El hip hop, una cultura que "flowrece"
Especial para Puntal
Escucharlos rapear, vomitar, expulsar, rimar a velocidad luz palabras de profundo contenido social y personal es para abrir bien grande cualquier oído y sentir el flow y la cadencia para entender cómo fluye entre los jóvenes un movimiento que los une y ya es parte de su ser.
Verlos bailar, flotando, quedrándose, meneándose, cual cámara lenta o en avance veloz, patas para arriba, de frente, de costado, asombra a cualquiera que quiera disfrutar de ese soñar con los pies de los pibes y las pibas que parece llevaran el dancing desde la cuna.
Y también las canciones que acarician, que hablan de amores y desamores, de la vida misma.
De todo lo vivido sobre tablas, entre las 16 y las 22hs, o desde temprano a la siesta, afuera, sobre el piso nomás, estremece también la arenga de los pares.
Y como si con todo eso no alcanzara para pasar una larga tarde para empaparse de la cultura hip hop, se podía llenarse los ojos con un hermoso graffiti pintado en vivo, tatuarse (mucho lo hicieron) o hasta cortarse el pelo o la barba (otros tantos lo hicieron).
Dojo, el festival realizado en el Viejo Mercado para celebrar los 50 años del nacimiento del movimiento nacido en New York, fue una clara demostración del crecimiento de ese género urbano en nuestra ciudad.
Organizado en conjunto por Ramiro Bathauer y Rodrigo Silva (de la competencia Dojo Hip Hip) Punto Digital, Subsecretaría y Fundación por la Cultura del Gobierno de Río Cuarto, el festival contó con la participación de más de 400 asistentes y participaron casi 50 competidores en las categorías de Freestyle y Danza, oriundos de Río Cuarto y de Bell Ville, Villa María, San Marcos Sud, Corral de Bustos, Alta Gracia, Córdoba capital, Almafuerte, Villa Rumipal, Las Higueras, Holmberg, Merlo (San Luis).
Denominado Dojo | 50 años del nacimiento del Hip Hop, porque los profesores de los Talleres de Rap que se dan en el Punto Digital organizan una competencia que lleva ese nombre, el masivo evento vivido el fin de semana en la ciudad, sirvió para visibilizar una cultura que “flowrece”, que no hay dudas que seguirá creciendo y que, lo más importante, une, algo tan simple como complejo en tiempos de individualismo feroz.