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La pericia técnica de los funcionarios, una materia pendiente

Los incendios en Corrientes mostraron una inocultable demora en la reacción para combatirlos. Recién este fin de semana se vio un trabajo articulado a la altura de las necesidades, más de un mes después del inicio de la catástrofe ambiental

El nombre de Juan Cabandié suena fuerte en las redes sociales por las demoras que el ministro de Ambiente de la Nación mostró en su reacción frente a la dramática situación que vive Corrientes con los incendios y que en las últimas horas comenzó a tener finalmente un alivio gracias a la llegada de lluvias generalizadas sobre esa provincia del litoral, que además se extenderían durante los próximos días.

Las tormentas, sin embargo, parece que se quedarán más tiempo en torno a Cabandié, que primero se mantuvo ausente ante un hecho del que su cartera es claramente responsable para brindar respuestas y luego apareció repartiendo culpas y acusaciones sobre los productores que queman lotes de sus campos para limpiarlos de viejas pasturas y terminan generando los hechos que se vienen observando en las últimas semanas, dijo el funcionario nacional.

Una característica recurrente de algunos funcionarios es que cuando hay una dificultad en su área de incumbencia no dan detalles de lo que piensan hacer para solucionar el problema sino que se convierten en analistas de la situación, en comentaristas y en fiscales que buscan a los responsables de lo que ocurre.

El tema en cuestión lleva lógicamente al debate sobre la pericia técnica de los responsables de cada área de Gobierno. ¿Quien designa a los funcionarios lo hace teniendo en cuenta su amplio conocimiento sobre el área de la que van a ser responsables? ¿O lo hace con otros criterios?

Tomando el gobierno nacional, y haciendo la aclaración de que siempre las políticas son materia de debate más allá de quién las ejecute, pocos podrán discutir el conocimiento en la materia de su ministerio a Martín Guzmán. Lo mismo podrá decirse de Carla Vizzotti o de Elizabeth Victoria Gómez Alcorta, la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad. Pero claramente el caso de Cabandié es diferente. Incluso se podría plantear allí también el del canciller Santiago Cafiero, que dejó la Jefatura de Gabinete para hacerse cargo de ese ministerio clave en las relaciones exteriores y el comercio internacional.

Ocurre que la política muchas veces designa funcionarios con base en su pertenencia a determinados espacios políticos internos, en la búsqueda de equilibrios, más allá de la preparación minuciosa en el área en la que será el máximo responsable. El punto débil de esta estrategia es cuando surgen problemas de envergadura y las respuestas distan de ser las necesarias, como ocurrió ahora en Corrientes. Y es allí en donde los cuestionamientos comienzan por ese funcionario en particular, pero en breve se trasladan a la esfera completa del Gobierno hasta alcanzar a su máximo responsable. ¿Es sustentable políticamente entonces sostener un criterio de selección en el equipo de Gobierno que no responda a las capacidaddes específicas de los designados?

La demora en las acciones del Ministerio de Ambiente ante una catástrofe de la dimensión de Corrientes rápidamente lo puso al funcionario en el ojo de la tormenta. Pero luego llegaron las críticas al gobierno nacional y a la propia figura de Alberto Fernández. Ayer el Presidente dejó trascender que él en persona viene hablando periódicamente con el gobernador Gustavo Valdés, que para colmo de males es opositor a la Casa Rosada. Eso también sumó suspicacia a las demoras de Cabandié y habilitó a especulaciones políticas que terminaron sumando más ruido a lo que ya tenía todo el episodio de los incendios que arrasaron más de 700 mil hectáreas, muchas de ellas relevantes desde el punto de vista de lo ambiental y otras desde lo productivo.

El ministro de Ambiente incluso dijo la semana anterior que Valdés debía hacer como su par de Jujuy, Gerardo Morales, y formar una división contra incendios forestales en la provincia, una declaración que se leyó como un intento de abrir una grieta entre dos gobernadores radicales.

La aparición del Presidente en esos términos responde a la ausencia de Cabandié. Incluso ayer desembarcó también Julián Domínguez, el ministro de Agricultura de la Nación, para atenuar el malhumor y la desesperación de los productores que perdieron todo o buena parte de sus producciones. Ofreció líneas de crédito por 500 millones de pesos para los damnificados por los incendios.

Lo cierto es que Fernández hasta dejó trascender que estaba dispuesto a viajar a Corrientes si fuera necesario. Ayer ya habían llegado al lugar bomberos y militares de Brasil a colaborar, lo habían hecho de 13 provincias Argentinas, entre ellas Córdoba, una de las que tienen más experiencia en el combate de incendios, especialmente en la zona de sierras, y hasta 70 brigadistas de Bolivia habían confirmado que llegarían a sumarse al combate contra las llamas. Incluso el gobernador Valdés había pedido ayuda al nuevo embajador de los Estados Unidos en el país.

Todo eso también permitó contrastar la demora que mostró el gobierno central. Se multiplicaron dos caras: las imágenes de correntinos a los costados de las rutas agradeciendo la llegada de bomberos de otros lugares y las críticas a la Nación.

Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal