A un costado del microestadio se montó un puesto de libros y revistas temáticos del peronismo y en el catálogo figuraban títulos de John William Cooke, Juan José Hernández Arregui, Raúl Sacalabrini Ortiz y otros clásicos del nacionalismo revolucionario.
A diferencia de los libros, los choripanes quedaron afuera del predio de Ferro, sobre la calle Avellaneda, para el disfrute de algunos militantes.
Uno que volvió a recibir un papel destacado en el reparto del PJ fue Guillermo Moreno: relegado en los últimos tiempos, como si fuera el "patito feo", esta vez fue sentado en la mesa principal junto a los popes.
El exsecretario de Comercio hizo buenas migas con el secretario general de La Cámpora, Andrés "Cuervo Larroque, otro que reapareció y esbozó una sonrisa cada vez que algún orador mencionaba despectivamente la palabra "oligarquía".