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Di Bella: "Ante la crisis, la respuesta no es parar, sino animarse a reconvertirse"

El director de Bio4, Germán Di Bella, contó cómo fue la decisión de producir alcohol para la industria farmacéutica. Además, habló de los protocolos que vienen implementando durante la cuarentena para prevenir los contagios de Covid-19 y del rol del Estado.

En medio de la pandemia, Bio4 apuntó a la producción de alcohol de “buen gusto”, tal como se conoce al utilizado en la industria farmacéutica, con una inversión de 400.000 dólares. Tras una crisis en la venta de los combustibles, que repercutió directamente en la entrega de etanol, la planta riocuartense se abrió una nueva oportunidad.

Desde mediados de mayo, la empresa está produciendo 50 m3 de alcohol por día. Se estima que esos 50.000 litros servirían para envasar unas 300.000 botellitas de alcohol (proceso que no realizan aquí). Tan es así que hace unas semanas están partiendo camiones hacia Buenos Aires, Mendoza y el norte argentino con el insumo requerido por las industrias que lo fraccionan.

En el país hay dos plantas que producen alcohol para las industrias farmacéuticas y Bio4, que tenía una mínima participación en este mercado, se animó a dar un salto por la alta demanda que generó la pandemia por la Covid-19.

“Lo único que hicimos fue aumentarles la oferta a los que ya tienen ese alcohol de buen gusto, como le decimos, ahora hay más oferta que antes no tenían”, señaló Germán Di Bella, director de Bio4.

-¿Cuál fue el quiebre que impulsó a tomar esta decisión?

-Siempre tuvimos una demanda muy chiquita de farmacopea para el alcohol en gel, pero nos ocurrió que empezó a haber cada vez más, hasta que nos dimos cuenta de que era enorme, que el alcohol había desaparecido en el país.

Lo que sucedió hace un año y medio atrás es que habíamos empezado a ampliar la planta, hacerla más eficiente y producir más litros de etanol para combustible, con ingeniería india que contratamos. Teníamos tres columnas de destilación, que es donde se separa el alcohol de calidad, e hicimos tres más para duplicar la capacidad. Nos quedaba modificar tecnológicamente la molienda y la preparación del mosto para que fermente. Llegamos a hacer una parte de todo lo que hay que hacer y nunca lo usamos porque, si no podíamos vender el alcohol combustible que ya teníamos, para qué hacer más. Entonces, lo que decidimos fue utilizar una de las tres nuevas columnas de destilación para hacer este nuevo alcohol. El proceso para obtener el alcohol de buen gusto es similar al realizado para sacar el de combustible, sólo que se realiza una doble destilación.

Bio 4, reconvertirse en tiempos de pandemia - Parte 1

-¿Quién sugirió la idea al directorio de empezar a producirlo?

-La verdad es que fue un empleado, Marcelo Bordolini, que, cuando empezamos a hablar de por qué nosotros no podíamos hacer el alcohol que faltaba en las farmacias, él dijo que sí se podría hacer en una columna de destilación y se puso al hombro el proyecto. Obviamente es ingeniero químico, entiende de eso, pero nosotros queríamos hacerlo en estas tres que ya teniamos funcionando y él dijo: “No, vayamos a la de al lado con pocos caños, con poco movimiento, con una inversión de lo más chica podemos hacerlo” y fue lo que hizo. En el directorio dijimos: “Vayamos a un mercado que no conocemos, no entendemos, pero tenemos que llegar”.

En Córdoba la empresa Porta lo hace en una planta similar a la de Bio4 y otra en Buenos Aires.

-¿Cómo continúa el proceso, desde el alcohol que producen acá en Río Cuarto hasta verlo envasado?

-El que hoy producimos se envasa directamente; en cambio, el alcohol en gel lleva un espesante y lleva glicerina, es decir que se diluye en un 30%. De un litro, sólo el 70% te queda de alcohol, el resto es glicerina y otras cosas para que te lo puedas poner en las manos.

-¿Qué capacidad instalada se utiliza para la producción del alcohol etílico?

-Un 20%. Es decir que de los 270 m3 diarios que podemos producir de alcohol combustible, el 20% puede ser alcohol farmacopea. Hablamos de unos 50m3.

-¿En términos de facturación qué implica?

-Es casi el doble de margen. En el combustible nos queda poco margen, a la raya; esto aumenta mucho ese margen, casi dos pesos o tres pesos por litro.

-O sea que es menor la cantidad que producen pero mejor el rendimiento...

-Es mejor el rendimiento y lo podés vender más caro; obviamente que a nosotros nos mueve más el volumen de los 220.000 litros, a qué precio lo vendemos, que ese en particular, pero era una manera de sostenernos. No estamos buscando hacer un gran negocio con el farmacopea, sino poder sostener la producción, los empleados y todo lo que hemos hecho hasta ahora.

-Una manera de que no queden las máquinas ociosas, porque si se frena no arranca más...

-Claro. Para la industria es mucho más caro estar parado que andando. Siempre.

