Claudio Gabis: “El arte es una herramienta”
El legendario guitarrista argentino habla de la gira que realiza por el país, que lo traerá a Río Cuarto el próximo sábado 9 de junio para tocar en Elvis en el marco del Club del Blues.
El guitarrista Claudio Gabis, una de las referencias sonoras del rock argentino, viene a Río Cuarto el próximo sábado 9 de junio para presentar en Elvis el show 50 años de música en el marco del Club del Blues y en el medio de una extensa gira que también incluye presentaciones en Santa Fe, Formosa, Córdoba, Neuquén, Corrientes, Entre Ríos y La Pampa.
Desde la productora local Club del Blues informaron que el evento comenzará a las 21hs, con la participación de las bandas locales invitadas La Doble Problema y Superquercus y los porteños de Pobaco. Las anticipadas ya se pueden adquirir a $150 en la boltería del bar de Alvear y Colón.
El concierto en nuestra ciudad forma parte de un tour que según contó Gabis a Télam “casi diría que es la última gira tan intensa que encaro porque son casi dos meses, más de 30 eventos, muchos kilómetros, muchos lugares, muchos días, muchas emociones y termino muy cansado”.
“Lo que intento, de alguna manera, es revitalizar la memoria y la vigencia de un patrimonio cultural que tenemos. Es algo que no se murió pero se apagó un poco. Cuando toco para una audiencia joven pienso que les estoy entregando de primera mano una data sobre cuál fue nuestra filosofía, nuestra visión de lo que pasaba en ese momento”, fundamentó quien fue la guitarra de Manal.
El artista, un puntal de la guitarra en el rock y el blues local insistió con que “yo trato de hacerles comprender a las nuevas generaciones que el arte es una herramienta importantísima, la música es un instrumento fantástico para ayudar a mejorar las cosas y colaborar en la evolución del pensamiento y la conducta humana”.
En España
El músico, de 69 años, que también integró La Pesada del Rock and Roll abandonó el país en 1973, se exilió en Brasil donde trabajó con figuras de la talla de Ney Matogrosso, estudios en la prestigiosa escuela Berklee, en Estados Unidos, para finalmente recalar en España, donde reside desde hace casi tres décadas.
Gabis postuló que “el rock tiene que cambiar y convertirse en otra cosa. Tiene que surgir algo diferente, incluso con otro nombre. Son muchos años del movimiento. Siento que ya ha dado mucho y en lugar de hablar que tiene que renovarse, yo diría que tiene que surgir un nuevo movimiento que, como toda evolución en la historia, debe partir del inconformismo”.
En tal sentido, aceptó que ese lugar puede ser ocupado por el hip-hop por tratarse de un género cuya “esencia es la rebeldía y el inconformismo, tal como ocurrió con el rock en su momento”.
“Puede ser que habiendo esas circunstancias originales de características contestatarias, el hip-hop sea el elemento que producirá nuevos referentes. Ya de por sí, se llama distinto. Es simbólico lo que digo, pero ya está el rock. No lo vamos a matar, pero sus máximos referentes ya son grandes”, remarcó.
En otro orden, el virtuoso guitarrista aseguró que “potencialmente” hay muchos “artistas talentosos” desperdigados por todo el país, pero consideró que “es complicado” que puedan establecerse como referentes, tal como años atrás ocurrió con figuras emblemáticas como Charly García y Luis Alberto Spinetta, porque “las circunstancias no están dadas como para eso”.
Los inicios
En una extensa conversación con esta agencia, el músico recordó el espíritu que dio inicio al rock argentino, analizó su devenir y explicó por qué considera que es difícil que vuelva a repetirse un fenómeno de ese tipo.
-¿Qué busca transmitir en estas extensas giras que encara anualmente por nuestro país?
