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Golpiza policial: Colautti ya estaba en capilla por pegarle a un cadete

Uno de los agentes acusados de vejaciones por fracturarle la mandíbula a un hombre en la Departamental está cerca de ir a juicio por el mismo delito en una causa en la que la víctima es un adolescente menor de edad

Pese a estar imputado desde 2019 por vejaciones contra un adolescente, Colautti seguía desempeñándose en la fuerza.

 

Martín Ezequiel Colautti, uno de los dos policías de la Provincia que acaba de ser acusado de vejaciones por haberle propinado una golpiza a un hombre demorado en la Departamental de la calle Belgrano al 50, ya había sido imputado por el mismo delito en 2019, en los tribunales de Río Cuarto.

Ese año, la Fiscalía de Instrucción de Segundo Turno le aplicó la figura de vejaciones y elevó la causa a juicio, por haberle pegado a un cadete en la vía pública, frente a la mirada atónita de numerosos testigos, entre los que se contaban los padres del chico agredido.

Bajo sospecha

Colautti es uno de los cuatro agentes que la semana pasada fue separado de la fuerza por el Tribunal de Conducta Policial, hasta que se esclarezca qué pasó la madrugada del domingo 17 de enero en la alcaidía. Allí, una de las personas demoradas -el plomero Carlos Galíndez, de la localidad de Pilar de Río Segundo- acabó con el rostro desfigurado, a raíz de los puntapiés y las trompadas que recibió.

Su esposa Jorgelina lo denunció en una fiscalía de Córdoba y el caso recayó en la fiscalía de turno en Río Cuarto, a cargo de Fernando Moine.

El lunes, Moine decidió imputar por vejaciones al cabo Colautti y al sargento Jorge David Sanabria, quienes serían los autores materiales de la golpiza que le provocó fractura de mandíbula a Galíndez.

En el mismo acto, acusó a la sargento Daiana Rojo de haberlos encubierto y de no haber hecho nada para impedir semejante atropello.

Ahora, Puntal, tras indagar entre fuentes judiciales calificadas, pudo corroborar que uno de los policías, comprometido por la golpiza en la alcaidía, ya se encontraba en capilla por otro hecho de violencia en el ejercicio de sus funciones.

El 28 de diciembre de 2020, en una de las últimas resoluciones de la jueza de Control y Garantías Luciana Alba antes del comienzo de la feria judicial, se ratificó que Martín Ezequiel Colautti debe ser enviado a un juicio penal por el delito de vejaciones.

Sin papeles

Aquella mancha en la foja de servicios de Colautti se originó la noche del 16 de octubre de 2019.

En esa oportunidad, Emiliano V., un chico que cursaba el último año de la secundaria, acabó en una comisaría esposado y con el rostro ensangrentado, después de haber atravesado un semáforo en rojo, en la Avenida Marcelo T. de Alvear al 400.

Emiliano, por entonces menor de edad, había empezado a hacer changas en una cadetería para pagarse el traje de su egreso escolar. Con ese fin, le había pedido prestada la motocicleta a su madre.

De la documentación judicial a la que tuvo acceso este diario surge que, la noche en que fue sorprendido por un patrullero luego de cruzar la esquina en rojo, el chico tampoco llevaba los papeles del vehículo.

En esas circunstancias fue detenido, esposado y golpeado por dos agentes de la Policía.

Así lo narró el cadete, cuando declaró el episodio en la Justicia. Dijo que iba “cadeteando” por Marcelo T. de Alvear y, al llegar al semáforo de la esquina con Isabel la Católica, controló que no viniera nadie y pasó el semáforo en rojo, con su motocicleta Honda CB1 125.

Frenó en el local “Rey pizza” -en el lugar donde paran los cadetes-, momento en que lo llamó la Policía.

“Me preguntaron si tenía los papeles de la moto, y les dije que no, que llamaba a mi mamá para que me los trajera. Pero me dijeron que no importaba, porque me la iban a hacer quitar con Edecom”.

Alcanzó a llamar a su madre desde el interior de la pizzería y cuando salió vio que los mismos policías que lo habían interceptado lo estaban esperando.

Minutos después, llegaría la agresión.

“No sé con qué se golpeó”

Los uniformados le hicieron sacar la caja conservadora de la moto y, con la tensión en aumento, Emiliano volvió a llamar a sus padres para preguntarles cuánto les faltaba para llegar al lugar.

Emiliano alcanzó a ver que llegaban en su camioneta, cuando uno de los polícias lo apartó de manera brusca de la moto, lo apoyó en el móvil y lo esposó en la mano izquierda.

Agregó que luego lo tiraron al piso y uno de los policías le colocó la rodilla en el pecho y con la mano le presionaba la cabeza contra el asfalto, lo que le dificultaba la respiración.

Cuando el fiscal le preguntó al joven si conocía el nombre de ese uniformado, dijo que no, pero seguramente podría reconocerlo si volviera a verlo.

A quien sí pudo identificar con su nombre fue a Martín Colautti, el cabo que ahora volvió a quedar comprometido por su proceder violento.

El cadete relató que cuando intentaban subirlo al patrullero él se resistió, entonces Colautti comenzó a pegarle puñetazos en las costillas y con sus borceguíes le pateó los tobillos.

Agregó que el mismo cabo le aplicó un puñetazo en el rostro, que lo hizo sangrar de la nariz y de la boca.

Esa noche, el cadete fue enviado a la comisaría de Banda Norte. El jefe de guardia que lo recibió preguntó qué le había pasado en la cara, a lo que uno de los agentes habría respondido: “no sé con qué se golpeó”, mientras el chico le decía que le había pegado la policía. Por último, dijo que le hicieron lavar la cara y, a partir de ese momento, lo trataron bien. “No recibí ningún otro golpe”, aclaró.

A raíz de este hecho, Colautti y su compañero de patrullaje terminaron imputados por vejaciones y podrían ir al banquillo este año.

Esta semana, el cabo de 37 años volvió a ser acusado con la misma figura penal, por la salvaje golpiza en plena alcaidía.

“Agradecé que sos menor, si no te pego una balaceada”

El joven que fue golpeado la noche del 16 de octubre de 2019 dijo que hubo varios testigos, entre ellos, sus padres y dos compañeros de la cadetería donde trabajaba.

El testimonio de estas personas fue importante para que la fiscalía decidiera enviar a juicio por vejaciones a los dos policías que lo detuvieron.

En su declaración, el adolescente contó que cuando ya lo habían subido al patrullero para llevarlo a la comisaría de Banda Norte, el cabo Colautti le hizo una última advertencia: “agredecé que sos menor, si no te pego una balaceada”, le habría dicho.

Por el temor que le produjo este violento episodio, el joven dejó de trabajar en la cadetería.