La madre de la presunta víctima llegó al Palacio de Justicia acusada de promoción de la prostitución de menores, agravada por el vínculo. En tanto que sus tres hijos varones fueron imputados por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo, aunque dos de ellos serían los que están más comprometidos en la causa.
En caso de que se los encuentre culpables, recibirían fuertes penas. “Teniendo en cuenta que el Artículo 58 del Código Penal establece que se tome el mínimo mayor de los delitos y la suma de los máximos de la escala podemos estar hablando de penas que pueden ir de los 8 hasta un máximo de 35 años de prisión”, comentó el fiscal de Cámara, Jorge Medina, días atrás.
De los primeros testimonios recolectados en la causa, podría inferirse que uno de los hermanos sentados en el banquillo habría tenido una responsabilidad menor en los abusos, pero es prematuro sacar conclusiones antes de que se reúnan todas las pruebas.
La casa del horror
Según la acusación que formulara el fiscal de Instrucción de Primer Turno, Luis Hidalgo, la madre acusada -cuyas iniciales son B.P.- habría obligado a su hija a prostituirse con hombres de avanzada edad, con el pretexto de que no había dinero en la casa.
Recalcó que lo hizo desde que la niña tenía apenas diez años de edad y, además, señaló que la mujer habría permitido que sus tres hijos varones abusaran sexualmente de su propia hermana en la casa en la que todos ellos convivían.
La gravedad de la acusación sorprendió incluso al fiscal Medina, habituado a recibir numerosas causas de abusos sexuales intrafamiliares.
“Este caso excede los parámetros habituales de los abusos intrafamiliares, normalmente estos abusos son perpetrados por uno de los integrantes contra otro miembro de la familia, menor de edad, pero esta acusación involucra a los tres hermanos que aparentemente abusaban de la víctima con la anuencia de la madre que, a su vez, prostituía a su hija y la entregaba a terceras personas para que satisfacieran sus deseos sexuales a cambio de dinero”, dijo el fiscal de Cámara.
Consultado sobre si la madre deberá responder también por los abusos que habrían cometido sus hijos, el fiscal aclaró que, por existir un vínculo de sangre entre los acusados, no puede caberle a ella la figura de encubrimiento.
“Lo que sucede es que entre madres e hijos no existe el encubrimiento, es decir, hay una excusa absolutoria. Lo que sí tenemos en contra de ella es la promoción de la prostitución de menores”, aclaró Medina.
El juicio a esta familia de las 400 Viviendas arrancó el 6 de febrero pasado en la Cámara Segunda del Crimen, a cargo del juez Emilio Andruet y continuará la semana que viene con la recepción de nuevos testimonios.
En la próxima jornada se prevé que declaren tres mujeres cuyas hijas podrían haber sido abusadas sexualmente por uno de los tres hermanos acusados.
El fiscal Medina recordó que el episodio que causó conmoción en los Tribunales locales se dio en un ámbito de marginalidad, lo que hizo que tomara sus recaudos para evitar que la marcha del juicio fuera entorpecida.
“Son gente de un estrato social marginal y muchas veces nos ha pasado que de un día para el otro desaparecen, se ausentan de su domicilio y la causa no puede ser llevada adelante, por ese motivo es que pedí que todos ellos fueran detenidos para asegurar la normal realización del juicio”, concluyó.