Oscar Giunta: “La música es amor”
El notable baterista mendocino repasa su carrera y adelanta el concierto de hoy en el Leonardo Favio.
Esta noche a las 21hs. en el C.C. Leonardo Favio y en el inicio de la temporada 2018 del ciclo de Conciertos de Música Popular Alternativa “Matices” se presenta el destacado baterista mendocino Oscar Giunta junto a Hernán Jacinto (piano) y Arturo Puertas (contrabajo). Anticipada $220. En Puerta $250.
En diálogo con PUNTAL, Giunta repasa su carrera y adelanta el concierto de hoy.
-Empezaste a tocar desde muy chiquito. ¿En qué momento te hizo el clic por la música?
-Mi casa natal de San José, Guaymallén, Mendoza, era uno de los lugares más increíbles que uno se pueda imaginar. Era una suerte de "Gran Peña" musical, sin serlo pretendidamente. Mis viejos eran muy jóvenes al momento en que yo nací y la casa era un hervidero de música y músicos de la más variada colección de géneros. También caían regularmente mis dos abuelos (músicos y cantor de tangos, ambos) junto a sus músicos y estaban mis abuelas y sus familias, donde había toda una cosa muy amplia y profunda también, mas relacionada con el folclore. Mis viejos también tenían un collage muy amplio de músicas en las que se movían habitualmente: rock, funk, jazz, música clásica, tango y lo que por entonces se llamaba frecuentemente "Música Internacional".
Creo que soy un hijo musical de toda esa situación, en donde todo fluía musicalmente y no había ningún tipo de pruritos ni preconceptos respecto a ninguna rama de la música. Todo era música y todo se vivía con alegría, y al mismo tiempo con mística y profundidad. Mis hermanas (ambas cantantes) también han recibido todo eso, y hoy mis hijos, sobrinos y primos llevan consigo ese legado también.
-¿Por qué elegiste la batería?
-Entre tanta música que circulaba por casa, hubo un quinteto de jazz donde tocaban mis viejos. Era el quinteto de un trompetista mendocino llamado Horacio Rosas, y en ese grupo tocaba un baterista tremendo de Mendoza (que lamentablemente ya no está entre nosotros) llamado Jorge Iturgay, el Mono Iturgay. El Mono tenía una batería montada en el living de mi casa, fija, para los ensayos. No me olvido más de aquella situación en donde el mundo se detenía y el tiempo se congelaba, y yo me quedaba absorto y oyendo lo que el tipo tocaba y hacía. Me recuerdo a mí con poco más de 1 año de vida, sentado en un sofá y siendo testigo de todo aquello. Fue el Mono Iturgay quien no mucho tiempo después me regalo un par de baquetas de él, y recuerdo ese momento con una sensación tan fuerte, que para mí fue como si me hubieran entregado el sable luminoso de "Star Wars" o algo similar. Fue algo sagrado, y de algún modo sentí como si me hubieran encomendado una misión sagrada o algo por el estilo. Creo que este gran baterista y amigo de mis viejos fue una gran inspiración y supongo que me debe haber regalado sus baquetas por el hecho de haberme visto tan interesado y enganchado con la batería y con todo lo que él hacía.
Hasta ese momento, yo solo tocaba con unas ollas o en los almohadones del sillón. Poquito tiempo después, otro amigo de mis viejos, también músico (le decían "Pelusa" y hoy vive en Italia) , me regaló una batería completa, pero en tamaño "mini" y eso fue tremendo para mi también!.
Creo que el amor por algo, si es genuino como en todos los niños, siempre abre paso a todo y va más allá de cualquier vaivén de la vida. La música es amor, y el amor siempre puede más que todo.
-Tanto en lo musical como en lo personal. ¿En qué influyó para vos nacer en una familia de músicos?
-Nací en una familia llena de amor, y la música siempre formó parte de eso, más allá de las dificultades y de los avatares. Creo que el amor y el apoyo es fundamental, más allá de compartir una misma vocación, oficio o pasión. He visto incluso gente muy cercana dedicada a la música, cuyas familias tenían otras vocaciones profesionales, pero siempre apoyaban a sus hijos en sus elecciones respecto al arte. En esos casos la cosa funciona de maravillas también. El amor y el apoyo lo es todo. En mi familia, la música es una cuestión sagrada de manera intrínseca. Es una devoción inconmensurable de la que nadie habla, pero que siempre sabemos que esta ahí. Es de algún modo, como si fuera nuestro "único Dios posible".
