Río Cuarto

“Hay que invertir en ciencia y tecnología para resolver los problemas del país”

Lo aseguró Mariano Cantero, quien en octubre asumirá como director del Instituto Balseiro de Bariloche. Sostuvo que así lo han hecho las principales potencias del mundo. Contó cómo fue el proceso de su elección.
 
El riocuartense Mariano Cantero asumirá como director del Instituto Balseiro de Bariloche (Río Negro) el próximo 1° de octubre. Aunque todavía falta la visación del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Cuyo, su designación es un hecho, luego de haberse cumplimentado todos los pasos dentro del proceso de selección. En diálogo con Puntal, el doctor en Ingeniería Civil y ambiental contó cómo vive este momento y aseguró que hay que invertir en ciencia, técnica y educación para resolver los problemas del país, tal como lo han hecho las principales potencias del mundo. 

“El Balseiro es un instituto de doble dependencia. Es una unidad académica de la Universidad Nacional de Cuyo (UNC) y también depende de la Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea). Fue creado en Bariloche en 1955, bajo el gobierno de Juan Domingo Perón. El creador fue José Antonio Balseiro y comenzó a operar bajo la órbita de la Universidad Nacional de Cuyo porque en aquel momento era la más austral del país. En tanto, la infraestructura y el presupuesto estuvieron siempre a cargo de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Los convenios originales se mantienen vigentes. La UNC paga los sueldos de los docentes simples y la Cnea paga los sueldos de los investigadores y aporta la infraestructura. Yo soy investigador de la Cnea y profesor de la UNC”, indicó Cantero. 

-¿Cuáles son las carreras que tiene el Balseiro?

-Tiene cuatro carreras de grado y siete de posgrado. Las de grado son: Licenciatura en Física, Ingeniería Nuclear, Ingeniería Mecánica e Ingeniería en Telecomunicaciones. En tanto, las de posgrado son: Doctorado en Física, Doctorado en Ingeniería Nuclear, Doctorado en Ciencias de la Ingeniería, Maestría en Ciencias Físicas, Maestría en Ingeniería, Maestría en Física Médica y Especialización en Aplicaciones Tecnológicas de la Energía Nuclear. Siete de las once carreras están dentro del área de ingeniería, que es en la que actualmente me desempeño como vicedirector, por lo que están a mi cargo. Las otras cuatro carreras están en el área de ciencias y están bajo la tutela de otro vicedirector. Una vez que pase a ser director del instituto, tendré la responsabilidad sobre la totalidad de las carreras. 

-¿Cómo es el proceso por el que lo designaron director?

-Formalmente, la designación de director se hace a través de una elección que tiene dos rondas. Primero se vota entre todos los candidatos elegibles. Los 6 que obtienen más votos pasan a una segunda ronda de elección, en la que hay que escribir una propuesta de gestión y hacerla pública a la comunidad. Además, es necesario participar de un debate con los otros candidatos. En la primera ronda fui el que saqué la mayor cantidad de votos, con alrededor del 50%. Hice la propuesta, la expuse y en la segunda ronda de votación saqué el 70% de los votos. Los tres candidatos más votados se elevan a la Comisión Nacional de Energía Atómica y, una vez que se analizan los pliegos, se postula director al que resultó más votado. El martes pasado, el aval de la Comisión Nacional de Energía Atómica llegó a la Universidad Nacional de Cuyo y el miércoles se trató en la comisión correspondiente mi designación como director a partir del 1° de octubre, donde se votó positivamente. En tanto, el miércoles que viene, el Consejo Superior de la UNC lo analizará. Por lo general, el Consejo Superior aprueba tal cual lo que ha sido resuelto por la comisión, sobre todo si no hay dictámenes en disidencia. 

-¿Cuánto hace que está en el Balseiro?

-Yo estudié en el Instituto Balseiro entre 1996 y 2000. Es decir, me fui de Río Cuarto cuando terminé el secundario en el Colegio Industrial. Estudié dos años en Córdoba en la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación de la Universidad Nacional de Córdoba y en 1996 llegué a Bariloche para rendir el ingreso. Obtuve una beca de la Comisión Nacional de Energía Atómica y me recibí en el 2000. Después, estuve 10 años en Estados Unidos y volví a la Argentina sobre finales de 2009. Regresé al Balseiro como auxiliar docente y ocupé distintos roles hasta que, hace tres años, me designaron vicedirector del área de ingeniería, cuyo mandato vence a fin de octubre. En tanto, el mandato de director comienza el 1° de octubre y dura 3 años con una única posibilidad de reelección. 

