Río Cuarto | Georgalos

La vuelta del Mantecol

El producto, un clásico de varias generaciones, fue recuperado por la alimenticia cordobesa Georgalos, que debió venderlo en 2001 para sobrevivir a la crisis. El nieto del fundador de la fábrica, Miguel Zonnaras, describe la emoción por rescatar el ADN de la empresa familiar. El lunes comienza la producción
El nieto del fundador de la fábrica, Miguel Zonnaras, describe la emoción por rescatar el ADN de la empresa familiar.   
 

La noticia fue celebrada como un gol de la selección. Por algún silencioso motivo, caló hondo cuando se la difundió: Mantecol volvió a ser parte de Georgalos, la alimenticia cordobesa surgida en Río Segundo, que debió desprenderse de ese producto en plena crisis de 2001 para poder sobrevivir. Pero el proceso, igual fue doloroso. Por eso hoy la tercera generación de los fundadores de la empresa celebra y se emociona al reincorporar el clásico postre/golosina que fue referencia durante décadas en el país. Pero además fue piedra basal para que Georgalos fuera lo que terminó siendo. Fue su producto emblema y estrella, que hoy vuelve a brillar.

Desde este próximo lunes, Georgalos volverá a producir Mantecol.

“Es algo espectacular para la familia empresa y para las comunidades en donde nosotros tenemos las empresas, por el impacto que tienen nuestras actividades allí, y que en algún momento vieron también cómo nos tuvimos que desprender y pasar difíciles momentos. Hoy tenemos lo opuesto, con días muy emotivos por lo que implica Mantecol para nosotros que es nuestra identidad y el producto por el cual la empresa se pudo generar el proyecto de empresa y desarrollarse”, remarcó emocionado el presidente de Georgalos, Miguel Zonnaras a I+I CBA.

Y allí mismo remarcó: “El desafío hacia delante de que sea un producto que por muchas generaciones más sea un referente activo, un ícono del consumo argentino”.

Para el directivo de Georgalos, “es la mejor manera de generar valor”.

Por supuesto que de alguna manera el producto tiene a su vez fuerte impacto en el tercio sur del territorio provincial porque su materia prima central es el maní, la economía regional por excelencia de esa región de Córdoba.

¿Cómo serán los próximos pasos, ahora que ya recuperaron la marca?

Tomamos la planta el viernes pasado y esta semana hacemos mantenimiento y sincronizaciones desde el punto de vista operativo y la producción nuestra concretamente comienza el lunes 18.

Cómo fue el proceso

La semana pasada, Georgalos y Mondelez anunciaron la firma de un acuerdo mediante el cual la empresa cordobesa adquiría la planta de producción de Mondelez en la localidad de Victoria, partido de San Fernando, provincia de Buenos Aires. Eso incluyó la adquisición, por parte de Georgalos, de su histórica marca Mantecol -de la cual se había desprendido en 2001-, y suma las reconocidas marcas de caramelos Palitos de la Selva, Lengüetazo y Jirafa, y los chicles Bazooka. La operación también prevé que, desde la planta transferida, se continuarán produciendo para Mondelez algunas líneas de chicles, caramelos y chocolates.

Según se aclaró, Georgalos mantendrá la continuidad laboral de todos los trabajadores que se desempeñan en la Planta Victoria.

“Mantecol es parte de nuestra identidad, es la marca fundacional de la compañía y volver a tenerla en nuestro portfolio es una alegría enorme”, comentó Guillermo Rimoldi, CEO de Georgalos. “Somos un grupo argentino con presencia en varios mercados de Latinoamérica. Hemos creado categorías de productos de las más reconocidas en el país. Hoy seguimos produciendo, generando empleo de calidad e invirtiendo en la Argentina”, finalizó.

“Tenemos una historia de más de 15 años de colaboración y confiamos en que este nuevo esquema fortalecerá a las marcas de ambas compañías y beneficiará a los consumidores”, señaló Martín Antola, presidente de Mondelez Internacional Cono Sur. “Nuestra compañía tiene un fuerte compromiso con el país, donde tenemos marcas líderes con más de 100 años de presencia en los hogares de los argentinos, sustentado en una continua inversión en marcas, infraestructura y en el desarrollo de nuestra gente. Nuestros planes se basan en enfocar el portafolio de la compañía para potenciar marcas estratégicas -tanto locales como globales- y acelerar el crecimiento en el país”, agregó el ejecutivo.

Más de 80 años creando dulzuras

Georgalos es una empresa argentina fundada en 1939 con más de 80 años de trayectoria que se dedica a la industria alimenticia, desarrollándose en el mercado de las golosinas, los chocolates y desde 2014 también cereales para desayuno, tras la adquisición de General Cereals. En 2021 sumó a su portfolio las marcas Toddy y Zucoa junto con la planta de producción de polvos de cacao ubicada en La Rioja.

Asimismo, cuenta con abastecimiento propio de maní y sus materiales de envases a través de Poligraf, su empresa de packaging radicada en Villa Mercedes, San Luis.

Elabora, distribuye y comercializa Flynn Paff, Nucrem, Namur, Full Maní, Tokke entre otras marcas. Posee una línea de chocolates Sin Azúcares Agregados, otra de Repostería y Turrones, Confituras y Panificados Navideños. Completan el porfolio las barras Flow Cereal y cereales para desayuno. Varias de sus líneas de producción son aptas para celíacos como postres de maní, todas sus variedades de caramelos, tabletas crocantes, garapiñadas, confites y chocolates.

El Grupo Georgalos, a partir de ahora, cuenta con 1.800 empleados, 7 plantas productivas (dos dedicadas al agronegocio con foco en maní, una de packaging y 4 de elaboración de alimentos distribuidas en La Rioja, Río Segundo, Luján y Victoria; y 3 centros de distribución.

1939: Fue el año de nacimiento de la empresa. Fundada por Miguel Georgalos, de origen griego. Su primer creación fue un postre de maní derivado del halvá. 20 años más tarde Inicia sus actividades agropecuarias, en el negocio del maní y expande su negocio marcario a chocolates, turrón oblea y caramelos.

De Grecia a Varsovia, y en barco a un destino desconocido: Argentina

Don Miguel Georgalos partió de Grecia rumbo a Varsovia en busca de un mejor destino a fines de la década del ’30 pero el impacto de la Segunda Guerra Mundial lo llevó rápidamente a cambiar de planes y decidió, como miles de europeos de entonces, a tomar un barco hacia un rumbo desconocido. Desconocido porque no sabían el destino final del viaje, pero tenían en claro que no quería estar más en medio de una guerra atroz. Y ese barco lo trajo a la Argentina, como podría haber ido a Brasil, a México, y la historia sería otra.

Pero con una receta bajo el brazo, don Miguel bajó en el puerto y un coterráneo que conoció lo alojó un tiempo. Sólo contaba con aquella receta, capacidad de trabajo y muchas ganas de emprender en una tierra de oportunidades. Aquella fórmula que traía era la del halvá, un postre muy extendido en las comunidades árabes, pero que le planteó un desafío importante porque era a base de sésamo, escaso en Argentina. Y entonces sacó a relucir su impronta y echó mano al maní para terminar desarrollando la receta del clásico argentino: el mantecol. Ese es el punto de partida de la empresa, la piedra fundacional, y por eso la relevancia de que aquella vieja receta desarrollada por aquel inmigrante emprendedor ahora vuelva a manos de la familia.