Espectáculos Gaudeamus |

Convite para no despreciar

Con un programa distinto, conveniente decisión del director Sebastián Olmedos para salirse del tradicional concierto navideño, el Coro Gaudeamus, y dos brillantes solistas, redondearon una actuación breve y dos veces buena.

“Convidando está la noche” se titula el concierto que está presentando por estas horas el Coro Gaudeamus, haciendo evidente alusión al contenido programatico que hace hincapié en en la convocatoria musical que procede en las proximidades de la Navidad. 

Sebastián Olmedo, director el elenco desde hace algunos meses, eligió para atender a esa convocatoria, un repertorio que se sale de cuadro de los que habitualmente se diseñan para esta oportunidad: prescindiendo de villancicos al uso ara poner el foco canciones de distintas procedencias que aluden a la fecha desde otros desarrollo musicales. 

Así lo señala en el programa y así desarrolla un prieto concierto en el que esa novedad programática está sostenida por una entrega muy destacada de la agrupación coral, contando con los aportes muy importantes de esos dos excelentes músicos que son el guitarrista Gonzalo Antuña y el percusionista Julio Escudero, quienes además se lucieron por la suyas interpretando “Folías y Canarios”, con remate de ovación.

Haciendo base en el llamado Cancionero de Upsala, en el que destellan creaciones anónimas y  trabajando especialmente a partir de obras de Gaspar Fernández (maestro de capilla en Guatemala y Méjico, señala el director en el programa de mano), el repertorio de hunde en formas populares de hispanoamérica trabajadas por “los músicos españoles maestros de capilla que incorporaron al ritual litúrgico -y al margen de este- obras polifónicas en lengua de pueblos originarios y dialectos negros mazclados con el español”. 

Así a una traidional “Riu riuchiú” le sucede un trabajo musical cantado en lengua nahuatl, con un trabajo delicado en el desarrollo de las voces con destacadas participaciones solistas que van configurando un entramado arrullador y atrapante, con grandes momentos de diferente intensidad, que van de la melodiosidad de “No la devemos morir” a la rítimica “Tururufarara con son” hasta llegar al remate de gran expresividad con el tema que dá titulo y sentido al concierto “Convidando está la noche”, trabajo a cuatro voces de potente delicadeza. 

Lo dicho, éste del Coro Gaudeamus, desmarcado de la convención musical más habitual de la fecha, es un convite que no convendría despreciar. 

R.S.