Río Cuarto

Hay fuertes desigualdades en la calidad de vida que ofrece la ciudad en sus barrios

Un estudio del Conicet determinó qué zonas del país son las mejores para vivir, según parámetros socioambientales y económicos. En Río Cuarto hay áreas más acomodadas, como el centro y sectores del oeste. La ribera del río y el sur aparecen como las más postergadas.
 
Cuando se observa el mapa argentino de calidad de vida que realizó un grupo de investigadores del Conicet con sede en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, con colaboración de colegas de distintas casas de altos estudios del país, entre ellas la de Río Cuarto, se ve claramente que el norte grande del país es la zona más postergada y que entre la región central y la Patagonia se disputan la más desarrollada. Cuyo está en un estadio intermedio.

Si el foco se pone en la zona central, el sur provincial muestra niveles mejores en los alrededores de Río Cuarto y de allí hacia el centro de Córdoba, mientras que en el extremo sur hay un deterioro en términos comparativos.

El estudio del Conicet pone además la lupa sobre la ciudad y allí se observan contrastes marcados, como lo que ocurre entre el centro y macrocentro, Villa Dalcar, el Cispren I y los countries del oeste, por ejemplo, y las barriadas de la ribera del río y las del sur de la ciudad. 

Los investigadores utilizaron una escala de colores que parte del verde para los mejores lugares para vivir y llega al rojo, con el que representan más adversidades. La ciudad cuenta con amarillos naranjas y verdes claros como dominadores en general. Dentro de este grupo se encuentra la franja central de Banda Norte, lindante con la avenida Marcelo T. de Alvear.

“Para definir qué tan bien vive la gente que reside en un área determinada tomamos dos grandes grupos de indicadores: los socioeconómicos y los ambientales. En relación a los primeros tenemos en cuenta datos vinculados con dimensiones como la educación, la salud o la vivienda. En cuanto a los denominados ambientales, por un lado, atendemos a los clásicos problemas que pueden tener impacto negativo sobre el bienestar de los residentes –como inundabilidad, sismicidad, asentamientos precarios o contaminación- y, por otro, lo que llamamos ‘recursos recreativos’ –que pueden ser ‘de base natural’, como las playas, relieves, balnearios o espacios verdes, o ‘socialmente construidos’, es decir, teatros, centros deportivos u otras actividades de esparcimiento- como algo que favorece una mejor calidad de vida”, explica Guillermo Velázquez, uno de los responsables de la Universidad Nacional con sede en Tandil.

El proyecto, que en sus comienzos se centró especialmente en la región pampeana y en el conurbano bonaerense, se fue expandiendo hasta abarcar toda la Argentina a través de la colaboración de una red nacional de más de cincuenta investigadores.

Ahora, este equipo de investigadores, en un trabajo interdisciplinario en colaboración con el grupo que dirige Alejandro Zunino -investigador principal del Conicet en el Instituto Superior de Ingeniería de Software Tandil (Isistan, Conicet-UNCPBA)-, desarrolló un mapa interactivo que permite conocer el nivel de calidad de vida en los más de 52 mil radios censales en los que se divide la Argentina.

“El desarrollo de este software significó para nosotros un enorme desafío desde el punto de vista informático, dado que implica que en tiempo real se transfieran, a través de la red, una cantidad de datos y se permita, a su vez, un número y un tipo de operaciones -con alto grado de precisión y detalle- poco frecuentes en aplicaciones de mapeo por internet”, explicó Zunino.

La interacción con la aplicación permite a los usuarios notar que existen provincias o regiones de la Argentina en las que, bajo una primera mirada, parecería que la calidad de vida es  homogéneamente buena o mala. Sin embargo, al hacer zoom se observa claramente que hay zonas dentro de esas áreas cuya realidad  -en términos de calidad de vida- contrasta con la situación general que las rodea: así ocurre, por ejemplo en sectores céntricos de algunas ciudades localizadas en regiones pauperizadas, que contrastan con el resto, o, aún más en detalle, con los barrios de emergencia o countries en algunos centros urbanos.

En el caso de la provincia de Córdoba se identifica que en términos generales el arco del norte y noroeste presenta mayormente colores rojos, mientras que el centro, sur y este están con colores verdes y amarillos. Sin embargo, tal como se explicó anteriormente, en cada una de esas zonas hay distintas realidades que quedan expuestas a medida que se aplica el zoom y se las analiza en detalle.

Actualmente, la ecuación que utilizan los investigadores para calcular el índice de calidad de vida (ICV) en diferentes puntos del país atribuye un 60 por ciento del peso a los diversos componentes socioeconómicos y un 40 por ciento a los ambientales. No obstante, la importancia otorgada a los datos ambientales ha crecido –otrora, pesaban sólo un 20 por ciento- en virtud de la mayor y mejor disponibilidad de información y el mayor reconocimiento social de su valor respecto del bienestar de la población.



Gonzalo Dal Bianco.  Redacción Puntal