-¿Cuántos alumnos tiene el Balseiro?

-El instituto tiene alrededor de 170 alumnos de grado entre las cuatro carreras y 250 entre las siete de posgrado. Hay unos 250 docentes de dedicación simple. Este no es un dato menor. Es decir, son todos de dedicación simple porque para ser docente del instituto Balseiro primero hay que se investigador full time en Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), Cnea (Comisión Nacional de Energía Atómica), Invap (empresa estatal rionegrina Investigaciones Aplicadas) o en alguna otra universidad. Es un requisito fundamental a la hora de concursar por un cargo de docente simple. 

-¿Cómo ha sido su formación?

-Me recibí de ingeniero nuclear, después hice una Maestría en Ingeniería Civil en los Estados Unidos y luego un Doctorado en Ingeniería Civil y Ambiental. También realicé una Especialización en Ciencias de la Computación. Junto a mi esposa, decidimos volver desde los Estados Unidos gracias a programas que se pusieron en marcha para el regreso de científicos argentinos al país. Analizamos diferentes propuestas laborales y decidimos instalarnos nuevamente en Bariloche. 

-Cuando regresó para quedarse en Argentina, ¿imaginaba llegar a la dirección del Instituto Balseiro?

-No, no lo imaginaba. El Instituto Balseiro es una institución que uno quiere mucho. Me ha marcado a fuego y, por eso, siempre tuve la ilusión de aportar desde donde pudiera. No me imaginaba llegar a ser director, pero de alguna manera lo anhelaba. Pensaba que en algún momento iba a ser, pero quizás dentro de 20 años y no ahora. Mi designación tiene que ver con una apuesta que los colegas más grandes están haciendo para con las generaciones más jóvenes. Es decir, apuestan a abrirles espacios y que vayan tomando protagonismo.

-Asumirá la dirección del Balseiro en un momento complicado para la ciencia y la investigación…

-Desde que volví a la Argentina, este es el peor momento. Hay sueldos y presupuestos bajos. No obstante, durante los años previos, se ha generado una infraestructura importante. Hay muchos jóvenes. Somos muchos los profesores que tenemos entre 40 y 50 años y que tenemos por delante entre 20 y 30 años de trabajo. Cuando yo era estudiante en los años 90, la mayoría de los docentes eran grandes de edad. Hoy eso ha cambiado y es un capital altísimo para la institución. Si bien la situación económica coyuntural no es buena, a nivel institución hay muy buenos recursos humanos. Hay mucha gente que estuvo afuera y que volvió. 

-¿Cuál es el desafío?

-El desafío más grande pasa por decidir qué tipo de país queremos. Hay que cortar con la simplificación del lenguaje, de decir peronismo, macrismo o kirchnerismo. Hay que salir de eso. Hay que ponerse a ver qué país queremos, definir el norte y empezar a trabajar en conjunto. Yo trabajo con mucha gente que no vota como yo, pero evitamos discutir desde esa simplificación del lenguaje. Tenemos que hablar sobre el rol que tienen que tener la ciencia y la tecnología en el desarrollo del país. Evaluar cuál es el rol de la educación en el desarrollo de la sociedad. Cuando se plantean bien las preguntas y se escucha a la gente, la gran mayoría está de acuerdo, independientemente de a quién vota. 

 -La ciencia y la tecnología son fundamentales…

-Las grandes potencias mundiales son industrializadas. Se han desarrollado en base a la ciencia y a la tecnología. Es decir, son países que han invertido en ciencia y en tecnología para llegar a ser ricos. Esto de que se va a invertir en ciencia y técnica cuando se resuelvan los problemas no es cierto. La ciencia y la tecnología tienen que ser parte de la solución de los problemas, al igual que la educación. Hay que hacerle entender al gobierno que asuma el próximo 10 de diciembre que hay que invertir en eso, porque es la única forma de lograr que la gente viva cada vez mejor. El desarrollo tiene que impactar en todos los estratos sociales. 

-¿El vínculo con Río Cuarto sigue intacto?

-Sí, vamos una o dos veces por año a visitar a mis padres (Alberto y Mabel Cantero). Además, mi esposa es de Adelia María, por lo que tenemos una fuerte vinculación con todo el sur de Córdoba y la provincia en general. Todavía conservo la tonada. 





Nicolás Cheetham.  Redacción Puntal