Regionales | General Cabrera | contagios |

Los abuelos pudieron retornar al Hogar de Día tras casi dos años

El pasado lunes iniciaron las actividades y unos 14 adultos mayores pudieron reencontrarse tras el respiro que está dando la pandemia

Tras casi dos años de no poder asistir al Hogar de Día de General Cabrera -ubicado en la esquina de Mitre y Chacabuco de barrio Argentino-, unos 14 abuelos volvieron a compartir desayunos y almuerzos, en el respiro que la pandemia está dando en la localidad y la región.

Hasta el viernes pasado, los abuelos recibieron viandas en sus casas para evitar contagios pero se perdían el beneficio que da relacionarse en grupo y compartir gratos momentos.

Luego de casi dos años, decidimos que era tiempo de que los abuelos volvieran al Hogar de Día. Estamos súper contentos porque tenemos un buen número que viene todos los días a almorzar, de lunes a viernes. Luego de casi dos años, decidimos que era tiempo de que los abuelos volvieran al Hogar de Día. Estamos súper contentos porque tenemos un buen número que viene todos los días a almorzar, de lunes a viernes.

“Luego de casi dos años, decidimos que era tiempo de que los abuelos volvieran al Hogar de Día. Estamos súper contentos porque tenemos un buen número que viene todos los días a almorzar, de lunes a viernes. Con esto ya dejamos el sistema de viandas que veníamos entregando durante pandemia", dijo Claudia Biglia, encargada del Hogar, quien recalcó que “todos querían venir”.

Una vuelta cargada de alegría

Temprano, en la sombra que da un paraíso en el patio del lugar, Aroldo "Lora" Fernández, uno de los abuelos, saludaba y veía ingresar al resto de sus compañeros comensales, con sentimientos encontrados y algunas lágrimas en sus ojos.

"La pandemia se llevó a varios amigos, eso es muy triste, pero hay que seguir. Ya me tocará partir a mí también, esa es la ley de la vida. Pero estoy bien porque podemos venir al Hogar de Día", rescató el adulto mayor.

Otra de las abuelas, Ester, aseguró que "extrañaba venir al Hogar, estar con el grupo”. “Las chicas del Hogar nos atienden muy bien y también extrañaba hacerlas renegar. Son muy buenas".

Por su parte, Marta señaló: "Hasta la semana pasada estaba todo el día sola y quería volver a reunirme, a charlar con las otras chicas y a jugar a las cartas”.

Las viandas

"Tenemos lugar para 20 personas y seguimos llevando diez viandas para casos muy especiales, personas inmovilizadas”, comentó la responsable del Hogar. “Vamos a seguir un tiempo más con las viandas. Hoy por hoy, los almuerzos benefician a unos 26 abuelos, mientras que durante el pico de la pandemia repartimos 46 viandas todos los días”, detalló.

Biglia admitió que “hay gente que no quiere venir porque ya no lo necesita. Solamente necesitaba en ese momento de pandemia, porque no podía trabajar”. “Había personas que se dedicaban a la pastelería y que no podía salir a vender. Nos habían solicitado la ayuda y de a poquito, a medida de que se fue restableciendo todo, nos iban diciendo ellos mismos: ‘Ya no lo necesitamos, no me lo traigas más´, y así se redujo la cantidad de a poco”.

Sobre los casi dos años que estuvieron a puertas cerradas sostuvo: "Fue complicado. Hemos tenido algunas bajas”. No obstante destacó que “fue emotivo el regreso y retornaron las distintas actividades”.

“Ayer (por el lunes) volvieron los campeonatos de chinchón. Hay muchos abuelos nuevos. Hay que comenzar a integrarlos con el resto del grupo que ya venía. Hoy (martes) hubo tómbola. Nos cuesta un poco más integrar a los abuelos que a las abuelas. Las mujeres se enganchan un poco más en las actividades. Tenemos una profesora de Educación Física que todavía esta semana no comenzó, pero es todo muy reciente. La idea es que los abuelos hagan juegos recreativos dos veces por semana", agregó.

En el regreso los abuelos arrancaron comiendo un asadito que tuvo que ser al horno por el clima, con ensalada y postre helado, y ayer el menú fue tallarines con salsa y de postre fruta.