¡Y ya lo ve... y ya lo ve!
El 24 de enero se fue un grande del fútbol: Juan José Pizzutti
El viernes 24 de enero de 2020 partió escaleras arriba uno de los tantos grandes futbolistas de la historia: Juan José Pizzutti.
Un gran jugador que pasó por Banfield, en el que debutó en 1947, y por River, fugazmente en 1951, para llegar al que sería su lugar en el mundo: Racing Club de Avellaneda.
Allí ganó con dos grandes equipos los torneos del 58 y 61, tuvo un ida y vuelta por Boca, volvió a Racing y se retiró en 1963 habiendo integrado el plantel campeón del 62 con el equipo de la Ribera.
Jugó en la selección, ganó el Sudamericano del 59 y la dirigió entre el 70 y 72. Pero, curiosamente, se hizo mito en noviembre de 1966, cuando era entrenador de Racing. La historia es más o menos así:
“¡Atento, Fioravanti!”, gritaba una voz desde una cancha cualquiera. Y el Maestro Fioravanti preguntaba: “¿Gol de quién?”, entre pregunta y "chivo" publicitario a la bodega que los auspiciaba.
Esa tarde, ante la pregunta, la respuesta fue: "¡Gol de River... Lallana a los 32, ahora Huracán y River empatan uno a uno!".
Quedaba un cuarto de hora. En La Plata, Gimnasia y Racing igualaban cero a cero. Con ambos resultados, la Academia lograría el campeonato a dos jornadas del final. Torneo largo de 38 fechas.
Tarde del 20 de noviembre de 1966. 54 años se cumplirán este 2020.
Las banderas albicelestes flameaban no sólo en el bosque platense, sino en todo el país. Racing volvía a ser campeón después de cinco años. Había ganado el campeonato del 61 con Pizzutti en cancha. El promedio iba de acuerdo a los tiempos. River, Boca y alternando Racing, Independiente y San Lorenzo. La campaña del equipo de Juan José Pizzutti estaba sirviendo para acallar un poco las voces rojas del Diablo de Manuel Giúdice, que venía de ganar Libertadores y otras cosas.
Fecha número 36, entonces. Fioravanti relataba un centro de Trebucq y Borgogno no llegó por poco. Metía la contra el Yaya Rodríguez y se lo perdía el Chango Cárdenas. Empataba River, igualaba Racing. Se mantenían los puntos de ventaja entre un Racing extraordinario y un Millonario que daba pelea. Es más, fue River el único que le ganó a la Academia en ese campeonato, en la jornada 26, el 4 de septiembre en el Monumental, y cortó un invicto de 39 partidos que Racing traía del año anterior. El Mono Mas y Luis Cubilla fueron los verdugos de esa tarde.
River le había quitado el invicto y lo había alcanzado a Racing. Mas en la fecha siguiente el Millo perdió ante San Lorenzo uno a cero, con gol del Colorado Facio, y ahí nomás volvió a perder con Atlanta, también por la mínima, gol de Fernández, y la Academia se le fue para siempre. Ese tal Facio. Juan Carlos Facio era un pampeano, colorado de pelo, que en el 68 iba a ser el que lo sacaría a Río Cuarto del Torneo Argentino con sus goles, cuando nuestra selección tenía un cuadrazo impresionante. Con Escudero, Liborio Sosa, Laciar, Pirro, Percello, Peano y otros le habían ganado la final provincial a Córdoba, de visitante, y luego eliminaron a Concepción del Uruguay, hasta que se toparon con La Pampa y Facio.
Pero, volviendo al Racing del 66, en la fecha anterior a la del recuerdo, esto es, el 13 de noviembre, Racing había conseguido una victoria clave ante Boca, tres a dos, con un gol agónico de Cárdenas.
El 20 seguía relatando el Maestro y dijo que Martín la sacó lejos y Guillermo Nimo, árbitro del cotejo, pitó el final. Racing 0 - Gimnasia 0. “¿Y River?”, preguntaban todos. Y la información llegó desde la otra cancha. Final. Huracán y River uno a uno. ¡Racing campeón! A dos fechas del final.
Fueron anécdota los resultados de las dos jornadas finales en las que el equipo de José festejó hasta el hartazgo. Empate en tres ante Independiente y triunfo dos a cero frente a San Lorenzo. Por cinco puntos ganó el título, en tiempos de dos por victoria. Sumó 61, River quedó en 56 y Boca, en 48.
Ese año se suprimieron los descensos. La decisión se tomó poco antes del final del campeonato, lo que significó una irregularidad manifiesta, como tantas desde siempre y mucho más ahora, en AFA. Los últimos habían sido Quilmes y Chacarita, equipo este último que, curiosamente, tres años después ganaría el Metropolitano.
