi gusto, de Boca y River por la Libertadores, los deseos del Rojo de seguir siendo el Rey y algunos brasileños y chilenos dando vueltas; en la cuna de la Independencia se levante a la faz del fútbol un pequeño gigante llamado Atlético Tucumán.
Algo que, obviamente, por la Ciudadela tucumana, sería un horror; pero que, para muchos, daría una lección de: "No todo es la guita y el poder".
Casi utópico anhelo de un veterano que tiene ganas de ver algo distinto, entre tanto más de los mismos.
Osvaldo Alfredo Wehbe