La música en mi familia es una vocación que venimos desarrollando por generaciones y generaciones desde antes de la edad media hasta nuestros días y la tratamos con el respeto y la dedicación de un orfebre. La música es una de las vocaciones y modos de vida más nobles a los que un ser humano puede aspirar, y cuando es tratada en serio. Para mí es un gran honor y una responsabilidad hermosa el hecho de ser músico. Una gran vocación, pasión, trabajo y modo de ganarse la vida.
-¿Qué posibilidades te da el jazz que otras músicas no?
-Hay todo un marketing barato respecto al "Jazz, la música de la libertad" y todo eso, o como que el jazz es una música que requiere mucha "responsabilidad y compromiso a la hora de tocar y de crear", "el jazz te permite explorar tu instrumento al máximo" o "vos con el jazz podes tener algo propio que decir” y bla bla bla. Lo cierto es que no conozco ningún verdadero músico o artista de cualquier género musical, que no sienta todo eso al tocar.
Oigo a Raúl Barboza o al Chango Spasiuk tocando musical del litoral, y ahí están ellos, en su plenitud musical y artística, con una voz propia y todo un mundo musical creado. Lo mismo puedo decir de Troilo, Yupanqui , Charly Garcia, Spinetta, The Who, Los Beatles, Stevie Wonder, Chabuca Granda, Mercedes Sosa, y por supuesto, tambien todos los verdaderos grandes músicos de jazz. El jazz no da ninguna posibilidad de nada, si vos no crees en lo que estás haciendo, desde el alma y desde lo más profundo de tu corazón.
Vuelvo al punto: La diferencia de todo está en el amor con que hagas las cosas. El amor tampoco es pajaritos de colores ni pseudo filosofía hindú - new age.
-Se dice que has tocado con todos y que todos quieren tocar con vos. Imagino lo enriquecedor que serán esas experiencias…
-Es un reconocimiento muy grande y por el cual me siento profundamente agradecido con la vida. Yo soy un "bicho de escenario" desde niño, así que si ese "mimo" de parte del ámbito musical representa el hecho de seguir teniendo la bendición de estar sobre un escenario sentado detrás de mi batería, eso para mí es supremo.
-Has girado por el mundo. ¿Alguna anécdota por contar?
-He estado girando por todo América Latina, Usa y Europa con mi proyecto solista o con otras propuestas. Siempre es un honor inmenso poder llevar la música que se genera en esta parte del mundo hacia otras latitudes. He encontrado siempre corazones abiertos y receptivos y me he traído siempre toneladas de gratitud y afecto.
-Volvés a tu Mendoza natal cada vez que podés. ¿Es tu lugar en el mundo?
-Dicen que uno siempre vuelve a los lugares donde fue feliz. Y en Mendoza, yo he sido feliz y lo sigo siendo cada vez que voy.
-¿Cómo ves, en general, a la música argentina?
-La música en cualquier parte del mundo siempre goza de buena vida, simplemente por el hecho artístico en sí y por la conexión genuina que resulta entre los artistas verdaderos y la gente en torno a la música, al ritual espiritual sagrado de hacer música.
El negocio de la música es otra cosa y es algo mucho más turbio, en donde intervienen factores que son antagónicos con todo lo que antes mencioné.
Música y músicos increíbles siempre hay en cualquier parte del mundo y la Argentina no es la excepción respecto a esto.
El tema es que los medios de alta llegada masiva solo invierten tiempo, dinero y pautas publicitarias en cosas que se venden como música, pero que son en realidad un conglomerado de intereses creados a través de pautas publicitarias, contraprestaciones de favores y servicios, y otros ítems similares.
El día que el público en general se de cuenta de cuanta música increíble hay viviendo alrededor de ellos y decidan poner su corazón y atención en ella en lugar de estar tan pendientes del Spotify , Youtube, la televisión y las cosas que les intentan vender y que consumen sin saber por qué, va a ser un día de fiesta en el mundo.
-¿Cómo surgió la idea de armar el Oscar Giunta Supertrio! y cómo es la comunión musical con Hernán Jacinto y Arturo Puertas?
-Yo toco con ellos porque me hacen feliz cuando tocamos. En eso baso mi elección. En cuanto nos reunimos por primera vez, supe que siempre sería una fiesta y eso es lo que creo que se logra trasladar al espectáculo y al escenario. Vendría a ser como aquella novia que te gustaba mucho, pero no sabías bien por qué, pero te encantaba. Es simple. Hagamos la música que hagamos con mi trio, siempre será felicidad pura.
-Y ¿qué podés adelantar del concierto en Río Cuarto?