-El mensaje a transmitir sería: “Más allá de las circunstancias y de los peligros que estas implican, si uno tiene un mensaje que dar, tiene que hacerlo”. Nosotros sentíamos que teníamos algo que transmitir y yo trato de hacerles comprender a las nuevas generaciones que el arte es una herramienta importantísima, la música es un instrumento fantástico para ayudar a mejorar las cosas y colaborar en la evolución del pensamiento y la conducta humana.
-Ustedes hicieron todo eso sin disponer de medios, ahora todo es más fácil y accesible. ¿Cree que eso ayuda o hace que no se despierten tantos inquietudes que impulsen a investigar?
-Disponer de todo eso es fantástico. Es cierto que las carencias y dificultades siempre estimulan a los individuos, pero creo que eso depende del individuo. Creo que en algunos la abundancia de información puede generar una indolencia y en otros un estímulo porque hay mucha información a la que no se accede en primera instancia.
-¿Qué era lo que regía la conducta de ustedes en la década del '60?
-Aunque suene un poco ingenuo, nosotros queríamos cambiar el mundo. Había un cierto tipo de literatura que fue muy importante y que condujo a que a gente que no estaba tan informada, como yo, se les abriera el coco. Yo descubrí que el mundo era mediocre, que la vida que venía intuyendo para mí mismo era mediocre, pero que había otros caminos, pero que para eso había que investigar, esforzarse. Eso se dio en todo el mundo e hizo que existiera un interés en todo el mundo por leer y escuchar música. Cada disco que uno escuchaba esperaba que tuviera un mensaje. Por eso, no nos permitíamos incluir una canción baladí en un disco, porque teníamos mucho para decir. Por eso no hay temas de relleno en el primer disco de Manal, el primero de Almendra o de Los Gatos. Hoy en día, se lee menos y el sistema ha perfeccionado mucho el arte de narcotizar a la gente.
-¿Cuándo cree que todo eso cambió?
-No podría decirlo bien porque hace muchos años que no estoy en el país, pero cuando me fui se veía venir. Sabíamos que podía pasar porque una fórmula es única y nueva pero a los 5 ó 10 años es algo repetido, establecido y convencional. Un movimiento empieza con unas pocas personas, tiene un período muy corto de acción revolucionaria y después, inevitablemente, es absorbido por el sistema.
-¿Cómo se combate eso?
-No lo sé. ¡Ojalá lo supiera! Creo que es algo que no tiene solución pero sí hay individuos, como Picasso, Miles Davis, Frank Zappa, Charly o Spinetta, que siempre estuvieron en el cambio, pero para eso hay que tener una personalidad muy especial. Hay que estar siempre vivo, activo. Es gente que cuando aparecen imitadores creados por el sistema, ya están en otro lado porque saben reinventarse. Existe algo llamado Síndrome de Corinto, que remite a la antigüedad, cuando la mejor cerámica era la griega hasta que en un momento decayó y apareció un producto de la zona de Corinto, que estaba bien pero no tanto, era mediocre en comparación con lo que se había hecho antes. Eso es lo que pasa con el rock desde hace mucho. Decayó la calidad, no del sonido ni de la música, pero sí a nivel contestatario. Yo volví a vivir en el país en los '80 por unos cuatro años y lo que noté fue que el movimiento había cambiado. El mensaje era: “Lo peor ya pasó, vamos a divertirnos”. El objetivo era otro y además, desde el punto de vista de la industria, estaba la posibilidad de hacer dinero. También empieza a suceder un fenómeno en el cual la búsqueda de una identidad argentina es reemplazada por una búsqueda de identidad latinoamericana, y ahí empieza a haber una impregnación de otros ritmos relacionados con la cumbia, por ejemplo.
-¿Por qué cree que la música brasileña no tuvo una influencia de ese tipo en nuestro rock?
-¡Por el Síndrome de Corinto! Porque se utilizan mismos formatos, todo se parece, pero es más barato.
-En este contexto, ¿es posible la aparición de un nuevo Charly o un nuevo Spinetta?
