Salud

Hepatitis virales y la importancia de detectarlas a tiempo para prevenir complicaciones

La especialista en Hepatología y Trasplante Hepático, doctora Jésica Tomatis, advierte sobre el crecimiento de casos de hepatitis A en adultos no vacunados, remarca que las variantes B y C pueden permanecer durante años sin dar síntomas y destaca que hoy la hepatitis C tiene tratamientos que logran la curación en más del 95% de los pacientes.

La médica especialista en Hepatología y Trasplante Hepático del Instituto Médico Río Cuarto (IMRC), doctora Jésica Tomatis (MP 37849 - ME 21115). Fotos y video: Andrés Oviedo.

 

Cada 28 de julio se conmemora el Día Mundial contra las Hepatitis Virales, una fecha impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de promover la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso al tratamiento de enfermedades que continúan representando un importante problema de salud pública en todo el mundo.

Aunque suelen asociarse a cuadros de ictericia o inflamación del hígado, muchas hepatitis virales pueden atravesar años de evolución de manera completamente silenciosa. Esa característica hace que miles de personas convivan con la infección sin saberlo, favoreciendo la aparición de complicaciones graves como cirrosis, cáncer hepático o incluso la necesidad de un trasplante.

En diálogo con Salud & Ciencia, la médica especialista en Hepatología y Trasplante Hepático del Instituto Médico Río Cuarto (IMRC), doctora Jésica Tomatis (MP 37849 - ME 21115), explicó cuáles son los distintos tipos de hepatitis, por qué es fundamental realizarse un test al menos una vez en la vida y cuáles son los avances terapéuticos que hoy permiten cambiar radicalmente el pronóstico de muchos pacientes. “En prinicipio, hay que decir que la hepatitis viral se puede clasificar en diferentes grupos: A, B, C, D y E”, precisa la especialista, al tiempo que aclara que cada una presenta formas de transmisión, evolución y estrategias de prevención diferentes.

Uno de los aspectos sobre los que Tomatis pone especial énfasis es el incremento de los casos de hepatitis A registrados en los últimos años, particularmente entre adultos.

“La hepatitis A es una infección ocasionada por un virus que normalmente se contagia por contacto fecal-oral, por agua contaminada o elementos contaminados”, indica la profesional. Asimismo, sostiene que el escenario epidemiológico comenzó a modificarse sustancialmente a partir de la incorporación de la vacuna al Calendario Nacional de Vacunación en 2005.

“Todos los niños, a partir del año de vida, están vacunados para esa hepatitis, lo cual hace que uno prevenga directamente la enfermedad. Entonces, todas las personas que quedaron por fuera de ese grupo etario quedaron sin la vacunación y empezamos a ver desde hace unos años un crecimiento en la cantidad de casos, sobre todo en personas mayores de 20 años”, dijo.

En ese contexto, la integrante del staff del IMRC aporta un dato que refleja esa tendencia. “Pasamos de tres casos en 2012 a más de cincuenta durante 2025 y, en lo que va de 2026, ya llevamos más de treinta y cinco casos”, describió Tomatis.

Y agregó: “Si bien la manifestación inicial era el contagio fecal-oral, también puede transmitirse a través de algunas prácticas sexuales. Por eso es importante destacar que ciertos grupos de personas adultas necesitan vacunarse”.

Una enfermedad sigilosa

Si la hepatitis A suele producir una infección aguda, las hepatitis B y C representan un desafío mucho mayor debido a que pueden evolucionar durante años sin provocar síntomas.

“Las hepatitis son enfermedades que pueden ser muy silenciosas. Una persona puede contagiarse y no tener conocimiento de la infección, pasando una fase totalmente asintomática”, explica Tomatis.

Esa falta de manifestaciones clínicas hace que muchas veces el diagnóstico llegue cuando el daño hepático ya está instalado. “La hepatitis B y la C pueden pasar totalmente desapercibidas y, a lo largo del tiempo, generar un daño de forma crónica en el hígado. Uno puede detectarlas porque se hace un testeo o porque aparece la manifestación de una enfermedad hepática”, puntualizó al respecto.

En ese contexto, sostuvo que las consecuencias pueden resultar severas. “Esa enfermedad puede ocasionar una cirrosis, aumenta la prevalencia de cáncer de hígado e incluso puede generar la necesidad de un trasplante”, expresó Tomatis, para sugerir que “todas las personas deberían realizarse al menos una vez en la vida un testeo para hepatitis B y C”.

