Río Cuarto
Hamawi: “En dos años se produjeron veinte millones menos de libros”
El exdirector del Mercado de Industrias Creativas Argentinas señaló la disminución de las producciones culturales y remarcó que son necesarias políticas públicas que fomenten el desarrollo del sector
“Los sectores de pequeñas y medianas empresas están muy afectadas porque los bienes culturales son inelásticos, cuando aumentan los precios, la gente no los compra”, señaló dice Rodolfo Hamawi, exdirector nacional de Industrias Culturales y creador del Mercado de Industrias Creativas Argentinas.
-¿Disminuyó la cantidad de producciones culturales?
-Sí. Hay menos cantidad de producciones. La encuesta de consumos culturales que hizo el Ministerio de Cultura muestra que están todos los parámetros a la baja. Un dato contundente es la edición editorial: entre el año 2015 y el 2016, se produjeron 20 millones menos de libros. Un motivo es la falta de poder adquisitivo de la gente y además porque se abrió una importación indiscriminada de libros, muchos de ellos son saldos de España que vienen a invadir las librerías. También ayudó mucho en otro momento la compra del Ministerio de Educación que hacía una diferencia, hoy se ha restringido a libros de manual de texto.
-¿Cuál fue el mejor momento de la industria cultural argentina?
-Hay que reconocer -más allá de los posicionamientos políticos- que el récord de producción editorial histórico fue en 2013. El récord de producción audiovisual fue 2013 y 2014. No es un sector aislado que tiene que ver con su creatividad sino con el apoyo que tiene de la economía, de los organismos públicos. La sociedad también que se siente entusiasmada para apostar a eso. Si ves la Encuesta, la presencia de acuerdo al nivel socioeconómico en recitales, en 2013 era el 25% del sector más bajo, y en el 2017 cayó al 9%. Y son datos aportados por el Ministerio de Cultura de la Nación publicados hace dos meses. No es un invento de ningún opositor.
-Desde tu experiencia anterior, ¿cómo evaluás el Mica?
-La experiencia básica que vimos en el sector de la industria cultural es que por un lado hay mucha concentración económica y geográfica, y al mismo tiempo, miles de pequeños productores en todas las áreas, de la música, del teatro, editorial, que produce de manera permanente, con muchísima dificultades, pero si bien tienen una lógica comercial no es la lógica de las grandes corporaciones que sólo piensan en un término de utilidad. El caso de las revistas culturales, elencos teatrales, es querer hacer arte, cultura, mostrar un pensamiento hacia alguna temática. Estamos hablando de un sector que emplea a 500.000 personas pero que, al mismo tiempo, traslada elementos simbólicos de identidad, de reconocimiento, de qué somos, de qué pensamos de nosotros como comunidad. cómo interactuamos. En ese sentido es tan importante el tema de las producciones culturales, porque es lo que nos conforma a nosotros: los libros que leemos, las películas que vimos, la tele que vemos, es lo que nos hace tener una forma de ser individual y colectiva, por influencia de esos medios.
Relevar para conocer
Desde 2015, en la Universidad de Avellaneda funciona el Centro Universitario de las Industrias Culturales Argentinas (Cuica). Se trata de un organismo que comenzó a funcionar para aportar al rol de actor social activo de la Universidad dentro del ecosistema cultural. Entre sus actividades, se destacan las investigaciones con perspectiva local y formación específica.
-¿Qué datos surgieron del relevamiento realizado por el Cuica?
-Se trató de un relevamiento muy amplio que va desde centros culturales y bibliotecas, hasta teatros, producciones audiovisuales, lo que son los organismos más tradicionales. El problema es para los nuevos proyectos de gente joven, pymes, cooperativas... por eso digo que sin el apoyo de las políticas públicas es muy difícil que los sectores se desarrollen.
Lo cierto es que Argentina tiene esa capacidad de generar producciones culturales, por eso cuando hicimos experiencias de Mica regionales o pre Mica, tuvimos una afluencia fuertísima. Por eso nos interesan tanto las charlas a nivel municipal, porque si uno pone la mira en ámbitos municipales, donde hay mucha producción, es más fácil sostenerla. ¿Qué necesita ese productor? Poder mostrar, vincularse con otros productores en principio de la provincia, después del país, y si se puede internacionales, para poder aprender, ver lo que producen.
-¿Los municipios están en condiciones de hacerse cargo?
-Sí, porque tienen otra escala de demanda. Pueden estimular las producciones locales, sabiendo lo que hay, convocándolos, escuchando la demanda, seleccionando de acuerdo a sus posibilidades a los sectores para trabajar, aliándose a otras instancias como la universidad -si estuviera abierta a esto- o a centros de gestión colectiva. Si hay un proyecto, al recurso hay que buscarlo. No se trata de paternalismo, sino de crear condiciones. A nivel municipal implica ir más allá de entenderlo como un hecho geográfico sino de interés: “¿Con qué otro productor que esté cercano puedo coordinar porque realiza una producción similar?”.
