Hace algunos años, una publicidad hacía referencia a las bondades de la letra H y su importancia vital, más allá de su característica silenciosa en el castellano. El argumento principal era que, si la elimináramos, su ausencia tendría un impacto emocional muy fuerte, las palabras no tendrían la misma fuerza. La propaganda bien podría aplicarse a la vida de Julieta Loser y Delfina Vettore, jugadoras de Universidad y Urú Curé que se enfrentarán mañana en el clásico. Nacidas en Las Vertientes, construyeron una historia de hermandad, con el hockey como sendero y lenguaje distintivo y su querido Herlitzka como escenario material y simbólico.
“Somos una especie de hermanas. Si bien yo soy un año más grande, la diferencia es muy poca. Éramos vecinas en Vertientes y desde muy chicas empezamos a hacer todo juntas”, cuenta Loser, delantera de Universidad, quien tenía diez años cuando comenzó a jugar al hockey. Por ese entonces, uno de los profesores notó que eran muchas las chicas que llegada cierta edad no tenían una actividad física y recreativa para realizar. “Yo me acuerdo que jugaba al fútbol con los varones, pero hubo un momento en que no había más chances, porque no era mixto. Así que cuando se armó lo del hockey fui para probar”, recuerda Vettore, volante polifuncional de Urú Curé.
Como todo deporte amateur, el “big bang” que dio origen al proyecto de hockey en ese momento en Herlitzka tiene sus anécdotas. “Los palos eran de madera, cuadrados y se rompían por la dureza de las bochas”, relata Vettore y agrega que fue Perla, la mamá de Loser, la que pintaba con aerosol los palos delimitando la parte curva, lugar desde el cual no se los puede agarrar. “Todas las chicas íbamos a la casa de Juli a que nos arreglaran las pipas cuando se quebraban”, añade la jugadora de La Lechuza.
“La etapa de Herlitzka fue muy linda. Jugábamos todo el tiempo juntas y como somos las dos muy tímidas, siempre compartíamos mucho”, explica Loser sobre los primeros pasos en Vertientes. Es en ese momento, cuando compartían la banda derecha en la modalidad de seven, fue que empezaron a tirar paredes. “Desde chicas que nos entendemos muy bien. Siempre me sentí cómoda jugando con Delfi. Tenemos una conexión adentro de la cancha muy particular”, explica la delantera del Verde sobre cómo la relación afuera de la cancha se extiende al sintético. Como si lo que se dijera con palabras tuviera traducción al idioma del hockey.
La bocha va rodando y el tiempo irremediablemente corre. La relación cambió de ámbito, pero no de intensidad. Ambas decidieron seguir sus vidas en Río Cuarto. “En un primer momento probamos con seguir en Herlitzka, entrenando solas acá. Veníamos al Polideportivo en la semana y jugábamos", relata Loser, pero aclara que ese esfuerzo no duró mucho, porque el proyecto de Las Vertientes se terminó. Fue el momento de empezar a jugar en la ciudad.
El hecho de entrenar en el Polideportivo y de tener algunos conocidos jugando en Universidad hizo que Loser se decidiera por el Verde. A Vettore, fue el lazo familiar el que la llevó a La Lechuza. Su hermana Julieta ya trabajaba allí y ambas se pusieron la azul y gris. En 2015 se enfrentaron por primera vez en una cancha de hockey cada una defendiendo esos colores. "Fue raro, me acuerdo que hablamos en la semana previa y nos sentíamos incómodas. Siempre habíamos estado del mismo lado", narra Vettore sobre aquella experiencia. "Después no nos cruzamos tanto en la cancha, pero igual fue una sensación muy extraña vernos con camisetas distintas", coincide Loser.
Mañana se volverán a ver las caras en el Polideportivo, cuando Universidad y Urú reediten el clásico, por la undécima fecha del torneo Damas "A" de la Federación Cordobesa de Hockey. "Creo que va a ser un buen partido. El hecho de que ya no haya cosas externas en juego le va a dar un color especial. Vamos a estar menos presionadas por otras cosas", señala Vettore. El Verde consiguió la clasificación al Súper 8 en la jornada pasada y La Lechuza ya no tiene chances de llegar a esa segunda fase. "Más allá de los resultados creo que estamos bien. Nos falta el gol, pero sabemos que tenemos con qué mejorar", analiza la volante sobre cómo llega su equipo al duelo.
"Estuvimos un año sin jugarlo y eso hace que estemos muy ansiosas. Esa tensión se va a sentir en la cancha y va a ser un partido duro. Ojalá salga un buen encuentro, pero va a tener su condimento especial", anticipa Loser. El año pasado no hubo clásico, debido a que Urú estuvo en la segunda división. El último encuentro se disputó el 30 de abril de 2016 en el Polideportivo y fue para Universidad por 4 a 2. "Nosotros fuimos de menor a mayor y en las últimas fecha sacamos buenos resultados", explica la delantera sobre el momento que pasa su equipo.
