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Abrile: "Llamosas es parte del problema y por eso hay que cambiar de liderazgo"

El candidato a intendente de Juntos por Río Cuarto, que viene de superar un cuadro grave de coronavirus, criticó con dureza el manejo de la crisis sanitaria que está haciendo la actual gestión municipal. Indicó que el virus expuso las debilidades del oficialismo.

Gabriel Abrile pasó 9 días en terapia en el Hospital Privado, afectado de coronavirus. Dos noches las pasó realmente mal, según cuenta ahora. Cada respiración se había convertido en un acto consciente, trabajoso.

Ahora, ya recuperado, el candidato a intendente de Juntos por Río Cuarto recibe a Puntal en su casa de Villa Dalcar. La campaña está a horas de comenzar y dice que el 29 de noviembre hay que votar sí o sí. “Llamosas es parte del problema y por eso hay que cambiar”, dice el médico, jefe de terapia intensiva del Hospital.

- ¿Cómo se siente después del coronavirus?

- La verdad es que me siento con toda la energía para empezar a liderar la campaña, para volver a mi trabajo y tratar de aportar un poco después de esta experiencia. Me siento bien, no me ha quedado ningún tipo de secuela. Estoy de muy buen ánimo y con todas las pilas para encarar lo que se viene y, fundamentalmente, para prepararnos para gobernar Río Cuarto.

- Desde el inicio usted fue muy crítico con el manejo que hizo el oficialismo de la pandemia. ¿Sigue creyendo que se falló en el manejo de la crisis sanitaria?

- Sí, sí. Creo que no hubo planificación, que sigue sin haber planificación y que eso expuso al sistema de salud. Soy un convencido de que la vuelta a la Fase 1 del mes pasado tuvo que ver con una mala gestión de la pandemia.

- ¿No hubiera vuelto usted a la Fase 1?

- Creo que tenés que volver a la Fase 1 después de hacer todo un proceso previo y, si con todo ese proceso no lográs controlar la cantidad de contagios, entonces ahí sí lo podés sumar como estrategia. Pero después de haber hecho todo el camino. Después de haber empoderado a la sociedad, después de que la gente se convenza de qué tiene que hacer. Porque hay que tener claro que a esta pandemia la gestiona la sociedad, no hay otro camino. Si decís que la gente no se reúna y aún así se sigue reuniendo, entonces es porque no te cree, porque no te ve con liderazgo.

- ¿Pero ahí no hay también una cuestión de responsabilidad social? Porque cuando se nos dio como sociedad la posibilidad de manejar la pandemia fue cuando peor actuamos: nos reunimos, comimos asados, jugamos al fútbol...

- Pero tiene que ver con que no la empoderaste a la gente, no te creía. Cuando perdés la confianza, cuando la gente no te tiene confianza, pasa lo que pasó. Si a la gente la empoderás, le planteás realmente cuáles son los problemas, qué vamos a sufrir para adelante y todo dentro de un programa, dentro de una planificación, de una hoja de ruta, entonces es distinto. Otros gobiernos han logrado tener una cuestión derivada de una planificación. Cuando empezás a ver algunos gobiernos que han sido exitosos en la gestión de la pandemia, la vuelta a la Fase 1 para mí termina siendo la consecuencia de no haber gestionado bien previamente.

- ¿Es una muestra de fracaso haber vuelto a la Fase 1?

- Si hubieras hecho todo lo que tenías que hacer previamente, sí. Desde el punto de vista científico existe evidencia de cuáles son las cosas que tienen bajo, mediano y alto impacto. Y las que tienen alto impacto tienen que ver con el empoderamiento de la sociedad, con el hecho de haber trazado e hisopado a una gran cantidad de gente para aislar a todo aquel que podía ser un transmisor asintomático y la vuelta a la cuarentena es cuando hiciste todo lo previo y no funcionó. Acá un montón de cosas que no se hicieron.

- En el país no parece haber muchos gobiernos que hayan hecho las cosas mucho mejor. Estamos sextos en el mundo en número de casos. La Provincia advirtió que se va a quedar sin camas...

