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Cuánto pesará la economía en las elecciones

Por el persistente proceso inflacionario, los ingresos de la mayoría de la población perdieron terreno en 5 de los últimos 6 años. A su vez, la economía recuperará terreno y hay sectores que mejoran, pero eso aún no se siente en la calle. El empleo, sin mejoras

El Gobierno sacó de gira al ministro de Economía Martín Guzmán en las últimas dos semanas y en el marco de la campaña electoral que tendrá este domingo el primer mojón con las Primarias.

Estuvo en Mendoza, en Tucumán, y el miércoles llegó a Córdoba, donde tuvo una cena con empresarios. Si un analista ajeno a la realidad nacional observa ese dato no tendría dudas en especular con que la economía muestra un buen momento y que la figura de Guzmán es una de las centrales e indiscutidas de la gestión. Sin embargo eso está lejos de ser una realidad.

Los ingresos de la enorme mayoría vienen perdiendo desde 2018. Pero también habían caído en 2016. Y lo volverán a hacer en este 2021.

La economía no pasa un buen momento, más allá de que hay sectores que muestran una recuperación en los últimos meses. Sin embargo eso tiene una traducción masiva en la calle. El argentino promedio sigue contando los días del almanaque para estirar sus ingresos e intentar cubrir el mes, mientras le da pelea a la suba permanente de costos: alimentos, servicios, prepagas, colegios, transporte, combustible, entre muchos otros. Claro que esas subas corresponden más a alguien que intenta seguir habitando la isla cada vez más pequeña de la clase media. La mitad de la población está sumida en la pobreza con el agravante de que quienes están en ese suelo pantanoso ven cómo la tierra firme se aleja cada vez más. Los pobres son cada vez más pobres en Argentina y ese es otro dato que muestra una profundidad mayor del problema.

Eso tiene una explicación certera: los ingresos de la enorme mayoría de la población vienen perdiendo terreno desde 2018. Pero también habían caído en términos reales en 2016. Y lo volverán a hacer en este 2021. Por lo cual en 5 de los últimos 6 años hubo deterioro de los ingresos debido a que la inflación ganó la carrera.

El proceso de la suba de precios sigue sin encontrar una solución. El ajuste de los valores es una constante y encuentra en las góndolas de los supermercados y almacenes su cara más visible y preocupante porque el alza de alimentos pega con mayor contundencia en los sectores más vulnerables de la población, que son los que destinan la mayor porción de sus ingresos a ese fin. En los últimos 12 meses, el proceso inflacionario superó el 51%, más allá de que el Gobierno espera tener finalmente en agosto una cifra mensual por debajo del 3% después de 10 meses. El último dato por debajo de esa línea fue en septiembre de 2020, cuando registró un 2,8%. El dato se conocerá recién el martes de la semana próxima, después de las Paso.

Los precios de los granos, sumados a una cosecha que fue muy buena, permitió un flujo de 23.229 millones de dólares en los primeros ocho meses del año.

El otro dato enlazado a lo anterior es el del mercado laboral, claramente afectado por la crisis económica y pandémica que combinó la Argentina. El porcentaje de desocupación alcanzó los dos dígitos, en un contexto en el que al país le cuesta generar nuevo empleo desde hace 10 años. Allí hay parte de la expresión más aguda de la falta de crecimiento en la economía y de las frecuentes crisis que derrumban los intentos de recuperación. No hay generación de empleo sin crecimiento de la economía, que requiere siempre de inversiones genuinas alentadas por las buenas expectativas. Todo eso se encuentra hoy -y desde hace varios años- en terreno deficitario.

Naturalmente que la pandemia generó, desde marzo del año pasado, un condicionante mucho mayor sobre una economía en problemas. Sin embargo, en el primer semestre del año el Gobierno tuvo una excelente noticia: el ingreso de dólares fue casi el doble de lo que podía llegar a imaginar meses atrás. Allí colaboraron naturalmente el contexto internacional y la fuerte suba de precios de las commodities. Los granos alcanzaron niveles muy altos y en algún momento miraron de cerca los récords históricos de la década pasada. Esos precios, sumados a una cosecha que finalmente fue muy buena, permitió un flujo de 23.229 millones de dólares en los primeros ocho meses del año, la marca más alta desde que se tienen registros para la agroindustria. Pero además, el monto es 74% superior al del año pasado. Naturalmente que eso jugó muy favorablemente teniendo en cuenta el origen recurrente de las últimas crisis argentinas, basadas en la escasez de dólares.

Pero a pesar de eso, la relación del sector agropecuario con el Gobierno no pasa su mejor momento. Muy por el contrario, en la última semana, cuando en una resolución conjunta de los ministerios de Producción y Agricultura y Ganadería se decidió prorrogar por 60 días las restricciones a las exportaciones de carne, ese vínculo se tensó fuertemente. En Río Cuarto este fin de semana estuvo la Mesa de Enlace y dejó en claro que lanzará una batería de medidas de protesta ni bien pasen las Primarias del próximo domingo. La intención, explicaron, es que el Gobierno no los acuse de intentar influir con reclamos en las elecciones.

Ya venía de sostener un conflicto con el sector por el tema biocombustibles que finalmente en la visita del ministro Martín Guzmán a la provincia se prometió corregir algunos puntos críticos de la ley sancionada por el oficialismo en el Congreso y que dejaba la puerta abierta para que el bioetanol de maíz tuviera un recorte importante en su aporte a los combustibles fósiles. La normativa dejó la posibilidad de que el corte bajara del 6% al 3% y de ese modo las plantas productoras, especialmente instaladas en Córdoba, tuvieran que producir la mitad de lo que actualmente están despachando. En la visita de Guzmán se prometió corregir eso, lo que fue tomado positivamente por las empresas.

Más allá de este hecho puntual, la economía no parece ser el motivo central por el cual el Gobierno conseguirá votos este próximo domingo. Sin embargo, funcionarios y candidatos del oficialismo salieron decididamente a militar una recuperación económica con datos focalizados en la industria, otro sector con el que parece que la tensión va en alza. El 2 de septiembre se celebró el Día de la Industria y la UIA realizó su habitual festejo, al que suelen asistir funcionarios de primera línea y hasta el Presidente. Esta vez, Alberto Fernández decidió ir a Puerto Tirol, Chaco, lejos del conurbano donde estuvo la primera plana de los empresarios industriales.Pero además, ningún ministro pasó cerca de la fábrica de cerámicos donde se concentraron los industriales.

Pero el Gobierno sí ha resuelto poner una esperanza de mejora por delante con dos caras: reactivación y vacunas.

Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal