"Lo que me impactó de Haití me sigue impactando, nada ha cambiado. Esta peor"
La ‘Madre Internet’ dio el visto bueno y permitió una conexión con Haití vía zoom a través de la cual desde Rostros & Rastros hablamos con Norma López. Sucede que en ese país el servicio de internet no suele funcionar en el horario de la entrevista, sin embargo la ventana se abrió y lo logramos.
Norma López, cordobesa, es kinesióloga, fisioterapeuta e Instructora Bobath (IBITA) una terapia de rehabilitación para pacientes con diferentes condiciones neurológicas. En 1997 comenzó a viajar a Haití como voluntaria en una organización llamada Nuestros Pequeños Hermanos y Hermanas. Desde entonces lo hizo cada año, se quedaba semanas, un mes, dos meses, hasta que finalmente en 2009 decide irse a vivir a ese país. Periódicamente viene a Argentina a capacitar profesionales. Hoy sigue trabajando para la misma ONG, la cual cuenta con un centro de rehabilitación y escuela para niños y adultos, un hospital pediátrico (el más grande en atención de niños en Haití) y un hogar para pequeños que son abandonados por sus familias. Norma contó que el hogar es para niños huérfanos, abandonados, cuyas familias no tienen posibilidades de darles educación ni mantenerlos.
Su trabajo en Haití es el de atender pacientes en rehabilitación pero además el de capacitar a las personas con las que trabaja en el área de fisioterapia en el centro de rehabilitación de la ONG, y también presta su ayuda en el hogar.
“Desde siempre me gustó mucho el trabajo que se hace acá en Haití, y me dije por qué no brindar mi servicio y mi ayuda a este pueblo tan pobre. Desde entonces ayudo en lo que puedo desde mi profesión”, dice Norma.
¿Qué cosas te impactaron cuando realmente estuviste ahí?
Haití es el país más pobre de occidente, hay una pobreza a todo nivel; política, social, económica. Cuando yo vine no había profesionales en rehabilitación, había una carencia de este servicio para las personas con discapacidad y por eso fue muy alentador para mí poder capacitar a personas. No existían acá esas carreras de terapista ocupación, de fonoaudiólogos, capacitábamos gente que no tenía una formación académica, era gente que buscaba trabajo. Hoy sí, desde hace seis años, hay dos universidades privadas donde se dictan esas carreras. Siempre digo que lo que me impactó la primera vez, hoy me sigue impactando porque Haití no ha cambiado, es más, está peor.
¿Qué cosas por ejemplo?
Las familias abandonan a sus hijos, los padres con hijos discapacitados abandonan a sus hijos porque no saben qué hacer con ellos, el gobierno no les brinda ninguna ayuda. Toda la ayuda que las personas reciben en cuanto a la discapacidad se las brindan las ONGs, no hay servicios del gobierno. Me impactó la carencia de profesionales, y aún sigue siendo un déficit muy grande. No hay servicio de salud, faltan alimentos, los niños se mueren de desnutrición, son generaciones que han vivido con desnutrición, hay una falta de cuidados de la madre en el embarazo, faltas de cuidados en el parto. Tenemos muchísimos niños con parálisis cerebral debido a hiperbilirrubinemia o ictericia, son patologías que se pueden evitar con la tecnología apropiada.
Esa ayuda es toda desde las ONGs, el Estado está ausente…
Yo he vivido en diferentes gobiernos en Haití, y los niveles de corrupción son muy grandes, el servicio que se brinda en hospitales y escuelas públicas es muy limitado, hay mucha carencia. En este momento es un caos político, social y económico. Hay grupos terroristas, grupos de jóvenes haitianos, les dicen ‘gangs’ (por gangsters). Son grupos que han tomado diferentes áreas de Haití, toman el control del ingreso y salida de personas en los barrios, hay muchos secuestros que se dan en todos los niveles, secuestran personas pobres, ricas, extranjeros, y piden recompensa para eso. Sobre estos grupos armados hay interrogantes, como por ejemplo de dónde reciben las armas.
La situación es de muchísima incertidumbre, de mucho desconocimiento, el gobierno no da ningún tipo de solución para esto, esto continua y hay cada vez más violencia, generan mucho terror. En el transporte público, los choferes tienen que pagarle a estos ‘gangs’ para poder entrar o salir de las áreas a donde se dirigen, es una situación muy caótica.
¿Por qué decidiste irte a vivir a Haití?
Vi una necesidad en la que yo puedo brindar algo de ayuda. En Argentina hay muchos fisioterapeutas que hacen neuro-rehabilitación y están muy bien capacitados, a mí me gustaba mucho el trabajo que hacía en Córdoba, pero durante los años en los que vine, veía esta necesidad. En un momento me dije, ‘en Argentina estos pacientes tienen la posibilidad de ser atendidos y con calidad, pero en Haití no’. Creo que esa fue la motivación que me llevó a tomar esta decisión.
¿En algún momento viviste una situación que te diera miedo?
Muchas veces. Cuando viajo desde donde vivo al centro de rehabilitación, es una hora de viaje en auto, he vivido situaciones que te dan miedo. Vienen motos y empiezan a conducir más lento, o se acerca un auto; esa es la manera en la que secuestren a las personas. Yo no estoy exenta de que me secuestren, de que me maten. Cuando yo decido venirme soy muy consciente de los riesgos que corro como extranjera en este momento en Haití, eso no ocurría en otro momento. Sin embargo, estos dos últimos años, el riesgo es para todos. La organización para la que trabajo ya no trae extranjeros porque no pueden asegurarles su bienestar. Donde nosotros trabajamos tenemos seguridad armada.
Soy consciente de los riegos que corro ¿me da miedo? claro que me da miedo, sí me da miedo, pero afronto ese miedo, no dejo que me invada. Si estuviera con miedo y en situación de pánico todo el tiempo, no me quedaría en Haití. Hasta acá no he pasado por un momento en donde mi vida haya estado amenazada.
Viviste el terremoto de 2010…
Era cerca de las 5 de la tarde, estamos tomando unos mates con una amiga en el lugar donde trabajamos y la casa empezó a sacudirse, no nos dábamos cuenta qué era. Parecía una bomba pero no paraba. Cuando paró salimos al jardín y vimos que todas las paredes del predio se habían caído, había polvo por todos lados. Mi amiga empezó a llamar a la gente del hogar, les dijeron que estaban todos bien, fue una comunicación muy cortita. Esa fue una de las cosas más difíciles porque durante 4 días estuvimos sin comunicación. El terremoto fue un martes y yo me comuniqué un viernes con mi familia y amigos en Argentina.
¿Qué significó vivir eso?
El terremoto fue una de las situación más difícil que viví, ver tanto dolor y sufrimiento. Con mi amiga nos fuimos al hospital pediátrico, habían sacado a todos los niños afuera y empezó a llega gente muy mal herida. La gente estaba en shock, sentada, llorando, y había que moverse porque llegaba gente herida. Corríamos adentro del hospital para sacar colchones, pero llegaba gente con muchas fracturas severas que se morían en nuestras manos. Fue una de las situaciones más fuertes que viví, vivir eso te acerca mucho a la gente.
¿Cómo crees que la situación de Haití cambie?
No lo sé. Porque si aún la muerte del presidente de Haití no se sabe cómo fue (Jovenel Moïse fue asesinado el 7 de julio de 2021 cuando un grupo de hombres armados entraron a su casa y lo mataron), cómo lo mataron, quiénes lo mataron, si esto sigue siendo un gran interrogante, si entran a su casa y lo matan ¿quién va a estar seguro en Haití? No puedo responder.
Por Fernanda Bireni