Cuatro millones de pesos fue la recaudación del empate tripero y académico. Por Gimnasia jugaron Romera; Rogel y Rosl; Martín, Sosa y Figueroa; Trebucq, González, Pardo, Borgogno y Castillo. Racing salió campeón con Luis Carrizo; Perfumo y Díaz; Martín, Basile y Chabay; Rambert, Rulli, Cárdenas, J.J. Rodríguez y Maschio.
Uno imagina cerca de las seis de la tarde (¡qué lindo, todos los partidos el domingo a la misma hora!) la gente saltando y cantando en las tribunas de hierro y madera del bosque, el equipo recibiendo el aplauso de su ocasional rival y dando la vuelta olímpica. El grito de “¡Y ya lo ve... y ya lo ve... es el equipo de José!” bajando estentóreo y loco.
A ningún hincha se le ocurriría pensar lo que vendría. En estos tiempos, a casi 54 años de esa tarde, uno piensa en cuánto pasó por el río albiceleste. Libertadores e Intercontinental, al año siguiente. Y, luego, una larga sequía que rompieron la Supercopa de Catalán y el torneo de Merlo y sus muchachos, más lo que siguió hasta el Chacho y su equipo.
Durante muchos años se dejó de preguntar en la cima de la tabla por el tal Racing Club. La gloriosa Academia.
El 20 de noviembre del 66, con la radio en la oreja, tal vez en alguna cancha local, o en el comedor o el patio de las casas, el relato de Fioravanti informaba del título de Racing.
Y a pesar del vacío de logros, durante tantos años, el "Y ya lo ve" estuvo latente en el rincón de cada cancha en donde jugó la Academia.
Porque, más allá de los daños que le causaron propios y extraños, de la vida que le perdonaron en su momento como a tantos otros después, Racing vivió y vive en su gente. Y Juan José Pizzutti tuvo mucho que ver con eso.
Por la presencia de Pizzutti como técnico y la de su amigo Llamil Simes en Estudiantes de Río Cuarto, la Academia llegó a jugar un amistoso contra el Celeste, cero a cero, con todas sus figuras, en la inauguración de una parte de la tribuna este del Candini.
Y con más canas, menos pelo, más años y compañeros de ruta allá por el 66 o nuevos de ahora, cada fecha se renueva ese canto pasional y único de las tribunas albicelestes.
Una imagen en sepia de aquel 20 de noviembre indica un micrófono y un hincha, el “Dale campeón” a flor de labios y un pase lo que pase también.
Y pasó lo que pasó y los tipos siguen estando ahí. Como el 20 de noviembre del 66, en aquella vuelta olímpica local de Racing. La del equipo de José. Del que usted ya lo ve, que está en una nube albiceleste monitoreando a su Academia.
Osvaldo Alfredo Wehbe
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Un gran jugador que pasó por Banfield, en el que debutó en 1947, y por River, fugazmente en 1951, para llegar al que sería su lugar en el mundo: Racing Club de Avellaneda.
Allí ganó con dos grandes equipos los torneos del 58 y 61, tuvo un ida y vuelta por Boca, volvió a Racing y se retiró en 1963 habiendo integrado el plantel campeón del 62 con el equipo de la Ribera.
Jugó en la selección, ganó el Sudamericano del 59 y la dirigió entre el 70 y 72. Pero, curiosamente, se hizo mito en noviembre de 1966, cuando era entrenador de Racing. La historia es más o menos así:
“¡Atento, Fioravanti!”, gritaba una voz desde una cancha cualquiera. Y el Maestro Fioravanti preguntaba: “¿Gol de quién?”, entre pregunta y "chivo" publicitario a la bodega que los auspiciaba.
Esa tarde, ante la pregunta, la respuesta fue: "¡Gol de River... Lallana a los 32, ahora Huracán y River empatan uno a uno!".
Quedaba un cuarto de hora. En La Plata, Gimnasia y Racing igualaban cero a cero. Con ambos resultados, la Academia lograría el campeonato a dos jornadas del final. Torneo largo de 38 fechas.
Tarde del 20 de noviembre de 1966. 54 años se cumplirán este 2020.
Las banderas albicelestes flameaban no sólo en el bosque platense, sino en todo el país. Racing volvía a ser campeón después de cinco años. Había ganado el campeonato del 61 con Pizzutti en cancha. El promedio iba de acuerdo a los tiempos. River, Boca y alternando Racing, Independiente y San Lorenzo. La campaña del equipo de Juan José Pizzutti estaba sirviendo para acallar un poco las voces rojas del Diablo de Manuel Giúdice, que venía de ganar Libertadores y otras cosas.
Fecha número 36, entonces. Fioravanti relataba un centro de Trebucq y Borgogno no llegó por poco. Metía la contra el Yaya Rodríguez y se lo perdía el Chango Cárdenas. Empataba River, igualaba Racing. Se mantenían los puntos de ventaja entre un Racing extraordinario y un Millonario que daba pelea. Es más, fue River el único que le ganó a la Academia en ese campeonato, en la jornada 26, el 4 de septiembre en el Monumental, y cortó un invicto de 39 partidos que Racing traía del año anterior. El Mono Mas y Luis Cubilla fueron los verdugos de esa tarde.
