Entre hobbies y tesoros: En cuarentena, los coleccionistas coparon el escenario virtual
Sin el fútbol, los bailes, las carreras, los teatros y las grandes reuniones sociales, la actividad individual practicada por los coleccionistas, los restauradores y los artesanos en la zona multiplicaron sus “Me gusta” en las redes sociales.
Desde los primeros días de junio, no cesan los llamados de vecinos de General Cabrera a la tradicional emisora de radio 107.1, solicitando la presencia de móviles para mostrar a la comunidad y región las particulares colecciones que ellos vienen juntando en sus hogares, con el objetivo de disfrutar de una determinada afición.
Entre los muchos ejemplos se encuentra Carlos Monti, un vecino de 43 años que vive en barrio Hipódromo de General Cabrera. Tiene en su gran armario la colección que él con sus propias manos viene realizando desde el 2014, aunque el hobby, junto a su hermano gemelo Jaime, lo viene practicando desde muy pequeño.
Son más de 1.000 piezas de papel que representan, a escala, aviones de guerra de todo tipo, barcos, tanques y vehículos blindados diminutos.
Carlos comenta: “Es mi cable a tierra. La técnica se llama papercraft y puedo tardar cerca de 50 horas para armar un juguetito o muñequito”.
Hace unos años, al delicado arsenal bélico Carlos le sumó los personajes malos de Star Wars, la saga de George Lucas que en el mundo tiene millones de fans.
Los hizo en tamaño Lego y a partir de algunos originales rediseñó 180 modelos. Para movilizar su colección y hacer formaciones para fotografías Carlos tarda casi 3 horas.
Entre sus obras de cartón y papel, también hay un casco de La Guerra de las Galaxias y armas de tamaño real, como una ak47 y otras pistolas que armó pieza por pieza, todas de papel.
El museo de Jorge Coser
La cuarentena permitió que se conociera en detalle lo que colecciona Jorge Coser. Tiene un museo privado en barrio La Polenta. Desde la puerta de acceso a la vivienda hasta un galpón al que considera propiamente el museo personal tiene innumerable cantidad de objetos antiguos.
Colecciones de medallas, prendedores, campanitas y llamadores, relojes, dos braseros turcos, baúles, cuchillos, pastilleros, juguetes, autitos, muñecas muy antiguas, herramienta de barbería, máquinas de escribir y hasta una de las primeras calculadoras.
El vecino que hoy vive en General Cabrera, pero es nacido en Las Perdices, guarda también celosamente entre los objetos más preciados la fotocopia del pasaporte de su tatarabuelo que vino desde Italia, en el límite con Austria.
“Al coleccionista también le gusta mostrar sus colecciones”, asegura Jorge Coser.
Las tarjetas telefónicas
Aldo Toledo, que vive en la calle Salta de barrio Argentino de General Cabrera, también mostró su particular colección. Tiene más de 600 modelos de tarjetas de telefonía prepaga que -ya hace muchos años- servían para hablar en los teléfonos públicos y que en su momento reemplazaron a la monedas.
“Por los colores, por las ilustraciones que traían, me interesé por juntarlas. No hay repetidas y las puse en tres carpetas de las que usan los coleccionistas. Las compré en Villa María. Era muy joven. Las junté hasta que se dejaron de usar. Tengo de la Argentina y hasta de otros países, porque mis amigos cuando viajaban al exterior ya sabían que no tenían que tirar las tarjetas de teléfono y me las tenían que traer. A ellos les agradezco”.
Madre e hija, y una misma pasión: cientos de tazas y de imanes de cada rincón del mundo
La docente Silvana Caudana tiene cientos de vasijas de distintos países. En tanto, Valentina colecciona diseños imantados.
La docente del nivel primario del Instituto Superior Jerónimo Luis de Cabrer, Silvana Caudana, nacida en General Deheza, pero con su familia ya hace muchos años en General Cabrera, compartió más de un centenar de tazas que permiten imaginar el mundo cuando sus alacenas se abren.
“Cuando hemos ido a algún lugar o mis familiares han ido de vacaciones siempre me traen tazas. La colección, muy pintoresca y de valor afectivo incalculable, contiene tazas de todos los continentes. Hay una de la NASA, otra comprada cerca de la torre Eiffel, de España, de varios países de África, de China y de muchos países de Latinoamérica”, detalla.
Además de considerarlo un pasatiempo, la seño Silvana sostiene que además tiene un valor pedagógico. Las tazas tienen que representar el estilo de país del cual vienen. “Son lindos recuerdos para compartir y estoy muy agradecida con todos los que me están trayendo esas tazas, especialmente a mis familiares y compañeras docentes, que nunca se olvidan”,dijo Silvana.
Los imanes de Valentina
Su hija Valentina, la esposa del campeón de Rally Nicolás Cavigliasso, por su parte, tiene colección de imanes, traídos también por ella y por su actual marido desde distintas ciudades del mundo. “Me gustan mucho”, asegura, al tiempo que aclara que dentro de su colección tiene su predilecto, uno que representa a Nicolás en su cuatriciclo junto a ella. “Es por el valor afectivo que tiene para nosotros; es el que se diseñó para mi casamiento y que le regalamos a cada uno de los participantes a la fiesta”, comentó Valentina Pertegarini.
Valentina Menichetti, desde los 8 años junta gomas de borrar
Valentina Menichetti, la hija de la profesora de Comunicación Mariem Baggini, con 13 años atesora su primera colección. Se trata de gomas de borrar de distintos diseños que colecciona desde que tiene 8 años.
La niña que no quiso hacer nota periodística ni sacarse fotos, sí mostró su variada y colorida colección.
Tiene una diminuta goma que simula una pelotita de golf y una goma de 15 centímetros que puede resultar interminable para cualquier estudiante que la quiera cuidar.
Cada vez más interesantes y llamativas, las colecciones entretienen a los usuarios de redes sociales y consumidores de medios de comunicación, muchas veces saturados ya de información correspondiente al tema excluyente del coronavirs. Por algunos minutos, la gente deja de mirar las listas de muertos, contagiados y recuperados para ver la lista de coleccionistas de la zona y así divertirse respetando la cuarentena.