Cierre de exportaciones: secuelas en la cadena ganadera cordobesa
Ernesto Monchietti es productor ganadero de la zona de Río Cuarto y además agregó valor con un centro de inseminación artificial y desarrolla genética Angus con su cabaña en el campo familiar. Es, además, el vicepresidente de la Sociedad Rural de Río Cuarto y asegura que las medidas de cierre de las exportaciones de carne aplicadas por el Gobierno van en la dirección equivocada y “sólo van a traer una menor producción, lo que en algún momento se va a convertir en un problema de precios porque la oferta será insuficiente”, remarca.
Monchietti cree que la incertidumbre generada por la clausura parcial de exportaciones de carne vacuna va a hacer revisar los planes de muchos ganaderos que, hasta hace algunos meses, imaginaban seguir apostando para el crecimiento de la actividad. Pero además marcó que más allá del daño que la medida traerá aparejado, hay un sentido de la oportunidad muy cuestionable: “Hasta el momento en que se toma es malo. El ganadero tiene dos formas de generar dinero: con la venta del ternero y con la de la vaca rechazo. Si en este momento en que se hacen los tactos, con situación crítica del pasto y cuando hay que vender esa vaca, se caen los mercados como ocurrió ahora es muy inoportuno. Cuando uno tiene un rodeo de vacas en el Norte o en el Oeste de la Argentina, por ejemplo, era una oportunidad para hacer frente a los fletes, deudas, compras de materiales e insumos o afrontar gastos en general. Hoy eso no está. Y son animales que no se comen en el mercado interno. En esas condiciones es que estamos. Y la ganadería no es una producción en las que entrar y salir es simple”, destacó el vicepresidente primero de la Rural riocuartense.
Para el productor, “la previsibilidad para la ganadería es todo. No es una actividad que uno pueda cambiar de un momento a otro, exige el largo plazo”.
Por eso Monchietti insiste en que la medida de cerrar las exportaciones sólo va a generar dificultades a la cadena y a los productores en particular, y ningún beneficio a los consumidores.
Como se recordará, el Gobierno argumentó que era necesario asegurar el abastecimiento de la “mesa de los argentinos” y a precios razonables. Para el vicepresidente ruralista, es posible que en los dos objetivos se vaya en sentido contrario.
“Tengamos en cuenta que de afuera nos vienen a comprar el lomo que acá no se consume, porque tenemos la suerte que nos gusta el asado, entonces aprovechemos a venderlo”, y agregó: “Por eso uno se pregunta para qué se hace esto. Porque el beneficio a la gente no se ve. La hacienda en pie bajó 30 o 40 pesos pero en la carnicería eso no se nota”, advirtió el productor.
“Lo difícil de la ganadería es lograr un ternero. Tenemos 60% de destete, un porcentaje estancado desde hace décadas y que no mejoramos. Hay que tener en cuenta que la ganadería se corrió a campos más duros y entonces se supone que se hizo más eficiente para sostener ese porcentaje. Y no hay que insistir en ser todos iguales. Nosotros en materia de consumo de carne, comemos cosas que el mundo no come y viceversa. Y esa diferencia nos permite complementar una cosa con la otra”, explicó Monchietti a Tranquera Abierta.
¿Cuál sería entonces el camino para alcanzar los objetivos que plantea el Gobierno y que parecen razonables?
El camino correcto es mejorar productivamente. Si producimos más y mejor, el mercado sólo va a regular eso y vamos a abastecer sin dificultades tanto al mercado interno como al externo. Pero no podemos cerrar mercados y perder la posibilidad de colocar animales que no comemos en el país. Si en cambio logramos que nuestro productor sea genuino, trabaje bien, tenga mucha hacienda engordando, lógicamente va a bajar el precio. Siempre teniendo en cuenta el contexto de inflación que tenemos desde hace muchos años y varios gobiernos.