En las amistades que se precian de serlo, siempre hay algo que uno de los componentes envidia del otro. “La velocidad y el manejo de la bocha”, contesta Loser sobre lo que le gustaría tener de su coterránea. “El gol”, dice rápido Vettore. “Siempre le envidié la facilidad que tiene para hacer goles”, agrega la jugadora de Urú sobre su amiga de Universidad. Al mismo tiempo, Loser aclara que este año todavía no convirtió y la de Urú retruca pidiéndole que no corte la racha mañana en el clásico.
Universidad y Urú Curé estarán frente a frente en el Polideportivo. Allí Loser y Vettore pintarán un nuevo capítulo de su historia y otra vez el sintético de la cancha de hockey será el lienzo perfecto.
Agustín Hurtado
Como todo deporte amateur, el “big bang” que dio origen al proyecto de hockey en ese momento en Herlitzka tiene sus anécdotas. “Los palos eran de madera, cuadrados y se rompían por la dureza de las bochas”, relata Vettore y agrega que fue Perla, la mamá de Loser, la que pintaba con aerosol los palos delimitando la parte curva, lugar desde el cual no se los puede agarrar. “Todas las chicas íbamos a la casa de Juli a que nos arreglaran las pipas cuando se quebraban”, añade la jugadora de La Lechuza.
“La etapa de Herlitzka fue muy linda. Jugábamos todo el tiempo juntas y como somos las dos muy tímidas, siempre compartíamos mucho”, explica Loser sobre los primeros pasos en Vertientes. Es en ese momento, cuando compartían la banda derecha en la modalidad de seven, fue que empezaron a tirar paredes. “Desde chicas que nos entendemos muy bien. Siempre me sentí cómoda jugando con Delfi. Tenemos una conexión adentro de la cancha muy particular”, explica la delantera del Verde sobre cómo la relación afuera de la cancha se extiende al sintético. Como si lo que se dijera con palabras tuviera traducción al idioma del hockey.
La bocha va rodando y el tiempo irremediablemente corre. La relación cambió de ámbito, pero no de intensidad. Ambas decidieron seguir sus vidas en Río Cuarto. “En un primer momento probamos con seguir en Herlitzka, entrenando solas acá. Veníamos al Polideportivo en la semana y jugábamos", relata Loser, pero aclara que ese esfuerzo no duró mucho, porque el proyecto de Las Vertientes se terminó. Fue el momento de empezar a jugar en la ciudad.
El hecho de entrenar en el Polideportivo y de tener algunos conocidos jugando en Universidad hizo que Loser se decidiera por el Verde. A Vettore, fue el lazo familiar el que la llevó a La Lechuza. Su hermana Julieta ya trabajaba allí y ambas se pusieron la azul y gris. En 2015 se enfrentaron por primera vez en una cancha de hockey cada una defendiendo esos colores. "Fue raro, me acuerdo que hablamos en la semana previa y nos sentíamos incómodas. Siempre habíamos estado del mismo lado", narra Vettore sobre aquella experiencia. "Después no nos cruzamos tanto en la cancha, pero igual fue una sensación muy extraña vernos con camisetas distintas", coincide Loser.
Mañana se volverán a ver las caras en el Polideportivo, cuando Universidad y Urú reediten el clásico, por la undécima fecha del torneo Damas "A" de la Federación Cordobesa de Hockey. "Creo que va a ser un buen partido. El hecho de que ya no haya cosas externas en juego le va a dar un color especial. Vamos a estar menos presionadas por otras cosas", señala Vettore. El Verde consiguió la clasificación al Súper 8 en la jornada pasada y La Lechuza ya no tiene chances de llegar a esa segunda fase. "Más allá de los resultados creo que estamos bien. Nos falta el gol, pero sabemos que tenemos con qué mejorar", analiza la volante sobre cómo llega su equipo al duelo.
"Estuvimos un año sin jugarlo y eso hace que estemos muy ansiosas. Esa tensión se va a sentir en la cancha y va a ser un partido duro. Ojalá salga un buen encuentro, pero va a tener su condimento especial", anticipa Loser. El año pasado no hubo clásico, debido a que Urú estuvo en la segunda división. El último encuentro se disputó el 30 de abril de 2016 en el Polideportivo y fue para Universidad por 4 a 2. "Nosotros fuimos de menor a mayor y en las últimas fecha sacamos buenos resultados", explica la delantera sobre el momento que pasa su equipo.
En las amistades que se precian de serlo, siempre hay algo que uno de los componentes envidia del otro. “La velocidad y el manejo de la bocha”, contesta Loser sobre lo que le gustaría tener de su coterránea. “El gol”, dice rápido Vettore. “Siempre le envidié la facilidad que tiene para hacer goles”, agrega la jugadora de Urú sobre su amiga de Universidad. Al mismo tiempo, Loser aclara que este año todavía no convirtió y la de Urú retruca pidiéndole que no corte la racha mañana en el clásico.
Universidad y Urú Curé estarán frente a frente en el Polideportivo. Allí Loser y Vettore pintarán un nuevo capítulo de su historia y otra vez el sintético de la cancha de hockey será el lienzo perfecto.
Agustín Hurtado