-Seguramente, hay muchos nuevos Charlys y Spinettas por ahí. De hecho, yo me encontré con gente muy talentosa en mis recorridos por el país, pero voy a recurrir a un ejemplo de la botánica. Vos podés tener las mejores semillas, pero si el clima no es el adecuado, si el suelo no es propicio, ni no se dan una serie de circunstancias, no va a florecer. Me parece que el clima no está para eso.
Desde la productora local Club del Blues informaron que el evento comenzará a las 21hs, con la participación de las bandas locales invitadas La Doble Problema y Superquercus y los porteños de Pobaco. Las anticipadas ya se pueden adquirir a $150 en la boltería del bar de Alvear y Colón.
El concierto en nuestra ciudad forma parte de un tour que según contó Gabis a Télam “casi diría que es la última gira tan intensa que encaro porque son casi dos meses, más de 30 eventos, muchos kilómetros, muchos lugares, muchos días, muchas emociones y termino muy cansado”.
“Lo que intento, de alguna manera, es revitalizar la memoria y la vigencia de un patrimonio cultural que tenemos. Es algo que no se murió pero se apagó un poco. Cuando toco para una audiencia joven pienso que les estoy entregando de primera mano una data sobre cuál fue nuestra filosofía, nuestra visión de lo que pasaba en ese momento”, fundamentó quien fue la guitarra de Manal.
El artista, un puntal de la guitarra en el rock y el blues local insistió con que “yo trato de hacerles comprender a las nuevas generaciones que el arte es una herramienta importantísima, la música es un instrumento fantástico para ayudar a mejorar las cosas y colaborar en la evolución del pensamiento y la conducta humana”.
En España
El músico, de 69 años, que también integró La Pesada del Rock and Roll abandonó el país en 1973, se exilió en Brasil donde trabajó con figuras de la talla de Ney Matogrosso, estudios en la prestigiosa escuela Berklee, en Estados Unidos, para finalmente recalar en España, donde reside desde hace casi tres décadas.
Gabis postuló que “el rock tiene que cambiar y convertirse en otra cosa. Tiene que surgir algo diferente, incluso con otro nombre. Son muchos años del movimiento. Siento que ya ha dado mucho y en lugar de hablar que tiene que renovarse, yo diría que tiene que surgir un nuevo movimiento que, como toda evolución en la historia, debe partir del inconformismo”.
En tal sentido, aceptó que ese lugar puede ser ocupado por el hip-hop por tratarse de un género cuya “esencia es la rebeldía y el inconformismo, tal como ocurrió con el rock en su momento”.
“Puede ser que habiendo esas circunstancias originales de características contestatarias, el hip-hop sea el elemento que producirá nuevos referentes. Ya de por sí, se llama distinto. Es simbólico lo que digo, pero ya está el rock. No lo vamos a matar, pero sus máximos referentes ya son grandes”, remarcó.
En otro orden, el virtuoso guitarrista aseguró que “potencialmente” hay muchos “artistas talentosos” desperdigados por todo el país, pero consideró que “es complicado” que puedan establecerse como referentes, tal como años atrás ocurrió con figuras emblemáticas como Charly García y Luis Alberto Spinetta, porque “las circunstancias no están dadas como para eso”.
Los inicios
En una extensa conversación con esta agencia, el músico recordó el espíritu que dio inicio al rock argentino, analizó su devenir y explicó por qué considera que es difícil que vuelva a repetirse un fenómeno de ese tipo.
-El mensaje a transmitir sería: “Más allá de las circunstancias y de los peligros que estas implican, si uno tiene un mensaje que dar, tiene que hacerlo”. Nosotros sentíamos que teníamos algo que transmitir y yo trato de hacerles comprender a las nuevas generaciones que el arte es una herramienta importantísima, la música es un instrumento fantástico para ayudar a mejorar las cosas y colaborar en la evolución del pensamiento y la conducta humana.
