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"Las restricciones al dólar representan un corset severo para la actividad productiva"

Lo dijo Manuel Tagle, presidente de la Bolsa de Comercio de Córdoba. Manifestó que el Gobierno debería introducir un cambio de rumbo para generar confianza en el país.

Manuel Tagle, presidente de la Bolsa de Comercio de Córdoba, manifestó que las nuevas restricciones al dólar representan un corset muy severo para la actividad productiva.

Tagle, uno de los empresarios más importantes en el rubro automotor, reclamó que el gobierno de Alberto Fernández admita sus errores y cambie el rumbo.

- ¿Qué análisis hace de las medidas cambiarias a nivel provincial?

- Son muy preocupantes porque representan un corset muy severo para toda la actividad productiva. Por otro lado, son la consecuencia de los errores que se vienen cometiendo en la política económica, una política económica que está controlada por el sector público, por el Gobierno, pretendiendo manejar la evolución de las variables a gusto y paladar. A ellos les gustaría tener un dólar de tanto, una tasa de interés de tanto, ignoran lo que el mercado resuelve y eso no hace otra cosa que generar una gran desconfianza en todo el aparato productivo, los inversores y la sociedad. Esto que ha sucedido con la profundización del cepo cambiario es otra vuelta de tuerca que suele ser inevitable cuando el Gobierno entra en controles. Cada vez se necesitsan más controles para doblegar la volatilidad de las variables. Esta es una etapa más pero, indudablemente, estamos en un cercenamiento de las libertades económicas, pero también civiles, individuales. Porque no solamente no se pueden conseguir dólares para pagar importaciones, para cancelar deudas, para atesorar, que la sociedad merece poder atesorar en una moneda distinta a la argentina, sino que tampoco se pueden conseguir dólares para viajar. Todo esto es muy preocupante y genera un clima de desconfianza muy grande, y con desconfianza no hay forma de recuperar el país con visión de futuro. La economía sigue paralizada, muchas empresas se quieren ir del país. Creo que el Gobierno debe recapacitar y cambiar el rumbo. Y el rumbo es hacia la libertad, el respeto a las instituciones, un Estado adecuado en su dimensión para no ser un peso para el sector productivo con los impuestos. Hay reformas estructurales que hay que realizar. Todo deberá iniciarse con prudencia pero con firmeza porque, si no, el país no tiene futuro.

- Se habla continuamente de la pospandemia. ¿Estas medidas van en contra de la posibilidad de recuperación económica una vez que el coronavirus dé un respiro?

- Seguro, porque desalientan y desmonetizan al sector empresario, al sector inversor, al sector productivo en general; eso hace que se invierta menos en el país, en las empresas, genera falta de empleo, dificultades de mejorar el bienestar de la sociedad en su conjunto. La única forma de resolver estos problemas es con una política que respete otros principios, otros valores, vinculados a la libertad, al mercado, a la integración al mundo. Principios que son incuestionables hoy en día en el mundo. Los principios que estamos siguiendo hoy, acá en Argentina, son los que siguieron Cuba y Venezuela y ya sabemos cómo termina. Entonces, estamos todos muy preocupados. El Gobierno podría haber tomado estas medidas y haber dicho ‘estamos completamente en desacuerdo, son de emergencia, las tomamos por una semanas pero vamos a revertirlas lo antes posible’, pero no lo dicen. Aparentemente entonces vamos hacia ese camino.

- En el sector automotor, ¿puede tener algún impacto especial en la venta de autos?

- Y... seguro. Las fábricas no están pudiendo conseguir dólares para pagar las importaciones de autos ni de partes, con lo cual se está restringiendo el abastecimiento de autos importados y eso hace que se restrinja la oferta de autos en el mercado. Ya estamos con problemas para abastecer los autos importados del Mercosur y eso significa que el consumidor termina pagando precios más elevados ante una restricción de la oferta y, sobre todo, con una brecha cambiaria que tiene un dólar blue muy alto con respecto al dólar oficial, que es el valor sobre el cual están fijados los precios de los autos. Eso estimula la demanda pero la demanda no puede ser satisfecha en un mercado donde hay contracción de la oferta, indudablemente. Así que el consumidor, la sociedad, se perjudican con estas políticas contrarias a la libertad y al libre mercado. Esto es lo que el Gobierno no entiende, lo que el populismo no entiende. Espero que no sea deliberado esto sino por desconocimiento. Si es por desconocimiento puede ser revertido.

- ¿Qué debería hacer el Gobierno en un contexto económico tan complejo?

- Es muy claro. El Gobierno tendría que reconocer sus errores. Usted dirá que soy un ingenuo o un utópico, más con la vicepresidenta que tiene hoy el país. De todos modos, el Presidente tuvo declaraciones muy contrarias a lo que está haciendo en este momento hace varios años. Si el Gonierno tomara decisiones vinculadas a la libertad de los mercados, a la apertura al mundo, a integrarse a los mercados financieros internacionales con seriedad, si se hacen reformas en el Estado gadualmente pero con cierta firmeza para que el aparato productivo empiece a tener un menor peso fiscal, cambiaría el ánimo en el país y se produciría una explosión de confianza que empezaría a revertir este círculo vicioso de decadencia en el que estamos. A esto lo tiene que ver el Gobierno y asumir con autocrítica y criterio patriótico, si no el país va a ir en una dirección muy preocupante.