Río Cuarto | golpe

Cómo vivió la ciudad el golpe del 30: a 90 años de la primera dictadura

Rebeca Camaño Semprini, doctora en Historia, se refirió a los motivos que desencadenaron la interrupción de la democracia y habló sobre el contexto de Río Cuarto. La gestión del Municipio quedó a cargo de un interventor.
 Archivo Histórico Municipal

El 6 de septiembre de 1930 se inició el primer golpe de Estado en la Argentina. Hace 90 años, el general José Félix Uriburu encabezó la interrupción de la segunda presidencia constitucional de Hipólito Yrigoyen. En ese marco, Rebeca Camaño Semprini, doctora en Historia (docente de la Universidad Nacional de Córdoba e investigadora de Conicet), se refirió a las implicancias del suceso y a cómo se vivió en Río Cuarto, donde el Municipio fue intervenido y su intendente, Vicente Mójica, desplazado (en su lugar fue nombrado el ingeniero Manuel Pizarro).

-¿Qué significó para el país el golpe de 1930?

-Aunque para amplios sectores la salida del poder de Yrigoyen se presentaba como la única alternativa para solucionar la crisis política en la que estaba sumido su gobierno (que había comenzado en 1928), retomando lo dicho por Amadeo Sabattini en aquellos días, podemos afirmar que el golpe de Estado de 1930 significó el inicio de la subversión institucional en la Argentina. El contexto internacional estaba marcado por la revisión del sistema democrático y la proclamación de gobiernos fuertes y de dictaduras sin control.

-Fue el primero de seis golpes (años 30, 43, 55, 62, 66 y 76) que hubo en la Argentina, aunque la mayoría de las personas tiene más en cuenta el de 1976, que fue el más sangriento de todos…

-Efectivamente, el golpe de 1976 fue el más cruento de los golpes de Estado en la Argentina, dado que desembocó en el terrorismo de Estado. Es importante tener en cuenta la existencia de un hilo conductor entre los sucesivos golpes que atravesaron el siglo XX argentino. Desde el primero, en 1930, hubo una escalada en la violencia política. Los gobiernos militares surgidos de los golpes del 30 y del 43 tuvieron prácticas represivas y de control social. En 1955 se bombardeó la Plaza de Mayo cuando estaba llena de civiles para derrocar al peronismo. Y, un año después, la autodenominada Revolución Libertadora no dudó en fusilar a militares y civiles rebeldes que intentaron deponerla, en un hecho sin precedentes para la época. Posteriormente, el golpe de Estado del 66 significó la prohibición de la política, la represión del descontento, la instauración de la tortura como una práctica sistemática y el inicio de la desaparición de personas. Casi sobre el final de esa dictadura, en Trelew (Chubut) tuvo lugar el fusilamiento de 16 prisioneros que habían intentado fugarse de la cárcel, un acto de violencia estatal absoluto. Finalmente, en 1976 se instauró una política sistemática de desaparición de personas que alcanzó a integrantes de las organizaciones armadas y a todo tipo de disidentes.

-¿Cómo era Río Cuarto en 1930?

-Hacia 1930 la ciudad de Río Cuarto contaba con unos 40 mil habitantes, con un marcado predominio de los sectores profesionales, comerciantes, productores e industriales por sobre los dependientes. Dentro de estos últimos, había una preponderancia de los empleados del sector terciario. La ciudad, cabecera del departamento, estaba fuertemente vinculada a la actividad agropecuaria. De esta manera, se vio muy afectada por la crisis internacional desencadenada por la caída de la bolsa de Nueva York. En Argentina, ese hecho se tradujo en la caída de los precios agrícolas, la retracción de la demanda de productos de exportación, la disminución del flujo de los capitales extranjeros y la alteración de los términos de intercambio, poniendo en jaque al modelo agroexportador y dando inicio a un período caracterizado por una mayor importancia de los mercados internos y la sustitución de importaciones.

-¿Cómo repercutió ese escenario en la ciudad?

-Las repercusiones en la ciudad fueron tanto por los problemas generados a raíz de la depreciación económica como por los problemas coyunturales, dados por la pérdida casi total de la cosecha y por la creciente mortalidad de los animales por falta de forraje. Eso creó un clima de gran malestar en toda la región circundante a la ciudad y provocó que varias cerealeras abandonaran sus negocios en Río Cuarto. Muchos trabajadores desocupados llegaron a la ciudad. También se daba una baja en los salarios de los empleados públicos y un retraso en el cobro de los sueldos. Toda esta crisis económica y social estuvo acompañada, al igual que en el resto del país, por una crisis política que culminó con el golpe de Estado contra Yrigoyen.

-¿En la ciudad también se creía que la salida de Yrigoyen era la solución a la crisis?

-Sí, amplios sectores coincidían en que esa era la única alternativa. El diario Justicia, que era vocero del radicalismo, desde principios de 1930 venía denunciando reiteradamente la compleja situación y hacía hincapié en que el partido radical atravesaba una crisis de valores. Hubo momentos en los que, sin nombrarlo, criticaba el personalismo de Yrigoyen y consideraba que ejercía una política errática. Tiempo después del golpe, el mismo diario se refería a Uriburu como un digno militar encargado de ponerles un coto a los despilfarros que llevaban al país a la banca rota.

“Estas posturas plasmadas en el diario se pueden atribuir a que, por entonces, en el radicalismo departamental había un predominio de los sectores ideológicamente más tradicionales (que después fueron desplazados por el sabattinismo). Esto también permite explicar que, a diferencia de lo ocurrido en la ciudad de Córdoba, en donde el radicalismo organizó una manifestación por las calles céntricas vivando a Yrigoyen, en Río Cuarto no hubo expresiones partidarias de rechazo al golpe de Estado. Por el contrario, el diario Justicia sentenciaba respecto al recambio de autoridades municipales que confiar la administración al Ejército nacional era garantía de buen gobierno y de positivos beneficios para los intereses de la población”, agregó Camaño Semprini, quien también integra la Junta Municipal de Historia.

Más adelante, la docente precisó que en Río Cuarto no se dieron muestras explícitas de apoyo al golpe de Estado del 30, aunque tiempo después, cuando vino el interventor federal provincial, Carlos Ibarguren, fue recibido con mucho beneplácito por la ciudadanía. De hecho, según las crónicas periodísticas, miles de personas se congregaron en la estación de trenes y sus alrededores para ovacionarlo.

Abstención

“El predominio de los sectores tradicionales dentro del radicalismo departamental sirve para explicar la tenue participación de sus representantes en numerosos conatos revolucionarios que atravesaron el primer lustro de los años 30 y comprender la tibieza con la que sus militantes locales abrazaron la táctica abstencionista, situación que quedó evidenciada en los comicios municipales realizados el 27 de diciembre de 1931, que llevaron a Carlos Vismara a la intendencia, con el apoyo del radicalismo”, concluyó Camaño Semprini.