-Ustedes hicieron todo eso sin disponer de medios, ahora todo es más fácil y accesible. ¿Cree que eso ayuda o hace que no se despierten tantos inquietudes que impulsen a investigar?
-Disponer de todo eso es fantástico. Es cierto que las carencias y dificultades siempre estimulan a los individuos, pero creo que eso depende del individuo. Creo que en algunos la abundancia de información puede generar una indolencia y en otros un estímulo porque hay mucha información a la que no se accede en primera instancia.
-¿Qué era lo que regía la conducta de ustedes en la década del '60?
-Aunque suene un poco ingenuo, nosotros queríamos cambiar el mundo. Había un cierto tipo de literatura que fue muy importante y que condujo a que a gente que no estaba tan informada, como yo, se les abriera el coco. Yo descubrí que el mundo era mediocre, que la vida que venía intuyendo para mí mismo era mediocre, pero que había otros caminos, pero que para eso había que investigar, esforzarse. Eso se dio en todo el mundo e hizo que existiera un interés en todo el mundo por leer y escuchar música. Cada disco que uno escuchaba esperaba que tuviera un mensaje. Por eso, no nos permitíamos incluir una canción baladí en un disco, porque teníamos mucho para decir. Por eso no hay temas de relleno en el primer disco de Manal, el primero de Almendra o de Los Gatos. Hoy en día, se lee menos y el sistema ha perfeccionado mucho el arte de narcotizar a la gente.
-¿Cuándo cree que todo eso cambió?
-No podría decirlo bien porque hace muchos años que no estoy en el país, pero cuando me fui se veía venir. Sabíamos que podía pasar porque una fórmula es única y nueva pero a los 5 ó 10 años es algo repetido, establecido y convencional. Un movimiento empieza con unas pocas personas, tiene un período muy corto de acción revolucionaria y después, inevitablemente, es absorbido por el sistema.
-¿Cómo se combate eso?
-No lo sé. ¡Ojalá lo supiera! Creo que es algo que no tiene solución pero sí hay individuos, como Picasso, Miles Davis, Frank Zappa, Charly o Spinetta, que siempre estuvieron en el cambio, pero para eso hay que tener una personalidad muy especial. Hay que estar siempre vivo, activo. Es gente que cuando aparecen imitadores creados por el sistema, ya están en otro lado porque saben reinventarse. Existe algo llamado Síndrome de Corinto, que remite a la antigüedad, cuando la mejor cerámica era la griega hasta que en un momento decayó y apareció un producto de la zona de Corinto, que estaba bien pero no tanto, era mediocre en comparación con lo que se había hecho antes. Eso es lo que pasa con el rock desde hace mucho. Decayó la calidad, no del sonido ni de la música, pero sí a nivel contestatario. Yo volví a vivir en el país en los '80 por unos cuatro años y lo que noté fue que el movimiento había cambiado. El mensaje era: “Lo peor ya pasó, vamos a divertirnos”. El objetivo era otro y además, desde el punto de vista de la industria, estaba la posibilidad de hacer dinero. También empieza a suceder un fenómeno en el cual la búsqueda de una identidad argentina es reemplazada por una búsqueda de identidad latinoamericana, y ahí empieza a haber una impregnación de otros ritmos relacionados con la cumbia, por ejemplo.
-¿Por qué cree que la música brasileña no tuvo una influencia de ese tipo en nuestro rock?
-¡Por el Síndrome de Corinto! Porque se utilizan mismos formatos, todo se parece, pero es más barato.
-En este contexto, ¿es posible la aparición de un nuevo Charly o un nuevo Spinetta?
-Seguramente, hay muchos nuevos Charlys y Spinettas por ahí. De hecho, yo me encontré con gente muy talentosa en mis recorridos por el país, pero voy a recurrir a un ejemplo de la botánica. Vos podés tener las mejores semillas, pero si el clima no es el adecuado, si el suelo no es propicio, ni no se dan una serie de circunstancias, no va a florecer. Me parece que el clima no está para eso.