Según el estudio, el 92,3% de los hogares argentinos registra algún tipo de deuda. El porcentaje se mantiene relativamente estable respecto de mediciones anteriores —91,7% en marzo de 2026, 91% en mayo de 2025 y 93% en julio de 2024—, pero detrás de esa estabilidad se produjo un fuerte deterioro en las condiciones del endeudamiento.
El principal cambio está en la cantidad de obligaciones acumuladas. En agosto, el 28,4% de los hogares endeudados tiene más de tres deudas, cuando ese porcentaje era de 23,5% en marzo, 12% en mayo de 2025 y apenas 8% en julio de 2024.
Al mismo tiempo, cayó el número de familias que tienen una sola deuda. Ese segmento representa ahora el 10,8%, frente al 14,7% de marzo, 23% de mayo de 2025 y 35% de julio de 2024.
Casi nueve de cada diez deudas están impagas
El dato más preocupante aparece al analizar el estado de las obligaciones. El informe señala que el 88,9% de las deudas relevadas se encuentra impaga o incumplida. En marzo de este año ese porcentaje era del 81,8%; en mayo de 2025, del 76%; y en julio de 2024, del 63%.
También aumentó la judicialización. El 41,3% de las deudas se encuentra en instancia judicial, frente al 34,5% registrado en marzo de 2026, el 28% de mayo de 2025 y el 22,2% de julio de 2024.
En paralelo, solamente el 11,1% de las obligaciones se encuentra en condición regular.
La situación también se refleja en los mecanismos de ejecución. El 17,2% de los hogares registra embargos sobre salarios o bienes y/o bloqueo de cuentas bancarias por deudas incumplidas. El indicador era del 16,8% en marzo, 15% en mayo de 2025 y 11% en julio de 2024.
Más de la mitad de los ingresos, destinados a pagar deudas
El deterioro también alcanza la relación entre deuda e ingresos. Según el IETSE, el 44% de los hogares destina más de la mitad de sus ingresos mensuales al pago de deudas.
La proporción creció de manera sostenida: era del 38% en marzo de 2026, del 28% en 2025 y del 18% en 2024.
Este escenario reduce el dinero disponible para gastos esenciales como alimentación, vivienda, educación, salud y transporte, además de limitar las posibilidades de ahorro e inversión de las familias.
Casi la mitad de las deudas no aparece en los registros del BCRA
Otro de los puntos destacados del relevamiento es que el endeudamiento familiar es más amplio que el que puede observarse a través de los registros financieros tradicionales.
Del total de las obligaciones relevadas, el 50,7% corresponde a deudas identificables mediante información del Banco Central, mientras que el 49,3% restante se encuentra fuera de ese universo.
Entre las primeras aparecen las tarjetas de crédito, que representan el 31,1%; los préstamos de billeteras virtuales, financieras y prestamistas regulados, con el 10,2%; y las obligaciones con entidades bancarias, excluidas las tarjetas, con el 9,4%.
En el segundo grupo aparecen el fiado en comercios de proximidad (13,3%), los alquileres de vivienda (12,5%), impuestos, tasas y expensas (8,5%), préstamos familiares o de prestamistas no regulados (4,7%) y servicios de empresas privadas (4,3%), entre otras obligaciones.
El crédito se utiliza cada vez más para comprar alimentos
El estudio también advierte sobre el destino del financiamiento. El 62,5% del uso de las tarjetas de crédito está destinado a la compra de alimentos.
El indicador era del 61% en marzo de 2026, 58% en 2025 y 54% en 2024.
Para el IETSE, este dato muestra un cambio en la función del crédito: en lugar de utilizarse principalmente para consumos extraordinarios, bienes durables o inversiones, pasa a complementar ingresos que no alcanzan para cubrir necesidades básicas.
Crece la percepción de insolvencia
Las expectativas también muestran un escenario complejo. En agosto, el 47,5% de los hogares considera que no podrá afrontar todas sus deudas. El porcentaje era del 37% en marzo, 24% en 2025 y 18% en 2024.
A esto se suma otro 15% que no logra proyectar cuál será su situación financiera.
El informe advierte que esta falta de expectativas de salida puede profundizar el problema, ya que limita la capacidad de las familias para planificar, ahorrar e invertir.
Una problemática que excede a las familias
Para el IETSE, el fenómeno no puede analizarse únicamente como consecuencia de decisiones individuales de endeudamiento. El organismo plantea la necesidad de observar también la relación entre ingresos, precios, tarifas, salarios, empleo y condiciones de acceso al crédito.
El informe concluye que Argentina enfrenta un proceso de sobreendeudamiento de los hogares con características de insolvencia estructural. La combinación de múltiples deudas, elevada morosidad, judicialización, embargos y una creciente proporción de ingresos destinada a pagar obligaciones configura un problema que, según el estudio, excede ampliamente el concepto tradicional de endeudamiento.
La evolución entre 2024 y agosto de 2026 muestra, de acuerdo con el relevamiento, un desplazamiento desde un endeudamiento puntual hacia una situación de fragilidad financiera masiva. Para el IETSE, la deuda de los hogares debería ser incorporada como una cuestión central de la política económica y social.