- Hay algunos que han gestionado la pandemia bien a pesar de los números de casos. Por ejemplo, Mendoza, cuando ves cómo se empezó a trabajar desde el comienzo de la pandemia decís “estos tipos han trabajado con un programa”. Ciudad de Buenos Aires, más allá de la cantidad de casos, cuando ves lo que han venido haciendo durante todo este tiempo, la verdad que han trabajado sobre un programa y no se han movido de ese programa. Lo importante es planificar y seguir planificando. Obviamente eso se puede ir moviendo y acomodándose de acuerdo a los resultados que vas teniendo. Pero tenés que trabajar sí o sí con una hoja de ruta y una planificación. Para eso era la cuarentana: para prepararnos durante todo ese tiempo y cuando llegaran los casos, dar una respuesta adecuada.

- El oficialismo sostiene que lo que pasó en Río Cuarto, esta explosión de casos, fue porque durante 100 días no hubo infectados y la gente se confió, todos bajamos los brazos y terminó generándose el brote que se generó. ¿Es una explicación convincente o le transfiere la responsabilidad a la gente?

- Creo que hay una transferencia de responsabilidad a la gente. Desde el punto de vista sanitario faltó hacer un montón de acciones.

- ¿Cree que la gente el 29 de noviembre va a votar eminentemente por cómo fue el manejo de la pandemia?

- Río Cuarto tiene hace tiempo, por un lado, problemas estructurales que no se han ido solucionando y tiene también problemas coyunturales que estamos viviendo en esta pandemia. Y creo que la gente va a valorar todo: esos problemas estructurales que no se solucionaron y la coyuntura.

- ¿Qué cree que expuso esta situación límite en cuanto al gobierno? ¿Quedó en entredicho el equipo, el liderazgo?

- Me parece que tiene que ver con el liderazgo. Me parece que fundamentalmente esta pandemia necesitaba de liderazgos fuertes, de liderazgos constructivos, con pensamiento científico para tratar de rodearte de gente capacitada, fundamentalmente porque esta pandemia tiene un montón de aristas. No es solamente una cuestión sanitaria sino que también tiene que ver con lo social, con lo económico, con esta resignificación de la vida. Y creo que lo que ha demostrado es que algunos pueden servir para pilotos de tormenta y otros pueden servir para situaciones de calma. En las situaciones difíciles se ven los verdaderos líderes.

- ¿Piensa que el gobierno y el intendente no estuvieron a la altura de las circunstancias?

- Así lo demuestra hoy cómo estamos en Río Cuarto desde el punto de vista económico, social, sanitario. Creo que faltó liderazgo y hacen falta nuevos liderazgos.

- ¿Qué razones llevarían a los riocuartenses a cambiar de signo de gobierno en medio de una crisis sanitaria y económica y teniendo en cuenta que el actual gobierno está alineado con la Provincia y la Nación? El oficialismo hace hincapié en ese hecho y lo destaca.

- Creo que este es un gobierno que ha demostrado que ha dado todo lo que puede dar y que esto es lo mejor que puede hacer. Y soy un convencido de que hay que cambiar esta forma de gestionar la Municipalidad, que es una oportunidad para cambiar un montón de nuevos paradigmas que la sociedad reclama, que es el momento indicado para hacerlo y para eso hay que estar convencido. Hay que tratar de salir de ese pensamiento de la vieja política para tratar de hacer gobiernos modernos que traten de escuchar las demandas de la gente. Me parece que no están preparados para seguir escuchando; tienen una forma de gestionar que viene desde hace mucho tiempo y, con respecto a lo provincial, estoy convencido de que el gobernador lo que necesita es un buen intendente. Necesita nuevos liderazgos, nuevas formas de gestión, de encarar lo público de otra forma. La demanda de la sociedad hoy es otra.

- ¿Piensa que va a ser difícil introducir otros ejes de debate en la campaña, teniendo tanta predominancia como tiene la crisis sanitaria y la crisis económica derivada?

