El tiempo tiene a veces cierto grado de maldad. En general, cuando se produce un evento de envergadura, el tipo se encarga de pasar muy rápido, como para que nadie se dé cuenta de lo que está ocurriendo. Después, cuando corren los días y se mira para atrás, se recuerda el acontecimiento con nostalgia.
Las crónicas dicen que el miércoles en el gimnasio techado de Estudiantes estuvieron presentes los seleccionados de vóley de Argentina y China. Escrito así parece un hecho deportivo más de los que suceden a diario. Pero, si se hace un análisis más exhaustivo de la imagen, se podrá observar que en ese momento Río Cuarto albergó a uno de los entrenadores más importantes del vóley argentino y a un referente del deporte a nivel mundial.
Julio Velasco y Raúl Lozano representan a una élite de directores técnicos que han sabido ganarse el respeto del mundo deportivo. En el caso del primero, el hoy DT del combinado nacional estaría sin duda invitado a una imaginaria “Última cena” del deporte mundial y se sentaría muy cerca del puesto principal.
Velasco es considerado una especie de semidios en Italia. Bajo su mando, la Azzurra se quedó con tres títulos del mundo de manera consecutiva (90, 94 y 98) y se ganó el premio de ser considerado el mejor equipo del siglo pasado por la Federación Internacional de Vóleybol. Él fue uno de los principales gestores de una verdadera revolución deportiva. Ese tipo de “monstruo” fue el que visitó la ciudad esta semana.
Lozano no se queda atrás. El DT de la selección de China dirige desde hace más de 40 años (en la década del 70 vino a Río Cuarto con Estudiantes de La Plata). Además de comandar equipos en ligas europeas, fue entrenador de los combinados nacionales de España, Polonia, Alemania e Irán (país al que puso en los primeros planos a nivel mundial).
El riesgo de traer a nombres tan importantes a una ciudad en la que las canchas no suelen llenarse era todo un desafío. Todavía están en la retina las imágenes del paso de Banda Norte por el TNA, que pocas veces mostró un reducto a pleno. Por eso, ver en la pantalla de TyC Sports el estadio de Estudiantes repleto y con mucho color no sólo representó un alivio para los organizadores del evento, sino también un espaldarazo para continuar por este camino.
Más allá de algunas cuestiones de infraestructura, la ciudad estuvo a la altura y cumplió en el aspecto en el que debía hacerlo. La organización no tuvo problemas y la gente reventó el estadio. Velasco y los jugadores reconocieron la presencia del público y lo resaltaron como uno de los aspectos más positivos de su visita.
No sólo fue importante para la ciudad, sino para toda la región. El miércoles hubo gente de varias localidades vecinas como Adelia María, La Carlota, Sampacho, General Cabrera, Coronel Moldes, Alcira Gigena y General Deheza.
El éxito de la presencia de la selección de vóley demuestra que, si se ofrece un buen espéctaculo, la gente se moviliza. Esa puede ser la clave para generar un cambio en las escenas de canchas a medio llenar que tenemos en general por estos lados.
Algo similar pasó un tiempo atrás con el Motor Show realizado en la Sociedad Rural. Quizás a través de estos espectáculos aparezca la llave para empezar a atraer a la gente a las canchas. Ahora, el próximo desafío es conseguir que el éxito logrado por los megaeventos se traslade a los encuentros que involucran a los equipos de la ciudad.
El paso de la selección argentina vóley fue un éxito y todos quedaron contentos. Pasada la prueba, ahora toca empezar a pensar a corto y a largo plazo con tres objetivos claros. Primero, seguir generando estos espectáculos; segundo, continuar con el trabajo en infraestructura; y, sobre todo, que esos eventos tengan impacto en la realidad deportiva de Río Cuarto, acercando a la gente a las canchas y a los clubes.
Agustín Hurtado
Julio Velasco y Raúl Lozano representan a una élite de directores técnicos que han sabido ganarse el respeto del mundo deportivo. En el caso del primero, el hoy DT del combinado nacional estaría sin duda invitado a una imaginaria “Última cena” del deporte mundial y se sentaría muy cerca del puesto principal.
Velasco es considerado una especie de semidios en Italia. Bajo su mando, la Azzurra se quedó con tres títulos del mundo de manera consecutiva (90, 94 y 98) y se ganó el premio de ser considerado el mejor equipo del siglo pasado por la Federación Internacional de Vóleybol. Él fue uno de los principales gestores de una verdadera revolución deportiva. Ese tipo de “monstruo” fue el que visitó la ciudad esta semana.
Lozano no se queda atrás. El DT de la selección de China dirige desde hace más de 40 años (en la década del 70 vino a Río Cuarto con Estudiantes de La Plata). Además de comandar equipos en ligas europeas, fue entrenador de los combinados nacionales de España, Polonia, Alemania e Irán (país al que puso en los primeros planos a nivel mundial).
El riesgo de traer a nombres tan importantes a una ciudad en la que las canchas no suelen llenarse era todo un desafío. Todavía están en la retina las imágenes del paso de Banda Norte por el TNA, que pocas veces mostró un reducto a pleno. Por eso, ver en la pantalla de TyC Sports el estadio de Estudiantes repleto y con mucho color no sólo representó un alivio para los organizadores del evento, sino también un espaldarazo para continuar por este camino.
Más allá de algunas cuestiones de infraestructura, la ciudad estuvo a la altura y cumplió en el aspecto en el que debía hacerlo. La organización no tuvo problemas y la gente reventó el estadio. Velasco y los jugadores reconocieron la presencia del público y lo resaltaron como uno de los aspectos más positivos de su visita.
No sólo fue importante para la ciudad, sino para toda la región. El miércoles hubo gente de varias localidades vecinas como Adelia María, La Carlota, Sampacho, General Cabrera, Coronel Moldes, Alcira Gigena y General Deheza.
El éxito de la presencia de la selección de vóley demuestra que, si se ofrece un buen espéctaculo, la gente se moviliza. Esa puede ser la clave para generar un cambio en las escenas de canchas a medio llenar que tenemos en general por estos lados.
Algo similar pasó un tiempo atrás con el Motor Show realizado en la Sociedad Rural. Quizás a través de estos espectáculos aparezca la llave para empezar a atraer a la gente a las canchas. Ahora, el próximo desafío es conseguir que el éxito logrado por los megaeventos se traslade a los encuentros que involucran a los equipos de la ciudad.
El paso de la selección argentina vóley fue un éxito y todos quedaron contentos. Pasada la prueba, ahora toca empezar a pensar a corto y a largo plazo con tres objetivos claros. Primero, seguir generando estos espectáculos; segundo, continuar con el trabajo en infraestructura; y, sobre todo, que esos eventos tengan impacto en la realidad deportiva de Río Cuarto, acercando a la gente a las canchas y a los clubes.
Agustín Hurtado

