El mercado laboral a la espera de la vacuna y la reactivación
Al ritmo de las vacunas, la economía intenta espiar el horizonte. Pero el escenario está lejos de despejarse por ahora, y la incertidumbre aún se mantiene alta. Con ese componente, cualquier intento de recomponer los niveles de actividad a los prepandemia y, para el caso argentino, mejorarlos, será por ahora una meta inalcanzable.
Si bien el remedio parece cada vez más cercano, porque las primeras dosis comienzan a aplicarse en el primer mundo, la llegada masiva a la Argentina es aún una incógnita, especialmente, de aquellas desarrolladas en Gran Bretaña o los Estados Unidos, que ya inocularon a los primeros pacientes. El Gobierno ratificó ayer que la primera carga de la Sputnik V, de origen ruso, arribará horas antes de Navidad. Pero serán apenas 600 mil dosis, que alcanzarán para 300 mil personas. Será una gota en el desierto, desde el punto de vista epidemiológico; será un paso al frente, desde lo simbólico ante una población agotada ya tras 9 meses de transitar la cuarentena. Como todos los gobiernos del mundo, el éxito de la Casa Rosada pasa por tener la mayor cantidad de vacunas en el menor tiempo posible.
Ahí sí la actividad económica pasará a depender, más fuertemente, del Ministerio de Economía y de lo que el la política del Gobierno vaya resolviendo. Por ahora, eso está muy dominado por la agenda sanitaria.
Y si bien hay apuros en todo el mundo por dejar atrás este momento histórico de la humanidad, en Argentina siempre hay un plus, porque aquí la situación previa ya requería de soluciones de fondo para evitar que el deterioro económico continúe. Porque el país no crece desde hace una década y, en los últimos años, agudizó la pendiente. Claro que este 2020 será un récord fruto de la pandemia, que ejerció de acelerador de una tendencia negativa.
Río Cuarto no le escapa a la situación, con un sector comercial -el principal de su economía-, que lleva más de dos años y medio de caída en sus ventas, medida por unidades. Pero en los últimos meses, eso se combinó con un cierre de locales que se hizo notorio en el micro y macrocentro, aunque llegó a todos los rincones de la ciudad. Eso no terminó ahí, porque se sumó el impacto en el mercado laboral, con más riocuartenses desocupados, en un marco en el que la ciudad lleva muchos años sin tener buenas noticias de generación de empleo significativo en términos cuantitativos y cualitativos.
El Gobierno ratificó que la primera carga de la Sputnik V, de origen ruso, arribará horas antes de Navidad. Pero serán apenas 600 mil dosis, que alcanzarán para 300 mil personas. Será una gota en el desierto.
Algunos datos aportó el Indec esta semana, cuando dio a conocer su informe laboral. En Río Cuarto, la cantidad de ocupados en el tercer trimestre del año fue de 71 mil personas, el menor dato tomado en los últimos tres años, por ejemplo. Los niveles de desocupación que quedan este año son los mayores en mucho tiempo y duplican al promedio desde 2017, que fue el último año en el que el PBI nacional creció, pese las razones que lo permitieron. Una clara fue que el Gobierno de Macri pisó el dólar, por ser un año electoral y, luego, hilvanó una serie de desaguisados económicos que abrieron paso a la devaluación de 2018 y a una crisis que se extendería hasta el final de su mandato.
Más allá de eso, en Río Cuarto la cantidad de personas que no encontraban trabajo se ubicó entre 4 mil y 7 mil. No obstante, la mayoría de los informes trimestrales arrojó alrededor de 5 mil en ese tramo.
Si el corte se hace más cercano y se observa 2019 y 2020 se encontrará que para el tercer trimestre del año pasado, los desocupados en el Gran Río Cuarto eran apenas 4 mil, la menor cifra de todo el período. Luego, para diciembre del año pasado subía a 5 mil y, en el primer trimestre de este año, alcanzaba ya los 7 mil. Después, comenzaba la pandemia, y trepaba fuerte a 12 mil entre abril y junio, el peor momento por una parálisis fuerte de la actividad económica. Con la apertura de rubros en los meses siguientes, ese valor descendió hasta los 10 mil para julio, agosto y septiembre, que fue el dato entregado la semana pasada por Indec.
El mapa completo de Río Cuarto muestra que hay 71 mil empleados, que conviven con esos 10 mil desempleados sobre una población total, según la última Encuesta Permanente de Hogares, de 178 mil. Es decir, que el 39,8% de los habitantes tiene un trabajo.
Y la otra pata del diagnóstico es que el empleo perdido corresponde, casi en su totalidad, al sector asalariado privado. El último dato nacional que existe, del Ministerio de Trabajo de la Nación, muestra que entre septiembre de este año y el mismo mes de 2019 se perdieron 278,8 mil puestos en total, de los cuales 266 mil eran privados. Córdoba tuvo una caída del 3,8% en cantidad de trabajadores en ese mismo período, siendo una de las que más aportó para retroceso del mercado nacional.
De esta manera, buena parte de la tarea por delante será, primero, garantizar efectividad en la llegada y aplicación masiva de vacunas; luego, volcarse a generar las condiciones para reactivar fuerte al sector privado, y que vuelva a generar esos puestos de trabajo destruidos para mejorar, a su vez, la demanda con una población de mayores ingresos. Porque eso también es clave: los ingresos llevan tres años de deterioro, por su contundente derrota frente a la inflación. Otro obstáculo serio del Gobierno para un año que, además, será electoral.