Además, recuerda que existen grupos con mayor riesgo de haber adquirido la infección, al advertir que “personas que tuvieron transfusiones de sangre hace muchos años, procedimientos invasivos, cirugías o procedimientos odontológicos también pueden haber contraído la infección”.

Un cambio de paradigma

Uno de los mensajes más importantes que deja la entrevista es que la hepatitis C ya no representa la enfermedad incurable que muchos pacientes conocieron años atrás. La OMS fijó como objetivo eliminar esta infección como problema de salud pública antes de 2030. Sin embargo, alcanzar esa meta aún parece lejano y, para Tomatis, existen dos grandes obstáculos frente a tal horizonte. El primero es que muchas personas desconocen que están infectadas. El segundo es que numerosos pacientes diagnosticados hace años continúan creyendo que no existe tratamiento eficaz.

Actualmente existen medicamentos antivirales de administración oral, con una sola pastilla diaria durante 8 a 12 semanas, que logran la curación en más del 95% de los pacientes.

Además, estos tratamientos se encuentran disponibles tanto a través de obras sociales como mediante los programas del sistema público de salud.

"No alcanza solamente con diagnosticar. Es fundamental que quienes ya saben que tienen hepatitis C accedan al tratamiento", enfatiza la profesional. De acuerdo a los dichos de la especialista, aproximadamente ocho de cada diez personas que conocen su diagnóstico todavía no iniciaron la terapia, muchas veces por desconocimiento de los avances alcanzados durante la última década.

Hepatitis B: una enfermedad controlable y prevenible

La situación de la hepatitis B es diferente. Aunque todavía no existe un tratamiento curativo, sí se dispone de medicamentos capaces de mantener el virus bajo control.

“La medicación logra que el virus permanezca inactivo, reduciendo el daño sobre el hígado y frenando la progresión hacia la enfermedad crónica”, explica Tomatis.

No obstante, el verdadero protagonista sigue siendo la prevención. La vacuna contra la hepatitis B integra el Calendario Nacional de Vacunación desde hace décadas y constituye una de las primeras inmunizaciones que reciben los recién nacidos.

Además, posee carácter universal, por lo que cualquier persona puede acceder a ella. “La mejor estrategia continúa siendo vacunarse”, resume la especialista.

Las claves para prevenir

La prevención de las hepatitis virales combina distintas herramientas. En primer lugar, aparecen las vacunas disponibles para hepatitis A y hepatitis B, consideradas la medida más eficaz para evitar la infección.

A ello se suma el uso correcto del preservativo durante las relaciones sexuales, especialmente para disminuir la transmisión de hepatitis B y de otras infecciones de transmisión sexual.

Tomatis recuerda que el descenso en el uso del preservativo también se refleja en el incremento observado en enfermedades como la sífilis.

Las medidas de higiene continúan siendo igualmente fundamentales: el lavado frecuente de manos, la adecuada manipulación de alimentos, el consumo de agua segura y la realización de procedimientos médicos, odontológicos o estéticos únicamente en establecimientos habilitados y con normas de bioseguridad representan acciones simples que reducen significativamente el riesgo de contagio.

En Río Cuarto

Con motivo del Día Mundial contra las Hepatitis Virales, durante esta semana se desarrolla en Río Cuarto una campaña conjunta entre el Ministerio de Salud de Córdoba, la Secretaría de Salud municipal y el equipo de Hepatología del Instituto Médico Río Cuarto.

La iniciativa comenzó el martes 28 de julio con una jornada de testeos gratuitos para hepatitis B y C en Plaza Roca, utilizando el móvil sanitario municipal, donde además se completaron esquemas de vacunación contra hepatitis B.

El miércoles 29, la actividad continuó en el hall de ingreso del Hospital San Antonio de Padua y, finalmente, este jueves 30 de julio la campaña concluirá con una nueva jornada de detección gratuita en el Instituto Médico Río Cuarto. Durante la mañana, el operativo se desarrolla en la sede de calle Jaime Gil, frente al Paseo Ribera Shopping, para luego trasladarse al hall de la sede del Instituto Médico, sobre calle Hipólito Yrigoyen.