-El Oscar Giunta Supertrio! está lejos de ser un trio de jazz en el sentido más convencional del título. No es música complaciente, ni es música para observar desde la erudición. Es hecho artístico, no exento de energía al más puro estilo del rock and roll, pero también con lirismo, profundidad y sobre todo fiesta y alegría!.
Andrés Natali
En diálogo con PUNTAL, Giunta repasa su carrera y adelanta el concierto de hoy.
-Empezaste a tocar desde muy chiquito. ¿En qué momento te hizo el clic por la música?
-Mi casa natal de San José, Guaymallén, Mendoza, era uno de los lugares más increíbles que uno se pueda imaginar. Era una suerte de "Gran Peña" musical, sin serlo pretendidamente. Mis viejos eran muy jóvenes al momento en que yo nací y la casa era un hervidero de música y músicos de la más variada colección de géneros. También caían regularmente mis dos abuelos (músicos y cantor de tangos, ambos) junto a sus músicos y estaban mis abuelas y sus familias, donde había toda una cosa muy amplia y profunda también, mas relacionada con el folclore. Mis viejos también tenían un collage muy amplio de músicas en las que se movían habitualmente: rock, funk, jazz, música clásica, tango y lo que por entonces se llamaba frecuentemente "Música Internacional".
Creo que soy un hijo musical de toda esa situación, en donde todo fluía musicalmente y no había ningún tipo de pruritos ni preconceptos respecto a ninguna rama de la música. Todo era música y todo se vivía con alegría, y al mismo tiempo con mística y profundidad. Mis hermanas (ambas cantantes) también han recibido todo eso, y hoy mis hijos, sobrinos y primos llevan consigo ese legado también.
-¿Por qué elegiste la batería?
-Entre tanta música que circulaba por casa, hubo un quinteto de jazz donde tocaban mis viejos. Era el quinteto de un trompetista mendocino llamado Horacio Rosas, y en ese grupo tocaba un baterista tremendo de Mendoza (que lamentablemente ya no está entre nosotros) llamado Jorge Iturgay, el Mono Iturgay. El Mono tenía una batería montada en el living de mi casa, fija, para los ensayos. No me olvido más de aquella situación en donde el mundo se detenía y el tiempo se congelaba, y yo me quedaba absorto y oyendo lo que el tipo tocaba y hacía. Me recuerdo a mí con poco más de 1 año de vida, sentado en un sofá y siendo testigo de todo aquello. Fue el Mono Iturgay quien no mucho tiempo después me regalo un par de baquetas de él, y recuerdo ese momento con una sensación tan fuerte, que para mí fue como si me hubieran entregado el sable luminoso de "Star Wars" o algo similar. Fue algo sagrado, y de algún modo sentí como si me hubieran encomendado una misión sagrada o algo por el estilo. Creo que este gran baterista y amigo de mis viejos fue una gran inspiración y supongo que me debe haber regalado sus baquetas por el hecho de haberme visto tan interesado y enganchado con la batería y con todo lo que él hacía.
Hasta ese momento, yo solo tocaba con unas ollas o en los almohadones del sillón. Poquito tiempo después, otro amigo de mis viejos, también músico (le decían "Pelusa" y hoy vive en Italia) , me regaló una batería completa, pero en tamaño "mini" y eso fue tremendo para mi también!.
Creo que el amor por algo, si es genuino como en todos los niños, siempre abre paso a todo y va más allá de cualquier vaivén de la vida. La música es amor, y el amor siempre puede más que todo.
-Tanto en lo musical como en lo personal. ¿En qué influyó para vos nacer en una familia de músicos?
-Nací en una familia llena de amor, y la música siempre formó parte de eso, más allá de las dificultades y de los avatares. Creo que el amor y el apoyo es fundamental, más allá de compartir una misma vocación, oficio o pasión. He visto incluso gente muy cercana dedicada a la música, cuyas familias tenían otras vocaciones profesionales, pero siempre apoyaban a sus hijos en sus elecciones respecto al arte. En esos casos la cosa funciona de maravillas también. El amor y el apoyo lo es todo. En mi familia, la música es una cuestión sagrada de manera intrínseca. Es una devoción inconmensurable de la que nadie habla, pero que siempre sabemos que esta ahí. Es de algún modo, como si fuera nuestro "único Dios posible".
La música en mi familia es una vocación que venimos desarrollando por generaciones y generaciones desde antes de la edad media hasta nuestros días y la tratamos con el respeto y la dedicación de un orfebre. La música es una de las vocaciones y modos de vida más nobles a los que un ser humano puede aspirar, y cuando es tratada en serio. Para mí es un gran honor y una responsabilidad hermosa el hecho de ser músico. Una gran vocación, pasión, trabajo y modo de ganarse la vida.