- La agenda pública hoy tiene que ver con lo sanitario, lo social, lo económico, con la seguridad. Me parece que son los temas que se van a debatir en la campaña. Ojalá pudiéramos debatir los problemas estructurales. Sería importante hacerlo y habría que buscar el lugar para debatir. No quiero que lo sanitario nos lleve puesto lo ambiental, el tema de la movilidad, y lo importante que sería hacer un pacto productivo en Río Cuarto con todos aquellos que quieren invertir para generar empleo. Creo que cuando se corra un poco lo sanitario lo que va a quedar en lo social y económico va a ser muy complicado. Por eso hay que cambiar los liderazgos y las estrategias de gobierno.

- ¿La pandemia les dio a Juntos por Río Cuarto y a usted como candidato una posibilidad de competitividad electoral que no tenían en marzo?

- Yo tenía mucha fe en marzo y en septiembre. Y la tengo ahora.

- Está bien, pero objetivamente este contexto no es el que era en marzo.

- No, está claro. Es probable pero también es una coyuntura que apareció a nivel mundial y acá se expusieron realmente los liderazgos. Creo que al fallar en esta situación, soy un convencido de que la gente ha podido correr el velo. Todo lo que planteábamos como problemas estructurales, siguen estando. La normalidad es fácil; el tema es estar preparado para trabajar en situaciones de crisis. Y yo la verdad que tengo un entrenamiento de 28 años trabajando en crisis. Todos los días me tengo que parar ante la adversidad de un paciente y tratar de cambiar hasta la situación de la evolución de un paciente grave. Uno tiene que estar preparado para manejar las situaciones de crisis y uno tiene que tener un ejercicio para estar acostumbrado y bancarse la presión y hay que cambiar de liderazgo.

- El 29 de noviembre hay que votar sí o sí? ¿Hay que terminar con este paréntesis y esta anormalidad intitucional que tiene Río Cuarto?

- Sin exponer a la gente, sí. Creo que es esencial votar, es esencial para nuestra vida democrática. Así como es esencial que yo vaya a trabajar a la terapia intensiva, así como es esencial la seguridad, los bomberos y la salud, creo que sería muy importante tratar de cambiar. Y soy un convencido de que Llamosas es parte del problema y por eso es tan importante cambiar de liderazgo. Entonces, considero que desde el punto de vista institucional es importante que votemos, sin exponer a la gente. Si las condiciones epidemiológicas están, es importante que se vote.

- ¿Se juegan solamente cuestiones locales o el resultado de Río Cuarto puede impactar también a nivel nacional?

- Soy un convencido de que probablemente Río Cuarto tenga también un impacto nacional y en las elecciones del 2021. Es importante que Río Cuarto también dé un mensaje y espero que la ciudad esté a la altura de las circunstancias. Por un momento nos va a estar viendo todo el país. Lo importante es que la gente de Río Cuarto sepa que vamos a salir de ésta, y que lo vamos a hacer distintos, fundamentalmente porque hay una resignificación de la vida. Después de esta pandemia la gente también se va a empezar a preocupar por las pequeñas cosas, por las cosas realmente importantes que tiene la vida.

- Una vez que se vuelva a cierta normalidad, ¿cuáles son los déficits principales que tiene Río Cuarto por atacar?

- Creo que va a quedar una situación económica y social muy complicada. Vamos a tener que trabajar mucho sobre el empleo, sobre las cuestiones económicas, y hay cuestiones estructurales que hay que tratar de darles una definición para que empiecen a mejorar. Tienen que ver con lo ambiental, la movilidad urbana, la educación. Los municipios tienen desafíos muy importantes, que van mucho más allá de lo sanitario. Es muy importante la comunicación sobre todo en esta pandemia y que la gente esté informada para que pueda elaborar y entender lo que estamos viviendo. También los gobiernos locales tienen mucho por hacer con la educación y la conectividad. Hay también un desafío fiscal porque vas a tener un aumento de la demanda con una disminución de los ingresos.

- ¿Cómo cree que van a quedar las cuentas del Municipio?

- Ya están en una situación complicada. La toma de deuda en dólares ha llevado a la Municipalidad a una situación muy complicada y va a ser un desafío. Ya venimos trabajando para tener el mejor plan y para que podamos tener una gestión que se empiece a ocupar de todos los desafíos que tienen los gobiernos locales.