Una demanda que no para de crecer
En diálogo con Diario Puntal, Marcelino Estefanía, referente de la emblemática institución local, describió la cruda realidad que se vive en los comedores y espacios de contención social cuando bajan las temperaturas en la ciudad.
“Llegaron los primeros fríos y golpean de una manera muy singular, sobre todo a los que menos tienen”, lamentó Estefanía al inicio de la entrevista. Al ser consultado por la situación actual del Hogar, el coordinador precisó un número que refleja el impacto de la crisis: “Estamos más o menos en unas 400 y algo las personas que vienen, entre directos e indirectos, que vienen a buscar alimento y ayuda”.
Esta cifra contrasta con los registros de la etapa de pandemia, cuando la asistencia rondaba entre las 200 y 250 personas, lo que marca un incremento que roza el doble de solicitudes de ayuda alimentaria. Según el referente, el panorama “se incrementó muchísimo” y evidencia cómo se ha deteriorado la franja social de la población que necesita asistencia inmediata.
Cambios en el perfil social: jóvenes y jubilados golpeados
Uno de los aspectos más preocupantes señalados por Estefanía es la aparición de nuevos perfiles entre quienes asisten al comedor. La falta de salidas laborales y el parate de la actividad informal profundizaron los índices de vulnerabilidad extrema en rangos etarios que antes no recurrían a la ayuda institucional.
“El tema de las changas está medio como que no hay nada. Más sabiendo la condición social que muchas personas tienen, al estar en situación de calle muchas veces terminan con las adicciones y eso es muy difícil que se puedan reinsertar en el sistema”, analizó.
También remarcó un fenómeno creciente: “Acá estamos viendo muchos jóvenes y también gente jubilada. Antes el jubilado no se veía en la puerta del comedor pidiendo comida”. El freno en sectores como la plomería, la pintura o la albañilería provocó que incluso aquellos trabajadores independientes que antes subsistían con esfuerzo hoy deban golpear las puertas del hogar cuando se quedan sin ingresos directos.
El rol de las madres al frente del pedido de auxilio
Al describir la dinámica diaria de entrega de alimentos, Estefanía destacó que son mayoritariamente las mujeres quienes asumen el compromiso público de retirar las viandas.
“Cuando se quedan sin nada, vienen. Vienen las señoras a retirar el alimento. Ellas son las que dan la cara y siempre la mujer se juega más por los hijos. Ella, si tiene que salir a pedir por los hijos, pide y no tiene vergüenza”, diferenció el referente, completando que el varón suele mostrarse “más cohibido” ante estas situaciones de vulnerabilidad extrema.
Campaña solidaria urgente: cómo colaborar
Para poder hacer frente al invierno y sostener el acompañamiento de las más de 400 personas que dependen del establecimiento, el Hogar María Madre de Dios lanzó un llamado a la solidaridad de la comunidad riocuartense. Se necesitan de forma urgente:
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Frazadas, mantas y colchas.
Ropa de abrigo (camperas, buzos, pantalones) para niños, jóvenes y adultos.
Calzado de invierno.
Alimentos no perecederos para el sostenimiento del comedor diario.
Las donaciones pueden acercarse directamente a la sede de la institución. La colaboración de los vecinos resulta vital en esta época del año para asegurar que ninguna familia se quede sin un plato de comida caliente o abrigo frente a las bajas temperaturas.