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Correa, el jugador que salió campeón con tres equipos de General Cabrera

Integró el equipo de Independiente Dolores que consiguió el primer título en la máxima categoría. Dio tres vueltas olímpicas con la Alianza Deportiva y se consagró en el ascenso con Ateneo Vecinos
Guillermo Correa defendiendo los colores de la Alianza Deportiva de General Cabrera.  

Guillermo Correa tiene la particularidad en que durante su etapa de jugador fue campeón con todos los equipos de General Cabrera. Festejó en Primera con Independiente Dolores y la Alianza Deportiva, mientras que con Ateneo Vecinos en la Primera B.

El Memo, un destacado medio-campista central, arrancó su etapa como jugador en juveniles en Alianza, estando fichado para Belgrano. El debut en primera llegó a los 14 años. Cuando se disolvió la Alianza y como Belgrano no iba a hacer fútbol, pasó a préstamo a In-dependiente Dolores. Con la Furia Roja consiguió el primer título en 1994. "Fue el primer título de Do-lores, después nos tocó ascender y descender un par de veces. Ese del 94 era un buen equipo y perdimos la final del año con Roncedo", contó el Memo.

Después de esa etapa en Dolores, General Cabrera se volvió a unir en el deporte y se reeditó la Alianza. Los resultados llegaron y el equipo fue campeón en el Apertura y Oficial del 98 y campeón del Clausura 99. "Integré muchos equipos, pero sin dudas ese de la Alianza fue el mejor. Pero no sólo en el fútbol, el proyecto era muy bueno porque incluía todos los deportes, pero lamentablemente se disolvió".

Jugó un año más en Independiente Dolores y de ahí pasó a Ate-neo Vecinos, donde integró el equipo que logró el ascenso de la B a la A. Tuvo un breve paso por San Lorenzo de Las Perdices, jugó en los viejos Argentinos B para Ac-ción Juvenil de General Deheza y se retiró en Santa Paula de Carnerillo. "Más allá de que hace mucho que estoy en General Cabrera, soy de Carnerillo. Santa Paula era el club de mi viejo, 'no vas a jugar en el pueblo' me decía. Le cumplí y jugué. Si bien dejé antes, integré ese equipo que perdió el ascenso con Municipal, en la cancha de ellos", contó.

De sus años como jugador des-taca los amigos que le quedaron y el respeto que siente en la mayoría de los clubes, "salvo en Atlético Adelia María que cada vez que voy con inferiores no paran de insultarme. Se ve que a los de Ateneo no nos quieren (risa)".

"En inferiores se ven algunos jugadores con proyección. Pero me parece que perdieron un poco el compromiso. Van entrenan, pero cuando juegan pareciera que les da lo mismo, ganar, perder o empatar", remarcó.

En la actualidad es uno de los di-rectores técnicos en las divisiones juveniles de Ateneo, pero dejó en claro que no está en sus planes di-rigir primera. "Llegué a las juveniles con Mariano Dulla. La idea de los que dejamos de jugar era dar-les una entidad a los chicos para que jugaran igual que los de pri-mera. Que conocieran los estilos, los esquemas para cuando les to-cara la oportunidad. El año pasado quería dejar, al igual que este año. Pero no nos dejaron, es que aparecieron los resultados. Queremos preparar a chicos para que sigan con el proyecto. Esa es la idea".

"Cuando asumimos no tenías preparadores físicos en inferiores y necesitábamos que se fueran adaptando. Con la llegada de Marcelo Sayago se mejoró notable-mente y los chicos cambiaron la actitud", explicó.

El Turco y el Pampa

A lo largo de su carrera, Guillermo Correa tuvo varios entrena-dores. Pero a la hora de destacar menciona fundamentalmente a Jorge Omar Sturniolo y Carlos Ro-sané.

"El Turco (Sturniolo) tenía una carpeta con todos los jugadores de la Liga, con las características de cada uno. Era un fenómeno. Los conocía a todos. Te decía que el partido se iba a dar de determinada manera y eso sucedía", re-saltó.

"El Pampa (Rosané) aprendió mucho del Turco. También sabía de los jugadores. En las charlas te decía cuidá a este porque nos puede hacer un gol. Un día en Adelia María, con Municipal, le dijo a Juárez, que era el arquero, que tuviera cuidado con el 10 por-que le pegaba muy bien. 'Que me va a hacer un gol este’. Iban diez minutos agarró la pelota el 10, que era Rubén Arias, y de mitad de cancha la calvó en el ángulo. Cada vez que me acercaba en un córner le decía a Juárez, 'espera el entre-tiempo que el Mono, así le decíamos a Rosané, te va a matar. Es-tuvo los quince minutos retándolo al Negro", recordó.

También mencionó a Cacho Fiandino, quien fue el que lo hizo debutar en Primera, y a Miguel Díaz, "un técnico con suerte porque fue campeón en todos lados".

La chance de jugar en Belgrano

Guillermo Correa tuvo una chance en Belgrano de Córdoba. Pero en ese momento tuvo que tomar una decisión y optó por el trabajo.

"Belgrano estaba en el Nacional B. El técnico era el Pucho Arraigada. Fui a una prueba recomendado por el doctor Serra. Fui un viernes a la prueba. Me dijeron volvé el lunes y presentate en la local y en junio, si todo va bien, te sumás al plantel del Nacional. En ese momento me llamó mi papá para decirme que tenía que rendir para entrar en Cotagro. No teníamos una moneda. Dije rindo y el lunes me presento en Belgrano. Rendí bien, el domingo me dicen que al otro día tenía que presentarme a trabajar. Hablé como mi viejo, no teníamos una moneda y opté por lo seguro y me quedé a trabajar".

Estudiantes siempre fue su meta

"Estudiantes siempre fue una vidriera. La idea era llegar a jugar en Estudiantes. Después si tenías otra cosa podrías llegar más arriba", expresó Guillermo Correa.

Durante muchos años, cada vez que el Celeste arrancaba una incursión en un torneo superior, el nombre de Guillermo Correa siempre aparecía, pero recién pudo llegar en el 97. "Muchas veces tenía todo arreglado y cuando pedían el pase, la gente de Dolores pedía mucho dinero y el pase no se hacía. Recién pude cumplir el sueño a los 27 años. El técnico era Juan Irigoyen. En ese momento Jorge Ar-tundo, que era el presidente, me dijo siempre te quise traer y no pude", recordó.

José Luis Debernardi. Redacción Puntal