-¿Disminuyó la cantidad de producciones culturales?
-Sí. Hay menos cantidad de producciones. La encuesta de consumos culturales que hizo el Ministerio de Cultura muestra que están todos los parámetros a la baja. Un dato contundente es la edición editorial: entre el año 2015 y el 2016, se produjeron 20 millones menos de libros. Un motivo es la falta de poder adquisitivo de la gente y además porque se abrió una importación indiscriminada de libros, muchos de ellos son saldos de España que vienen a invadir las librerías. También ayudó mucho en otro momento la compra del Ministerio de Educación que hacía una diferencia, hoy se ha restringido a libros de manual de texto.
-¿Cuál fue el mejor momento de la industria cultural argentina?
-Hay que reconocer -más allá de los posicionamientos políticos- que el récord de producción editorial histórico fue en 2013. El récord de producción audiovisual fue 2013 y 2014. No es un sector aislado que tiene que ver con su creatividad sino con el apoyo que tiene de la economía, de los organismos públicos. La sociedad también que se siente entusiasmada para apostar a eso. Si ves la Encuesta, la presencia de acuerdo al nivel socioeconómico en recitales, en 2013 era el 25% del sector más bajo, y en el 2017 cayó al 9%. Y son datos aportados por el Ministerio de Cultura de la Nación publicados hace dos meses. No es un invento de ningún opositor.
-Desde tu experiencia anterior, ¿cómo evaluás el Mica?
-La experiencia básica que vimos en el sector de la industria cultural es que por un lado hay mucha concentración económica y geográfica, y al mismo tiempo, miles de pequeños productores en todas las áreas, de la música, del teatro, editorial, que produce de manera permanente, con muchísima dificultades, pero si bien tienen una lógica comercial no es la lógica de las grandes corporaciones que sólo piensan en un término de utilidad. El caso de las revistas culturales, elencos teatrales, es querer hacer arte, cultura, mostrar un pensamiento hacia alguna temática. Estamos hablando de un sector que emplea a 500.000 personas pero que, al mismo tiempo, traslada elementos simbólicos de identidad, de reconocimiento, de qué somos, de qué pensamos de nosotros como comunidad. cómo interactuamos. En ese sentido es tan importante el tema de las producciones culturales, porque es lo que nos conforma a nosotros: los libros que leemos, las películas que vimos, la tele que vemos, es lo que nos hace tener una forma de ser individual y colectiva, por influencia de esos medios.
Relevar para conocer
Desde 2015, en la Universidad de Avellaneda funciona el Centro Universitario de las Industrias Culturales Argentinas (Cuica). Se trata de un organismo que comenzó a funcionar para aportar al rol de actor social activo de la Universidad dentro del ecosistema cultural. Entre sus actividades, se destacan las investigaciones con perspectiva local y formación específica.
-¿Qué datos surgieron del relevamiento realizado por el Cuica?
-Se trató de un relevamiento muy amplio que va desde centros culturales y bibliotecas, hasta teatros, producciones audiovisuales, lo que son los organismos más tradicionales. El problema es para los nuevos proyectos de gente joven, pymes, cooperativas... por eso digo que sin el apoyo de las políticas públicas es muy difícil que los sectores se desarrollen.
Lo cierto es que Argentina tiene esa capacidad de generar producciones culturales, por eso cuando hicimos experiencias de Mica regionales o pre Mica, tuvimos una afluencia fuertísima. Por eso nos interesan tanto las charlas a nivel municipal, porque si uno pone la mira en ámbitos municipales, donde hay mucha producción, es más fácil sostenerla. ¿Qué necesita ese productor? Poder mostrar, vincularse con otros productores en principio de la provincia, después del país, y si se puede internacionales, para poder aprender, ver lo que producen.
-¿Los municipios están en condiciones de hacerse cargo?
-Sí, porque tienen otra escala de demanda. Pueden estimular las producciones locales, sabiendo lo que hay, convocándolos, escuchando la demanda, seleccionando de acuerdo a sus posibilidades a los sectores para trabajar, aliándose a otras instancias como la universidad -si estuviera abierta a esto- o a centros de gestión colectiva. Si hay un proyecto, al recurso hay que buscarlo. No se trata de paternalismo, sino de crear condiciones. A nivel municipal implica ir más allá de entenderlo como un hecho geográfico sino de interés: “¿Con qué otro productor que esté cercano puedo coordinar porque realiza una producción similar?”.