Opinión | Gobierno

¿Sumará nuevos momentos incómodos el Gobierno con la visita del Papa?

El terreno económico, que era su fuerte, ya no le brinda buenas noticias al Presidente. Bullrich sigue mostrando contrastes. A Trump, Netanyahu y Bolsonaro, ahora se sumó Peña en Paraguay

¿Sumará nuevos momentos incómodos el Gobierno con la visita del Papa?

El presidente Milei y la senadora Patricia Bullrich fueron adversarios en las urnas y luego aliados en el balotaje.

 

El clima financiero de campaña se adelantó un año y, al igual que en 2025, el primer tramo de la primavera trajo tormentas sobre la economía nacional. En aquel momento fue en la previa de las elecciones en la provincia de Buenos Aires y luego, cuando el gobernador Axel Kicillof celebró un triunfo sobre las fuerzas libertarias. Eso descolocó al gobierno y alertó a los mercados, que se encargaron de trasladar a los principales indicadores su sensibilidad. Pero aquel era un año electoral. Este no.

De todos modos se acumularon una serie de dudas sobre la Casa Rosada, algunas de tinte político y otras, económico; con un riesgo país que volvió a los títulos de los diarios al escalar hasta los 939 puntos básicos.

Respecto a lo primero, claramente alguna diferencia interna comenzó a percibirse, especialmente con la jefa del bloque en el Senado, Patricia Bullrich, que cada tanto deja un espacio para el contraste. Desde aquella sutil definición de que en 2027 “el proyecto” debe ser reelegido, Bullrich se muestra lista para continuar el proceso si por alguna razón Javier Milei no lo hace. Expuso sus diferencias en temas sensibles como discapacidad, pero también a la hora de reconocer el triunfo de Lula en Brasil: “La gente decide en las urnas y su voluntad se respeta. Ese es el principio fundamental de toda democracia”, excribió en su cuenta de X. Pero también lo hizo en las últimas horas con una defensa de la libertad de prensa frente a los continuos ataques que el presidente viene realizando contra periodistas. Bullrich destacó que “defender la libertad es defender fundamentalmente a quienes nos cuestionan”. Y antes, también lo había hecho respecto al programa económico, pidiendo que el orden macroeconómico debe traducirse en mejora para la gente. Eso, que parece una obviedad, desde hace un tiempo que no lo es. Todo Gobierno debe perseguir la mejora en las condiciones de la población; en este caso, considerando también un difícil punto de partida, con un desorden generalizado y múltiples frentes abiertos. Sin embargo, a medida que el Gobierno fue logrando mejoras en ese sentido y el tiempo corrió, las demandas comenzaron a mutar. Hoy la inflación, que aún no se eliminó ni llevó a los niveles prometidos, ya no es la principal preocupación en la sociedad, sino que afloran dificutades relacionadas al poder adquisitivo y el empleo.

Lo cierto es que las diferencias que muestra Bullrich no parecen causas de las nuevas dificultades, sino reacciones ante el nuevo escenario que ofrece no sólo ya problemas de reactivación económica, sino también ruido en las variables financieras. Y entonces hay una retroalimentación: la falta de reactivación en amplios sectores de la economía y el deterioro del poder adquisitivo incrementa el malhumor, que condiciona el respaldo hacia el oficialismo. Y a medida que Milei pierde apoyo y crecen las dudas sobre el resultado de 2027, los mercados empiezan a actuar en consecuencia, aumentando las tensiones. El Gobierno necesita romper ese círculo en breve. Aun cuando electoralmente enfrente sigue existiendo un archipiélago de figuras inconexas. Pero en política, esas islas que pueden parecer con pocas coincidencias tienden a imantarse cuando el oficialismo emana turbulencias.

El economista Fernando Marull, analizando la evolución de los últimos días destacó que “los bonos descuentan que Milei no reelige en 2027. Descuentan 45% de chance de reelección; cuando en julio descontaban reelección con 90% de chance”, explicó.

Tampoco ayudaron las noticias del exterior que se sucedieron en las últimas semanas: el fallido viaje del Presidente a España con poco para contar; las derrotas de Trump y Natanyahu; la victoria épica de Lula y la vertiginosa caída de Santiago Peña en Paraguay con escándalo de corrupción incluido mostraron un frente impensado meses atrás, cuando Milei se presentaba como un rockstar por el mundo.

Tal vez la llegada hoy del Papa León XIV pueda ser la excepción a ese contexto internacional; aunque promete también agitar alguna polémica, especialmente después de sus discursos en Uruguay. El Papa hizo especial hincapié en la necesidad de poner a las personas en el centro de las políticas, atender las necesidades de los más vulnerables, avanzó de manera valiente sobre los problemas de salud mental y en especial en las crecientes tasas de suicidio. Pidió construir más comunidad y cercanía, un factor clave que incluso los especialistas en suidicio alientan: la soledad es un factor determinante para alentar la expansión de un flagelo preocupante. El presidente uruguayo Yamandú Orsi celebró esas definiciones. Habrá que ver de este lado del Río de la Plata si se repiten y qué reacciones políticas encuentran.

Una vez finalizada la visita del Papa, la semana dejará el dato de inflación de octubre, que las primeras estimaciones lo ubican levemente por debajo del 2%. No es un mal dato, pero el Gobierno necesita acelerar la baja mientras apuntala la reactivación de la actividad y la mejora de los bolsillos. No son pocos los que aseguran que son objetivos contrapuestos que desafían la política monetaria.