"Las cuentas universitarias no van a afectar el déficit fiscal; eso es una mentira"
El rector de la Universidad Nacional de La Pampa y vicepresidente del CIN dijo que “se atenta contra la educación del futuro”
El rector de la Universidad Nacional de La Pampa y vicepresidente del CIN, Oscar Alpa, cuestionó severamente el desfinanciamiento del sistema universitario aplicado por el Gobierno nacional y advirtió por las consecuencias y el extenso tiempo que requerirá recuperar las pérdidas actuales.
“La presentación del presupuesto que elaboró el CIN contiene una serie de planteos históricos como la relación entre salarios y gastos de funcionamiento que actualmente ronda el 90% y 10% respectivamente, y se busca llevarlo a un 80 y 20 o a un 85 y 15 por lo menos. Eso permitiría realizar obras, mantenimiento y otro tipo de gastos que naturalmente requieren las universidades. Porque hoy estamos cumpliendo básicamente una tarea de recibir el dinero y pagar los sueldos”, dijo Alpa en diálogo con Puntal.
Y agregó: “El otro gran número que suma a la diferencia entre lo pedido por los rectores y lo planteado por el Gobierno es que la Ley de Financiamiento Universitario actualiza los valores de acuerdo a la inflación del último año que no se hizo; y que quedó detenida en noviembre del año pasado. Al perderse entonces el 50% de la actualización de salarios tanto docentes como no docentes, se explica la diferencia. Porque si al valor actual que se destina a sueldos lo actualizamos al 50% y hacemos además un 85% y 15% se refleja completamente la distancia entre las cifras planteadas”, argumentó.
¿Los gastos de funcionamiento se recompusieron?
Como dijimos a principios de año hay 5 puntos que seguimos sosteniendo como planteos desde comienzo de año, uno de los cuales es el de los gastos de funcionamiento que está bastante recompuesto, por lo menos para 2024. Por otro lado, hoy los sueldos docentes y no docentes están retrasados respecto a la inflación y con cualquier otro índice que se pretenda comparar, incluso salarios. Ese es otro punto, al que se suman las becas, las obras de infraestructura -que quedaron muchas paradas a mitad de construcción- y lo que tiene que ver con Ciencia y Técnica. Hoy claramente lo que más preocupa, lo más urgente, es lo salarial.
Por lo que menciona, el presupuesto 2025 consolida el actual retraso salarial...
Sí, la respuesta corta es sí. Porque lo presentado es lo que nos mandan ahora en septiembre con algún aumento del 2% multiplicado por los 13 meses al contabilizar el aguinaldo. Prácticamente implica cero aumento o a lo sumo 3% o 4% por arriba de lo actual. Es más, en lo que queda del año parece que no habrá nada o muy poco. Para atrás nada y si tenemos en cuenta que el mismo presupuesto prevé un 18% de inflación, eso tampoco es tenido en cuenta.
¿Qué pasa con las universidades si el presupuesto prospera?
Si eso ocurre es responsabilidad del Congreso, no sólo del Ejecutivo que lo manda. Además, nos critican sobre el manejo de los fondos, que no estamos auditados; algo totalmente falso porque debemos ser la institución más auditada del país. Incluso acabamos de firmar un convenio con la Auditoría General de la Nación por más que ya tiene la obligación de auditarnos; sumemos la Sigen; los informes obligatorios a la SPU; el envío de todos los números del año, más el sistema democrático puro de las universidades donde cualquier consejero pide información. Esa intención de hacernos sospechosos no tiene una finalidad de orden financiero porque las cuentas universitarias no van a afectar el déficit fiscal. Eso no es cierto y lo demostró la oficina de Presupuesto del Congreso.
¿Y entonces?
La pregunta es qué se persigue, porque lo que se destruye en 3 o 4 meses cuesta décadas en recuperarse. Tenemos investigadores que se están yendo a Brasil. Los docentes van a buscar otras opciones laborales. Eso está pasando. Y la verdad que tenemos el mejor sistema a nivel mundial en cuanto a eficiencia y calidad. Si lo comparamos con España, donde hay aranceles, tenemos similar población y hasta el año pasado, un porcentaje del PBI similar para las universidades. Y allá hay 1,5 millón de estudiantes y acá hay más de 2,5 millones. Y vemos a menudo que los egresados van a cualquier lugar del mundo a trabajar. Entonces nos preocupa qué hay detrás de todo esto. Mientras, se destruye para generaciones futuras la posibilidad de una educación universitaria. A su vez, eso atenta contra las inversiones en el país.