-Hay todo un marketing barato respecto al "Jazz, la música de la libertad" y todo eso, o como que el jazz es una música que requiere mucha "responsabilidad y compromiso a la hora de tocar y de crear", "el jazz te permite explorar tu instrumento al máximo" o "vos con el jazz podes tener algo propio que decir” y bla bla bla. Lo cierto es que no conozco ningún verdadero músico o artista de cualquier género musical, que no sienta todo eso al tocar.
Oigo a Raúl Barboza o al Chango Spasiuk tocando musical del litoral, y ahí están ellos, en su plenitud musical y artística, con una voz propia y todo un mundo musical creado. Lo mismo puedo decir de Troilo, Yupanqui , Charly Garcia, Spinetta, The Who, Los Beatles, Stevie Wonder, Chabuca Granda, Mercedes Sosa, y por supuesto, tambien todos los verdaderos grandes músicos de jazz. El jazz no da ninguna posibilidad de nada, si vos no crees en lo que estás haciendo, desde el alma y desde lo más profundo de tu corazón.
Vuelvo al punto: La diferencia de todo está en el amor con que hagas las cosas. El amor tampoco es pajaritos de colores ni pseudo filosofía hindú - new age.
-Se dice que has tocado con todos y que todos quieren tocar con vos. Imagino lo enriquecedor que serán esas experiencias…
-Es un reconocimiento muy grande y por el cual me siento profundamente agradecido con la vida. Yo soy un "bicho de escenario" desde niño, así que si ese "mimo" de parte del ámbito musical representa el hecho de seguir teniendo la bendición de estar sobre un escenario sentado detrás de mi batería, eso para mí es supremo.
-Has girado por el mundo. ¿Alguna anécdota por contar?
-He estado girando por todo América Latina, Usa y Europa con mi proyecto solista o con otras propuestas. Siempre es un honor inmenso poder llevar la música que se genera en esta parte del mundo hacia otras latitudes. He encontrado siempre corazones abiertos y receptivos y me he traído siempre toneladas de gratitud y afecto.
-Volvés a tu Mendoza natal cada vez que podés. ¿Es tu lugar en el mundo?
-Dicen que uno siempre vuelve a los lugares donde fue feliz. Y en Mendoza, yo he sido feliz y lo sigo siendo cada vez que voy.
-¿Cómo ves, en general, a la música argentina?
-La música en cualquier parte del mundo siempre goza de buena vida, simplemente por el hecho artístico en sí y por la conexión genuina que resulta entre los artistas verdaderos y la gente en torno a la música, al ritual espiritual sagrado de hacer música.
El negocio de la música es otra cosa y es algo mucho más turbio, en donde intervienen factores que son antagónicos con todo lo que antes mencioné.
Música y músicos increíbles siempre hay en cualquier parte del mundo y la Argentina no es la excepción respecto a esto.
El tema es que los medios de alta llegada masiva solo invierten tiempo, dinero y pautas publicitarias en cosas que se venden como música, pero que son en realidad un conglomerado de intereses creados a través de pautas publicitarias, contraprestaciones de favores y servicios, y otros ítems similares.
El día que el público en general se de cuenta de cuanta música increíble hay viviendo alrededor de ellos y decidan poner su corazón y atención en ella en lugar de estar tan pendientes del Spotify , Youtube, la televisión y las cosas que les intentan vender y que consumen sin saber por qué, va a ser un día de fiesta en el mundo.
-¿Cómo surgió la idea de armar el Oscar Giunta Supertrio! y cómo es la comunión musical con Hernán Jacinto y Arturo Puertas?
-Yo toco con ellos porque me hacen feliz cuando tocamos. En eso baso mi elección. En cuanto nos reunimos por primera vez, supe que siempre sería una fiesta y eso es lo que creo que se logra trasladar al espectáculo y al escenario. Vendría a ser como aquella novia que te gustaba mucho, pero no sabías bien por qué, pero te encantaba. Es simple. Hagamos la música que hagamos con mi trio, siempre será felicidad pura.
-Y ¿qué podés adelantar del concierto en Río Cuarto?
-El Oscar Giunta Supertrio! está lejos de ser un trio de jazz en el sentido más convencional del título. No es música complaciente, ni es música para observar desde la erudición. Es hecho artístico, no exento de energía al más puro estilo del rock and roll, pero también con lirismo, profundidad y sobre todo fiesta y alegría!.
Andrés Natali