¿Esta medida no va a bajar los precios para el consumidor entonces?
Si vamos a castigar a la ganadería por la inflación, qué hacemos con el resto de los bienes y servicios. Porque la luz, el combustible, todo sigue subiendo.
Monchietti ambién deja un margen de crítica puertas adentro de las organizaciones rurales nacionales a la hora de negociar y discutir con el Gobierno este tipo de medidas. Para el productor ganadero, “salir de los ámbitos de discusión no es una buena idea. Iría a cada reunión y en todo caso marcaría las cosas malas que se pretenden hacer y buscaría corregirlas. Pero sentado en la mesa debatiendo. Ante todo el diálogo porque nadie tiene la verdad absoluta”.
¿Qué va a pasar si esta medida del Gobierno no se revisa en el corto plazo?
Vamos a un camino de menos producción y olvidémonos que haya actores nuevos trabajando en la cadena. Y eso nos lleva a un momento en el que el mercado ajustará los precios para arriba. En paralelo, los que somos testarudos y sigamos con la actividad, llevaremos las vacas a zonas cada vez más marginales por si esto algún día cambia. Sin dudas se va a resentir la producción. Y con todo esto no priorizamos una cuestión sectorial solamente, sino que estamos advirtiendo que es peor para el conjunto de la sociedad. Porque en definitiva lo que más nos interesa es un enfoque de conjunto, como sociedad, y esto no va a ser bueno ni va a generar los beneficios que se prometieron, por el contrario va a provocar más dificultades, como ya empezó a verse.
Las ventas externas de carne caerían hasta 35%
De acuerdo a un informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el decreto que restringe las ventas externas generará un gran impacto sobre los volúmenes exportados, de entre un 30% y un 35%. Este impacto podría ser menor sobre el valor de las exportaciones ya que sería lógico esperar una prioridad de las empresas en el uso del cupo disponible para aquellas operaciones de mayor valor unitario.
Además, ante las restricciones del nuevo decreto del Gobierno Nacional, debe consignarse la imposibilidad de integrar el negocio exportador con la totalidad de los cortes de la res, ya que cerca de un 25% del peso canal se encuentra vedado para la exportación.
Por ejemplo, cortes como la cuadrada forman parte de la integración habitual del negocio de 14 o 18 cortes con destino Chile, mientras que la paleta es pieza clave del conjunto de cortes del Chuck and Blade, que encuentra en el mercado de Israel uno de sus destinos más rentables.
En el bimestre julio–agosto de 2020, la faena en establecimientos habilitados para alguno de los principales destinos de exportación se ubicó alrededor de 460 mil cabezas al mes. El impacto de las restricciones a las exportaciones de algunos cortes de la res más el límite del 50% del volumen promedio certificado tendrá un impacto negativo sobre el nivel de actividad de la industria frigorífica con inserción exportadora. Posiblemente su nivel de actividad se reduzca en alrededor de 100 mil cabezas mensuales durante los próximos dos meses en los cuales se encontrará vigente el esquema de restricciones. De no ser compensado por un mayor nivel de actividad de la industria orientada al abasto del mercado interno, podrían producirse unas 25 mil toneladas equivalente carcasa menos al mes, durante los próximos dos meses, con relación a los meses de julio y agosto de 2020. En julio y agosto de 2021 se dejarán de percibir divisas por una cifra cercana a los 100 millones de dólares mensuales.
Por su parte, la Fundación Mediterránea remarcó que durante abril y mayo la industria frigorífica enfrenta una marcada reducción en el nivel de faena: -11,2% en relación igual bimestre de 2020.
En una mirada regional, considerando la faena acumulada para 2021, se observa una desmejora significativa de la actividad para la industria frigorífica ubicada en el interior del país: Córdoba, Cuyo, Santa Fe. Durante 2020 se perdieron 560 mil vacas vientre (-2,4%), lo que se tradujo en un factor alcista de la hacienda.