River le había quitado el invicto y lo había alcanzado a Racing. Mas en la fecha siguiente el Millo perdió ante San Lorenzo uno a cero, con gol del Colorado Facio, y ahí nomás volvió a perder con Atlanta, también por la mínima, gol de Fernández, y la Academia se le fue para siempre. Ese tal Facio. Juan Carlos Facio era un pampeano, colorado de pelo, que en el 68 iba a ser el que lo sacaría a Río Cuarto del Torneo Argentino con sus goles, cuando nuestra selección tenía un cuadrazo impresionante. Con Escudero, Liborio Sosa, Laciar, Pirro, Percello, Peano y otros le habían ganado la final provincial a Córdoba, de visitante, y luego eliminaron a Concepción del Uruguay, hasta que se toparon con La Pampa y Facio.
Pero, volviendo al Racing del 66, en la fecha anterior a la del recuerdo, esto es, el 13 de noviembre, Racing había conseguido una victoria clave ante Boca, tres a dos, con un gol agónico de Cárdenas.
El 20 seguía relatando el Maestro y dijo que Martín la sacó lejos y Guillermo Nimo, árbitro del cotejo, pitó el final. Racing 0 - Gimnasia 0. “¿Y River?”, preguntaban todos. Y la información llegó desde la otra cancha. Final. Huracán y River uno a uno. ¡Racing campeón! A dos fechas del final.
Fueron anécdota los resultados de las dos jornadas finales en las que el equipo de José festejó hasta el hartazgo. Empate en tres ante Independiente y triunfo dos a cero frente a San Lorenzo. Por cinco puntos ganó el título, en tiempos de dos por victoria. Sumó 61, River quedó en 56 y Boca, en 48.
Ese año se suprimieron los descensos. La decisión se tomó poco antes del final del campeonato, lo que significó una irregularidad manifiesta, como tantas desde siempre y mucho más ahora, en AFA. Los últimos habían sido Quilmes y Chacarita, equipo este último que, curiosamente, tres años después ganaría el Metropolitano.
Cuatro millones de pesos fue la recaudación del empate tripero y académico. Por Gimnasia jugaron Romera; Rogel y Rosl; Martín, Sosa y Figueroa; Trebucq, González, Pardo, Borgogno y Castillo. Racing salió campeón con Luis Carrizo; Perfumo y Díaz; Martín, Basile y Chabay; Rambert, Rulli, Cárdenas, J.J. Rodríguez y Maschio.
Uno imagina cerca de las seis de la tarde (¡qué lindo, todos los partidos el domingo a la misma hora!) la gente saltando y cantando en las tribunas de hierro y madera del bosque, el equipo recibiendo el aplauso de su ocasional rival y dando la vuelta olímpica. El grito de “¡Y ya lo ve... y ya lo ve... es el equipo de José!” bajando estentóreo y loco.
A ningún hincha se le ocurriría pensar lo que vendría. En estos tiempos, a casi 54 años de esa tarde, uno piensa en cuánto pasó por el río albiceleste. Libertadores e Intercontinental, al año siguiente. Y, luego, una larga sequía que rompieron la Supercopa de Catalán y el torneo de Merlo y sus muchachos, más lo que siguió hasta el Chacho y su equipo.
Durante muchos años se dejó de preguntar en la cima de la tabla por el tal Racing Club. La gloriosa Academia.
El 20 de noviembre del 66, con la radio en la oreja, tal vez en alguna cancha local, o en el comedor o el patio de las casas, el relato de Fioravanti informaba del título de Racing.
Y a pesar del vacío de logros, durante tantos años, el "Y ya lo ve" estuvo latente en el rincón de cada cancha en donde jugó la Academia.
Porque, más allá de los daños que le causaron propios y extraños, de la vida que le perdonaron en su momento como a tantos otros después, Racing vivió y vive en su gente. Y Juan José Pizzutti tuvo mucho que ver con eso.
Por la presencia de Pizzutti como técnico y la de su amigo Llamil Simes en Estudiantes de Río Cuarto, la Academia llegó a jugar un amistoso contra el Celeste, cero a cero, con todas sus figuras, en la inauguración de una parte de la tribuna este del Candini.
Y con más canas, menos pelo, más años y compañeros de ruta allá por el 66 o nuevos de ahora, cada fecha se renueva ese canto pasional y único de las tribunas albicelestes.
Una imagen en sepia de aquel 20 de noviembre indica un micrófono y un hincha, el “Dale campeón” a flor de labios y un pase lo que pase también.
Y pasó lo que pasó y los tipos siguen estando ahí. Como el 20 de noviembre del 66, en aquella vuelta olímpica local de Racing. La del equipo de José. Del que usted ya lo ve, que está en una nube albiceleste monitoreando a su Academia.
Osvaldo Alfredo Wehbe
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