El expediente se tramita en el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, a cargo del juez Fernando D’Alessandro, quien había habilitado el procedimiento de cramdown como última instancia para evitar la liquidación. Sin embargo, el mecanismo quedó virtualmente desierto: ni la empresa ni Vlinder S.A. acercaron propuestas concretas, dejando la definición en manos exclusivas de la Justicia.
El cuadro financiero presentado por la sindicatura refleja una operación prácticamente inexistente. En enero de 2026, la compañía registró ventas por apenas $1,7 millones, no realizó compras de mercadería y mantiene cerrado su canal online. El stock disponible ronda las 1.600 unidades, en su mayoría productos de baja rotación, mientras que solo permanecen abiertos tres locales y la dotación se redujo a 18 empleados, muy lejos de los más de 5.000 trabajadores que llegó a tener.
La situación de liquidez es aún más delicada: la empresa declaró disponibilidades en efectivo equivalentes a cero y arrastra un pasivo postconcursal que incluye deudas impositivas por cerca de $640 millones, compromisos laborales y previsionales por más de $2.400 millones, y obligaciones por servicios y honorarios superiores a $280 millones.
Fundada en 1951, la cadena supo liderar el mercado argentino de electrodomésticos con más de 300 sucursales y miles de empleados. Hoy, dentro del proceso concursal, su principal activo identificable es la marca, aunque la ausencia de oferentes concretos en la instancia de salvataje deja a la compañía con un margen extremadamente estrecho para evitar la quiebra.