Tengo que resaltar que en 20 días hicimos algo que normalmente te hubiese llevado mes y medio, dos meses. Se hicieron 96 horas extras; los chicos estuvieron casi 24 horas trabajando, conectados con la parte de ingeniería, que era hindú. Pero, al no poder viajar, entonces era todo con conexión por internet, hablándose en inglés las 24 horas durante la puesta en marcha. Por eso, es ahí cuando si te preguntan si van a echar gente o cesantear gente, hasta último momento defendemos a los trabajadores y no para hacernos ver bien, sino porque es precisamente por los mismos trabajadores que en 20 días pudimos poner una torre de destilación en marcha: porque pusiste tiempo, los capacitaste, conocen la empresa, están camiseteados, eso tiene un valor enorme. Entonces no es que voy a elegir cesantear al 50% del personal. No es tan fácil encontrar a alguien para la industria, que esté dispuesto las 24 horas, los 365 días del año, gente motivada, que quiera a la empresa.

Teletrabajo y resguardo

-Hablar de protocolos de higiene y seguridad no es novedad para una industria. Sin embargo, ¿qué medidas tomaron para amoldarse a la emergencia sanitaria?

-Una semana antes de que el Presidente hablara y declarara la cuarentena nosotros ya habíamos enviado casi el 50% de la gente a su casa. Pusimos reemplazos, como en el partido de fútbol, los suplentes estaban en la casa y eran tan responsables ellos como los que venían a la planta. La primera medida que tomamos fue esa.

Luego, como acá comemos, dispusimos distanciamiento, horarios más limitados para almorzar (no más de 20 minutos) que no se sienten más de 6 en una mesa, no hablar de frente, uso de barbijos. Vale decir que cuando tenés tres personas de higiene y seguridad, como tenemos nosotros, que están atentos a un montón de cosas, y la gente ya tiene un ejercicio del uso de guantes, casco, de elementos de protección, fue fácil seguir tomando medidas por sobre eso. Ya había protocolos antes, esto fue sumar un barbijo, una máscara, aumentar la limpieza y mantenernos alejados. Había dos mujeres embarazadas, que se fueron a la casa, gente grande, con algún riesgo, gente asmática y todos siguen trabajando hoy desde su casa.

Bio 4, reconvertirse en tiempos de pandemia - Parte 2

-¿Cómo les va con el teletrabajo?

-Para una industria es complicado desde el punto de vista operativo, desde el punto de vista administrativo es más facil. En muchos aspectos nos aceleró y nos trajo el mundo que ya se estaba dando en muchos lados, pero nos dio un cachetazo de la realidad del mundo hoy virtual, que uno lo va dejando de lado.

Sin dudas esta situación va a llevar a que haya nuevos tipos de jefes y nuevos empleados. Cuando vas a tu casa a trabajar, requiere más autogestión que cuando venís acá. En tu casa depende mucho de vos y de mí, cómo te hago seguimiento remoto para motivarte, para que te sientas conectada, pare que no digas: "Capaz que están pasando cosas en la empresa y yo no estoy". Igualmente, creo que siempre el contacto cara a cara va a ser mejor. Ahora, si bien seguimos rotando y no todos vienen todos los días, muchos quedaron sobrecargados de trabajo. Todos hemos trabajado mucho más en la pandemia para producir mucho menos.

-¿Qué van a aprender las industrias de toda esta nueva forma de trabajar que están atravesando?

-Yo creo que en el caso de nosotros, o de la industria en general, ante la crisis, la respuesta no es parar, sino reconvertirse. La reconversión es casi clave; si bien no es algo que nos salve el negocio, porque nosotros no vendemos 270m3 de este alcohol (sanitizante), pero que el directorio haya decidido en menos de una semana una transformación, haber invertido 400.000 dólares en plena pandemia, cuando todo el mundo decía: “Más vale guardás la plata para cuando no la tengas”, fue una gran apuesta. Nosotros decidimos invertir y creo que hay que tener esa flexibilidad: arriesgarse a invertir y ver si hay mercado que pueda abastecer con este nuevo alcohol. Ahí te das cuenta de que tenés que reconvertirte y no quedarte parado, o pensando nada más que en la pandemia, porque es un disparate.

Es como les digo a los comercios de acá: no hay que quedarse en que no se puede vender, esa no es la solución. “La gente no está acostumbrada a WhatsApp, al horario de corrido”, dicen. Pero esa misma gente estaba comprado por Mercado Libre, entonces hay que hacer que compren a los locales de acá.

-Como empresario industrial, viendo lo que está sucediendo, ¿qué rol tiene que cumplir el Estado para apoyar a las industrias?

-El rol del Estado es clave. Porque al Estado le va a salir mucho más caro sostener nuestros empleados que a nosotros, seguramente. Entonces, si vos me decís ¿cuál es la función del Estado? Hacer que el empresario sostenga sí o sí a sus empleados, no hacerse cargo de ellos. A la gente que está acostumbrada a levantarse para ir a trabajar no la motivás mandándola a la casa y pagándole el sueldo, es una parte, y lo podés aguantar un mes, pero después al estado le va a salir mucho más caro todo eso.