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Gill: "La figura presidencial se verá valorada y saldrá fortalecida"

El secretario de Obras Públicas de la Nación indicó que el gobierno se sintió interpelado por el resultado de las urnas. "Hay que poner la agenda de la gente en el centro de la agenda de la gestión", manifestó el villamariense

“Estamos confiados en que el gobierno asumirá la agenda que resulta impostergable”. Martín Gill, secretario de Obras Públicas de la Nación y candidato a diputado por Córdoba, realizó un balance de la crítica semana que vivió el gobierno de Alberto Fernández después de la derrota electoral en las Paso.

Gill aseguró que el Ejecutivo nacional se abocará a resolver los problemas urgentes de la gente y agregó que la figura de Alberto Fernández saldrá más valorada y fortalecida de la crisis.

Mensaje Directo: Martín Gill - Crisis política, nuevo gabinete y jura de nuevos ministros

- Venimos de una semana muy intensa. El gobierno finalmente llegó a un acuerdo interno, resolvió la crisis política y hay un nuevo gabinete. ¿Qué expectativa tiene con respecto al nuevo equipo de gestión?

- Creo que el gobierno se ha sentido interpelado por el resultado de las urnas, lo planteó el Presidente esa noche. Más que enojarse por la situación lo que hay que hacer es, bajo la responsabilidad que nos cabe, poner la agenda de la gente en el centro de la agenda del gobierno y, en ese sentido, ir por aquellos objetivos que hicieron que en diciembre de 2019 los argentinos eligieran al gobierno de Alberto y Cristina para llevar adelante esta etapa institucional de la república. Y habrá que hacer lo que la pandemia nos impidió hacer en un contexto de emergencia, habrá que acelerar los procesos que ya estamos llevando adelante en materia de reactivación económica para que no sólo se perciba en las estadísticas de los números y de los mercados sino, fundamentalmente, en el bolsillo y la mesa de los argentinos. Y habrá que corregir aquellas cosas que no se hicieron bien o que pueden haber significado errores para que no se repitan y se subsanen. Para eso el Presidente ha considerado que tenía que llevar adelante un nuevo equipo de gestión y ha realizado modificaciones, que me parece nos van a marcar una nueva etapa, tanto a quienes continuamos, como es el caso del Ministerio de Obras Públicas, que tendremos que asumir los parámetros que el Presidente ha mostrado en esta instancia, como quienes llegan al gabinete, que claramente son hombres de marcada experiencia y solvencia. Desde la Jefatura de Gabinete con el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, hasta una persona que particularmente creo que es un gran acierto del Presidente incorporar, que es Julián Domínguez. Para quienes habitamos el corredor productivo de la Argentina, sabemos la importancia de poder instalar una agenda de diálogo madura, institucional, que nos permita al esquema productivo y al gobierno nacional ser partícipes de un mismo trayecto y un mismo recorrido en la Argentina que viene y, en ese sentido, Julián tiene la experiencia y la madera suficientes para llevar esta instancia hacia adelante. Así que, bueno, con mucha expectativa y confiados en que habiendo quedado atrás en gran medida la pandemia del coronavirus y también los indicadores de la pandemia económica, el gobierno asuma claramente la agenda que resulta impostergable.

- Es una agenda enormemente desafiante la que tiene el gobierno por delante. Ya lo era antes y ahora se suma la cuestión electoral y también política. ¿Cómo ve la coalición de gobierno? Muchos dicen que es un acuerdo precario el que se ha logrado con Cristina, que pueden quedar algunas heridas después de la semana tan compleja que vivió la coalición de gobierno y el país.

- Somos una coalición política en la que si un elemento no la identifica es la uniformidad. Existe unidad en la diversidad. La génesis del Frente de Todos fue la posibilidad de que articularan sectores que eran hasta antagónicos hasta muy poco tiempo atrás. Esa matriz se dio en el momento fundacional:unidad en la diversidad, no uniformidad. Frente al resultado electoral se produjeron las tensiones, las posiciones, posturas que más allá de considerarlas individualmente no deberían asombrar de una coalición plural. El justicialismo no está acostumbrado a ser un gobierno de coalición. Sí un gobierno de frentes electorales, pero no un gobierno de coalición, y este desafío y este aprendizaje nos tienen que servir para adelante. Yo, al contrario, creo que uno de los aprendizajes que tenemos que tomar es que la coalición debe mantener su espíritu fundacional:esto es, no sólo consolidar las partes que existen, sino también abrirse a nuevos actores que forman parte de esta disyuntiva sobre qué país se quiere:si volver hacia atrás, que el 40 por ciento de los argentinos de una u otra manera se pronunciaron, o el otro 60 por ciento de los argentinos, que votaron en un sentido diferente. Corrigiendo lo que hay que corregir, mejorando lo que hay que mejorar, asumiendo la agenda que es impostergable, debemos cumplir las expectativas de la mayoría que no quiere volver hacia atrás. Así que de todo se aprende. Fue una semana intensa, pero creo que hoy se da vuelta una página y hay que poner proa al norte, que no es sólo la elección de noviembre, que es importante pero que no nos puede hacer mover del gran desafío que tenemos los argentinos después de una pandemia económica tan larga y de una pandemia de coronavirus tan intensa. Tenemos que tomar la agenda de los argentinos en estos más de dos años y meses que al gobierno de Alberto Fernández le quedan para reconstruir la Argentina. Nuestra mirada no se puede agotar en una elección. Nuestra mirada se profundiza en la responsabilidad institucional que tenemos por mandato popular.

- ¿Tenemos un presidente más débil, como coinciden la mayoría de los análisis?

- No, creo que los análisis muchas veces responden a visiones sectorizadas. El Presidente logró escuchar, logró campear una situación que se planteó prima facie como compleja, logró efectuar modificaciones en el gabinete, ratificando rumbos estratégicos para el gobierno, como ha sido la política económica. La fortaleza o debilidad de un presidente se mide con la claridad de conceptos y poder mantener la unidad del espacio político. Por el contrario, creo que con el paso del tiempo la figura presidencial no sólo va a ser valorada en su real dimensión, sino que se verá fortalecida.

Marcos Jure. Redacción Puntal